Dormir en un hospital es, para la mayoría de los pacientes, una batalla perdida de antemano. Las luces que se encienden de madrugada, el ruido de los pasillos, las interrupciones para tomar constantes… El entorno hospitalario, concebido para curar, puede convertirse paradójicamente en un obstáculo para la recuperación. Consciente de esa contradicción, el Hospital Universitario de La Ribera, en Valencia, ha puesto en marcha 'RiberaSueño', un programa específico para mejorar la calidad del descanso de sus pacientes hospitalizados.
Y la urgencia no es menor. Los pacientes hospitalizados presentan con frecuencia dificultades para iniciar y mantener el sueño, con tasas de prevalencia de sueño deficiente que oscilan en torno al 50%. Una cifra que, lejos de ser un dato anecdótico, tiene consecuencias clínicas directas: dormir mal puede dificultar los procesos de recuperación, aumentar la duración de la estancia hospitalaria y afectar negativamente al bienestar subjetivo de los pacientes.
Qué es 'RiberaSueño' y cómo funciona
El programa ha arrancado como experiencia piloto en la Unidad de Neonatología y en las plantas de hospitalización cuarta y quinta, con medidas concretas ya en funcionamiento. La apuesta no es cosmética. Entre las actuaciones más novedosas destaca la instalación de sensores de ruido en la Unidad de Neonatología, que monitorizan los niveles acústicos en tiempo real para identificar cuándo y cómo se alteran las condiciones de descanso. Es decir, el hospital mide el silencio como si fuera una constante vital más.
A eso se suma que los profesionales utilizan linternas específicas durante las curas nocturnas, evitando encender la iluminación general de las habitaciones. Se trata de un gesto aparentemente pequeño, pero de enorme impacto: entre las principales causas de la baja calidad del sueño en pacientes ingresados se encuentran factores exógenos como la luz, el ruido o las actividades realizadas por el personal de enfermería. El hospital también ofrece tapones auditivos y antifaces a quienes los soliciten, medidas que los estudios clínicos asocian con mejoras estadísticamente significativas en la calidad del sueño y el bienestar percibido.
Otra de las medidas que ya está en marcha es la valoración sistemática del dolor antes del descanso nocturno. Cuando está indicado, se adelanta la administración de analgesia para favorecer un sueño más reparador. Y, de forma paralela, se ha completado la renovación de todas las camas de hospitalización del centro por modelos más ergonómicos y funcionales, incrementando el confort de los pacientes y facilitando también el trabajo del personal sanitario.
Por qué el sueño es una cuestión clínica, no de confort
La iniciativa no nace del azar ni de una moda pasajera en torno al bienestar. El descanso nocturno constituye un elemento esencial del cuidado enfermero y un factor determinante en la recuperación de los pacientes hospitalizados. La ciencia lleva años advirtiendo de que privar de sueño a alguien que está enfermo equivale a torpedear su propia capacidad de sanar.
El sueño perturbado tiene impactos potenciales en la salud, el bienestar, la recuperación de enfermedades y operaciones, así como mayores índices de discapacidad en el momento del alta, menor satisfacción con la atención médica, mayores impedimentos funcionales, complicaciones médicas y mayores tasas de mortalidad.
El director de Enfermería del hospital, Antonio Ruiz, lo resume con claridad meridiana:
"El descanso influye directamente en la recuperación de los pacientes y con 'RiberaSueño' queremos integrar este aspecto en la práctica asistencial diaria para ofrecer una atención más humana y de mayor calidad" - Antonio Ruiz, director de Enfermería del Hospital Universitario de La Ribera
Ruiz señala además que la falta de descanso se asocia a una mayor percepción del dolor y a una mayor ansiedad, así como a alteraciones de funciones cognitivas, respiratorias, cardiovasculares y endocrinas, con el consecuente riesgo de complicaciones y de estancias hospitalarias más prolongadas. En otras palabras: un paciente que no duerme no solo está más incómodo, sino que tarda más en irse a casa.
Las próximas fases: protocolos, formación y franjas de silencio
El programa está diseñado para crecer. Tras esta primera fase piloto, 'RiberaSueño' se extenderá progresivamente al resto del hospital e incorporará nuevas medidas basadas en evidencia científica. Entre las previstas figuran protocolos específicos para limitar el ruido nocturno, la adaptación de la iluminación de las unidades, la agrupación de procedimientos asistenciales para reducir interrupciones del sueño y, especialmente, la creación de franjas horarias de especial protección del descanso, una figura que en la práctica equivale a establecer horas de silencio garantizado en planta.
También se contempla el desarrollo de acciones de formación y sensibilización dirigidas tanto a profesionales como a pacientes y familiares. Porque el descanso no depende solo de lo que haga el hospital: depende también de que todos los actores implicados entiendan su importancia. Superar las barreras existentes requiere un cambio organizativo y cultural que reconozca el descanso nocturno como un componente esencial de la seguridad y la humanización de los cuidados.
'RiberaSueño' se enmarca en la estrategia de Humanización del Departamento de Salud de La Ribera, impulsada por el Comité de Humanización y la Comisión de Cuidados, y contará con un sistema de evaluación continua mediante indicadores de calidad que permitirá analizar su implantación e incorporar mejoras de forma progresiva. Avanzar hacia la incorporación de indicadores de calidad relacionados con el descanso nocturno en los sistemas de evaluación asistencial es precisamente uno de los retos que la comunidad científica lleva años reclamando, y que este hospital valenciano asume ahora como parte de su práctica diaria.

