Una cueva valenciana reescribe la historia: Cova Dones acumula 120 inscripciones romanas y se convierte en el mayor santuario rupestre del Imperio

La Generalitat invierte 168.000 € en proteger Cova Dones, cueva con arte de 24.000 años y el mayor santuario romano con inscripciones latinas del mundo.

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Hace apenas unos años, Cova Dones era una cueva más entre las muchas que perforan el subsuelo valenciano en el término municipal de Millares. Hoy, campaña tras campaña, se ha convertido en uno de los yacimientos arqueológicos más asombrosos de Europa. La Generalitat Valenciana acaba de anunciar una inversión de 168.032,68 euros para reforzar su protección, documentación y difusión, un paso que llega después de que las investigaciones desarrolladas en su interior hayan sacudido los libros de historia de dos épocas completamente distintas: el Paleolítico y el Imperio Romano.

Una cueva, dos mundos

La historia de Cova Dones es, en realidad, una historia doble. La primera capa arranca hace más de 24.000 años. En 2023, la revista científica Antiquity publicó que Cova Dones alberga el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península ibérica, con más de un centenar de pinturas y grabados datados en más de 24.000 años de antigüedad. Las imágenes documentadas incluyen al menos 19 representaciones de animales, entre ellos siete caballos, siete ciervas, dos uros, un ciervo y dos criaturas no identificadas. No es poca cosa: el arte paleolítico pintado es una rareza en la fachada mediterránea de la península. La ubicación geográfica del arte rupestre es digna de mención porque la imaginería paleolítica pintada es poco frecuente en la costa oriental de España en comparación con el norte, donde solo se conocían unos tres yacimientos en la región.

La segunda capa es romana, y no es menos sorprendente. Lo que hasta entonces se conocía principalmente por su extraordinario conjunto paleolítico reveló, además, la existencia de un santuario romano situado a más de 200 metros de profundidad, donde se documentaron una quincena de inscripciones latinas y una moneda del emperador Claudio depositada como ofrenda. Alguien, en los primeros siglos de nuestra era, se adentró cientos de metros en la oscuridad de una cueva para rezar y dejar constancia escrita de ello. La imagen resulta casi cinematográfica.

El hallazgo que lo cambia todo: 120 inscripciones y una diosa desconocida

La última campaña arqueológica podría situar a Cova Dones como la cueva-santuario con mayor número de inscripciones latinas conocida tanto en Hispania como en el conjunto del Imperio Romano. Los trabajos, desarrollados en mayo y junio de 2026, han permitido documentar al menos 120 inscripciones latinas, la mayoría fechadas en los siglos I-II d. C. Pasar de quince inscripciones conocidas a 120 en apenas dos años de investigación no es una evolución gradual: es un vuelco completo en la comprensión del yacimiento.

Y lo que dicen esas inscripciones resulta igualmente revelador. Uno de los descubrimientos más relevantes de la campaña ha sido la identificación de varias inscripciones votivas dedicadas a una divinidad denominada "Domina", un término latino que significa "La Señora". En tres de esos textos aparece además la palabra "Malaci", una advocación completamente inédita que podría corresponder a una diosa hasta ahora desconocida para la arqueología romana. Los investigadores consideran que la reiteración de estas inscripciones demuestra que no se trataba de visitas ocasionales, sino de un culto perfectamente organizado dedicado a una misma divinidad. Los estudios preliminares apuntan, además, al protagonismo central de las mujeres en ese ritual.

Capas de historia que se acumulan año tras año

El ritmo al que Cova Dones desvela sus secretos es, en sí mismo, extraordinario. En 2023 se confirmó que albergaba el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la Península Ibérica; en 2024 se descubrió el santuario romano con las primeras quince inscripciones latinas y la moneda depositada como ofrenda; y en 2025, los arqueólogos identificaron más de un centenar de espeleofactos, estalagmitas modificadas deliberadamente por grupos prehistóricos, situando a Cova Dones como el segundo yacimiento más importante del mundo en este tipo de estructuras, solo por detrás de la cueva francesa de Saint-Marcel. Cada campaña ha resultado ser más impactante que la anterior.

El proyecto que permite conocer la cueva a fondo se llama DONARQ y arrancó en 2023 gracias al respaldo de la Generalitat Valenciana y la British Academy. Los equipos investigadores pertenecen a las universidades de Zaragoza, Alicante y Valencia. Y, según sus propias estimaciones, el proyecto de investigación se encuentra aún en una etapa inicial, ya que apenas se ha estudiado en detalle un 20% de la zona decorada paleolítica. Lo que queda por descubrir, a juzgar por lo encontrado hasta ahora, puede ser aún mayor.

168.000 euros para proteger un patrimonio irrepetible

Ante la envergadura de los hallazgos, la Generalitat ha activado una actuación específica dentro del Pla Restaura dotada con 168.032,68 euros. Las medidas previstas combinan la protección física del enclave —rehabilitación del acceso tradicional, restauración de muros de piedra seca e instalación de sistemas de videovigilancia— con herramientas tecnológicas de vanguardia para su documentación: fotografía hiperespectral, escaneado láser 3D, topografía de precisión, fotogrametría y, como pieza central del proyecto, la creación de un gemelo digital de la cavidad, una réplica virtual que permitirá estudiar y divulgar el yacimiento sin poner en riesgo los restos originales.

"Cada campaña aporta nuevos hallazgos y nuevas líneas de investigación. Por ello, trabajamos para dotar al yacimiento de las condiciones de protección y estudio que requiere un enclave que sigue ampliando nuestro conocimiento sobre la ocupación humana y las prácticas culturales desarrolladas en este territorio a lo largo de milenios" - Blanca Camarena, directora general de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana

La información generada por las distintas campañas se integrará también en una plataforma digital de acceso público, pensada tanto para los equipos científicos como para acercar a la ciudadanía un patrimonio que, de otro modo, permanecería inaccesible para la mayoría. A ello se suma la elaboración de un Plan General de Investigación que orientará las futuras campañas y profundizará en el estudio de los diferentes periodos documentados en la cavidad.

Cova Dones ya no es solo una cueva: es una línea del tiempo tallada en piedra, con capas que abarcan desde cazadores del Paleolítico superior hasta devotos romanos que se internaban en la oscuridad para rezar a una diosa que la historia había olvidado. Que todo eso haya permanecido oculto bajo las colinas de Millares hasta hace apenas tres años invita a preguntarse cuántos otros secretos similares aguardan aún en el subsuelo de la península, a la espera de que alguien se decida a mirar con más detenimiento.