Cuando el fuego avanza, los segundos importan. Pero antes de que las llamas aparezcan, hay un trabajo silencioso y técnico que marca la diferencia entre un incendio controlado y una catástrofe. La Vicepresidència Tercera i Conselleria de Medi Ambient, Infraestructures, Territori i de la Recuperació ha celebrado una jornada de formación especializada dirigida a técnicos forestales con el objetivo de fortalecer la prevención y la gestión de los incendios en la Comunitat Valenciana, así como mejorar la coordinación entre los distintos servicios de emergencia implicados.
Un aula para cuando el monte arde
La formación tuvo lugar en el Centre d'Educació Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV), un espacio pensado precisamente para trasladar conocimiento al territorio. Durante la jornada, los participantes abordaron materias tan decisivas como la movilización de recursos, el análisis del comportamiento del fuego, la interpretación de la información meteorológica y los mecanismos de colaboración entre los servicios preventivos y de respuesta a emergencias. No es casualidad que el tiempo atmosférico ocupe un lugar central en este tipo de formaciones: los rayos son la causa natural "más relevante" de los incendios, ya que las tormentas secas, frecuentes en el clima mediterráneo, pueden generar descargas eléctricas que caen sobre la vegetación sin la lluvia suficiente para apagarlas.
El programa incluyó también el análisis detallado de los procedimientos de actuación junto a la Unidad Técnica de Análisis y Prevención, y la presentación de los protocolos de movilización del helicóptero de prevención de incendios forestales HV4, una de las herramientas aéreas clave en la respuesta temprana ante focos de incendio en la Comunitat.
El contexto: una comunidad en alerta permanente
La apuesta por la formación continua no responde a un capricho institucional, sino a una necesidad real y mensurable. Los incendios forestales entre 2015 y 2024 en la Comunitat Valenciana registran una media de 254 fuegos anuales con 5.028 hectáreas de superficie afectada. El año 2024 fue el año con más incendios forestales del decenio, con 417 fuegos que afectaron a 1.342 hectáreas de superficie, siendo la intencionalidad el origen en la mayor parte de los casos.
Las cifras más recientes, sin embargo, apuntan a una tendencia más favorable. Durante 2025 se registraron 280 incendios forestales y 785 hectáreas afectadas, frente a los 473 incendios y 1.500 hectáreas quemadas en 2024. Un descenso que no ocurre por azar. La Generalitat Valenciana ha destinado más de 20 millones de euros a la lucha contra los incendios en 2025, consolidando un modelo de vigilancia preventiva que nació tras los devastadores incendios de 1994, cuando ardieron más de 138.000 hectáreas.
Aun así, los riesgos no desaparecen. Entre 2015 y 2024, casi el 68% de los incendios forestales registrados en la Comunitat Valenciana fueron provocados por causas humanas. Una estadística que, leída al revés, interpela directamente a la sociedad: la mayoría de los bosques que arden no tendrían por qué haberlo hecho.
Unificar criterios para actuar mejor
Más allá de los contenidos técnicos, la jornada persiguió algo que no siempre figura en los informes oficiales pero que resulta tan importante como cualquier protocolo: compartir experiencias y unificar criterios de actuación entre profesionales que, en el momento crítico, deben funcionar como un engranaje. La coordinación entre servicios no se improvisa; se entrena.
El dispositivo de prevención valenciano, gestionado desde la Dirección General de Prevención de Incendios Forestales, combina personal especializado, tecnología de última generación y una estructura territorial sólida que actúa tanto en la disuasión como en la detección precoz, la intervención rápida y el apoyo a la extinción, con 464 profesionales distribuidos por toda la Comunitat. Que estos profesionales compartan mesa, metodología y lenguaje común es, precisamente, el propósito de iniciativas como la celebrada en el CEACV.
La formación se enmarca en la estrategia de capacitación continua impulsada por la Generalitat para el personal dedicado a la protección del medio natural. Como recordó el secretario general de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias en unas jornadas paralelas celebradas este año, "los incendios no se apagan solo en verano: los incendios se extinguen en invierno, con planificación, prevención y coordinación". Una frase que, más que un eslogan, describe exactamente lo que ocurrió en esa sala de formación: prepararse antes de que el fuego llame a la puerta.


