Ana Torroja: "No quiero parecerme a lo que fui porque eso ya lo fui"

La artista llegará el 14 de julio a los Conciertos de Viveros de Valencia con una gira donde reivindica la reinvención y mezcla clásicos con nuevas canciones

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Ana Torroja
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Ana Torroja es una de las voces más reconocibles y queridas del pop en español. Su trayectoria forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones, primero como líder de Mecano y después a través de una sólida carrera en solitario que nunca ha dejado de evolucionar. Tras más de cuatro décadas sobre los escenarios, la artista continúa explorando nuevas formas de contar y contarse.

La cantante actuará el próximo 14 de julio de 2026 en los Conciertos de Viveros de Valencia, dentro de una de las citas musicales más importantes del verano valenciano. Será una noche en la que convivirán canciones históricas con su nueva etapa artística, marcada por la publicación de Se ha acabado el show.

La conversación con Ana Torroja transcurre con la misma naturalidad que transmite sobre el escenario. Cercana, tranquila y reflexiva, habla sin artificios sobre el nuevo momento que atraviesa, las dudas, la necesidad de escucharse a sí misma y la convivencia entre la artista y la persona. Lejos de la nostalgia, reivindica el presente y la capacidad de seguir encontrando historias que contar. También deja una idea clara: las canciones que han sobrevivido al paso del tiempo no pertenecen ya a una época concreta; siguen vivas porque continúan formando parte de quienes las escuchan.

Comentaste que este disco nació cuando pensabas que quizá ya no tenías nada más que contar. Ahora que las canciones ya están fuera y la gente las ha hecho suyas, ¿te han demostrado que todavía quedaban conversaciones pendientes contigo misma?

Totalmente. Una de las cosas que más me sorprende, y que no siempre ocurre, es que las canciones están siendo recibidas con mucho cariño, tanto por quienes ya me siguen como por quienes las descubren ahora. Creo que hay mucha honestidad en ellas y sí, quedaban conversaciones pendientes conmigo misma. Y seguro que todavía queda alguna más escondida por ahí. Estas tenían que salir a la luz y me encanta que la gente conecte con ellas, porque a veces piensas que algo tan personal quizá no lo compartirá tanta gente, pero luego te das cuenta de que no somos tan diferentes.

Las letras hablan mucho de la duda y la vulnerabilidad, pero la música tiene una luz muy marcada. ¿Buscabas conscientemente ese contraste?

Soy una mujer de contrastes. No me gusta que todo vaya siempre en la misma dirección. La vida ya tiene bastante drama y algunas historias o letras también lo tienen, pero me gusta darles siempre un poco de luz y esperanza. Precisamente el hecho de hacer esa catarsis, de escribir cosas que están enquistadas o dando vueltas en la cabeza, ya es una forma de esperanza. Las sacas, tomas perspectiva y al final aprendes o te haces más fuerte, o simplemente te das cuenta de que quizá no era tan importante.

 

Ana Torroja - A veces

¿Te has hecho más fuerte escribiendo estas canciones?

Creo que ya soy bastante fuerte porque llevo unos cuantos años de vida y unos cuantos tropezones encima. Más que hacerme más fuerte, lo que he sentido esta vez es una liberación. He tomado distancia sobre las cosas, las he visto desde otra perspectiva y las he sacado fuera. Muchas veces el problema es que las cosas se quedan enquistadas dentro; darles aire y dejarlas volar hace que al menos cargues con menos peso.

Musicalmente, el primer adelanto tenía sintetizadores y un sonido pop muy reconocible. ¿Te preocupa que cualquier guiño sonoro se relacione automáticamente con Mecano?

No, me hace gracia. Parece que cuando alguien encara una producción musical mira hacia atrás porque aquello funcionó, pero yo siempre miro hacia adelante. No quiero parecerme a lo que fui porque eso ya lo fui. Siempre intento renovarme, sorprenderme y buscar otras versiones de mí misma. Es verdad que muchos productores con los que he trabajado son muy fans y quizá inconscientemente aparece algún sonido que recuerde a aquella época, pero nunca ha sido algo buscado.

Has contado que el disco podría haberse llamado Conversaciones conmigo misma. Si hoy tuvieras una conversación con aquella Ana que dudó sobre seguir en la música, ¿qué le dirías?

Esa conversación ya la tuve. Las dudas venían realmente de esas dos Anas: Ana artista y Ana persona. La persona reclamaba espacio y tiempo para sí misma, porque esta es una profesión en la que uno se entrega muchísimo y eso también desgasta. A veces te preguntas cuándo te toca dedicarte a ti. Hay un momento, sobre todo a partir de cierta edad, en el que empiezas a pensar más en ti mismo.

También llegué a preguntarme si seguía teniendo la necesidad de hacer música, pero precisamente cuando empiezas a escribir te das cuenta de que todavía tienes cosas que contar. Al final una tiene que dar paso a la otra. No hay una sin la otra.

 

Ana Torroja en la gira de 2026, fotografía de Jennifer Pochat
Ana Torroja en la gira de 2026, fotografía de Jennifer Pochat

Vives entre España y México y has dicho muchas veces que ambos lugares son casa. ¿Hay una Ana distinta cuando pisa Madrid?

No, soy la misma. Las sensaciones sí son diferentes. El cielo de Madrid, por ejemplo, no hay otro igual. Son cosas que uno siente. Me doy cuenta de que echo de menos España cuando vuelvo y la piso otra vez. Pero yo sigo siendo la misma persona.

En esta gira y especialmente en el concierto de Valencia, ¿vas a mirar más hacia adelante o hacia atrás?

Hay de todo. Hay momentos para los nostálgicos y también para los valientes. Hay canciones para mirar atrás y canciones para el presente. Está bastante equilibrado. Incluso amigos y seguidores que llevan conmigo desde el principio me dicen que las canciones nuevas encajan muy bien con las antiguas. Creo que el pasado y el presente se llevan muy bien.

Porque realmente el pasado sigue siendo presente. Si esas canciones hubieran quedado olvidadas, ya no las estaría cantando. Pero no ha ocurrido eso. Han ido pasando de generación en generación.