Valencia defiende su arquitectura tradicional: barracas, Cabanyal y oficios centenarios, a debate en la UPV

La Generalitat participa en un seminario nacional en la UPV sobre conservación, sostenibilidad y futuro de la arquitectura tradicional valenciana.

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¿Cuántos tejados de barraca quedan en pie en l'Albufera? ¿Quién repara hoy una pared de tapia o una cubierta de paja con los conocimientos de siempre? Estas preguntas, que podrían parecer nostálgicas, son en realidad el núcleo de un debate técnico, político y cultural de primera magnitud. Esta semana, la Universitat Politècnica de València (UPV) ha acogido el seminario 'La conservación de la arquitectura tradicional en el siglo XXI: protección, conservación, sostenibilidad y futuro', un encuentro que ha reunido a expertos, responsables públicos y profesionales del sector para afrontar uno de los retos más silenciosos del patrimonio español: el deterioro progresivo de la arquitectura vernácula.

Un debate nacional con escenario valenciano

El seminario ha coincidido con la celebración de la Comisión del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, el instrumento del Ministerio de Cultura cuyo objetivo es, precisamente, salvaguardar las construcciones que nacieron del ingenio local, del clima, de los materiales del entorno y de los oficios transmitidos de generación en generación. La arquitectura tradicional comprende el conjunto de estructuras físicas que emanan de la implantación de una comunidad en su territorio y que responden a su identidad cultural y social, un legado que los intensos procesos de globalización y homogeneización de la segunda mitad del siglo XX han puesto en serio riesgo.

Al encuentro han acudido representantes de la Generalitat Valenciana, del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), del Ministerio de Cultura, de la propia UPV y de especialistas llegados de distintos territorios del país. La agenda ha combinado ponencias teóricas con visitas de campo, porque cuando se habla de arquitectura tradicional, ver es, casi siempre, más revelador que leer.

Blanca Camarena abre el seminario con un reconocimiento al trabajo académico

La directora general de Patrimonio Cultural de la Generalitat, Blanca Camarena, ha participado en el acto inaugural y ha aprovechado para reconocer públicamente la labor de Fernando Vegas y Camilla Mileto, directores del encuentro y dos de las voces más reconocidas en el estudio y la difusión de la arquitectura tradicional valenciana. Su trabajo académico durante años ha contribuido a poner en valor un patrimonio que, demasiadas veces, pasa desapercibido frente a la grandiosidad de catedrales o palacios.

Camarena ha subrayado que proteger el patrimonio empieza por conocerlo, y en esa línea ha puesto el foco en los catálogos de protecciones municipales: documentos que permiten inventariar y blindar legalmente bienes de interés patrimonial integrados tanto en entornos urbanos como rurales. Sin catálogo, no hay protección real; sin protección, la piqueta —o el abandono— acaba haciendo su trabajo.

El Plan Restaura y la formación especializada, pilares de la acción autonómica

La Generalitat no llega a este debate con las manos vacías. A través del Plan Restaura, el Govern autonómico financia la elaboración de esos catálogos municipales de protección y respalda actuaciones de conservación que integran el patrimonio en la planificación urbanística de los municipios. Es una apuesta que reconoce algo que no siempre resulta evidente: que el urbanismo y el patrimonio no son enemigos, sino aliados cuando se coordinan bien.

En materia de formación, la Generalitat mantiene un convenio con el Máster de Conservación Arquitectónica de la UPV dotado con 30.000 euros, una colaboración que busca garantizar que haya profesionales capaces de intervenir en edificios históricos con criterio y conocimiento. El Plan Nacional, por su parte, entiende la salvaguarda como el conjunto de acciones de identificación, documentación, investigación, preservación y protección de este tipo de patrimonio, y la formación especializada es, en ese esquema, un eslabón imprescindible.

Del Cabanyal a l'Albufera: el patrimonio se toca, se recorre y se entiende

Pero quizá lo más singular del seminario ha sido su apuesta por aprender sobre el terreno. Los participantes han realizado visitas a algunos de los enclaves más representativos de la arquitectura tradicional valenciana: el barrio de El Cabanyal —cuya historia de resistencia patrimonial es ya un referente nacional—, la barraca de los Aranda en El Palmar, uno de los escasos ejemplos supervivientes de la arquitectura de l'Albufera, y el Rincón de Ademuz, territorio de transición donde conviven tradiciones constructivas de distintas culturas y paisajes.

El patrimonio vernáculo construido constituye la impronta global de la actividad humana en el territorio: no solo las edificaciones singulares y los núcleos urbanos, también las arquitecturas utilitarias o productivas, las infraestructuras, los cercados, las terrazas y otros elementos que conforman la transformación humana del paisaje. Entenderlo así cambia la mirada: un muro de piedra seca en el Rincón de Ademuz no es solo una pared; es el registro físico de cómo una comunidad resolvió sus necesidades durante siglos.

Las ponencias del programa han abordado desde los oficios vinculados a la construcción tradicional hasta la restauración de bienes preindustriales, pasando por el estudio de materiales y metodologías de intervención. El tratamiento de este tipo de patrimonio cultural exige, más que ningún otro, un trabajo consistente de colaboración entre las administraciones implicadas, destacando la importancia de los entes locales. El seminario celebrado en la UPV ha sido, en ese sentido, un ejercicio práctico de lo que predica: administraciones, universidad y profesionales trabajando en la misma dirección, con Valencia como laboratorio de ideas y como escenario donde el pasado todavía tiene mucho que enseñar al presente.