La lavanda de Ademuz perfuma el debate sobre el turismo de interior: la Generalitat apuesta por los pueblos como destino y no solo como escapatoria

La consellera Marián Cano inaugura el mercado artesanal de la Floración de la Lavanda de Ademuz y defiende el turismo rural como motor económico.

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Campos que se tiñen de violeta cada julio, un aroma inconfundible que lo impregna todo y un pueblo pequeño, el de Ademuz, que ha convertido una planta aromática en un argumento turístico de peso. Este viernes, la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana, Marián Cano, inauguró junto al alcalde de Ademuz, Ángel Andrés, el mercado artesanal y gastronómico de la Floración de la Lavanda, una cita que se ha consolidado como una de las señas de identidad del inicio del verano en el interior de la Comunitat Valenciana.

Un mercado que huele a futuro

El mercado artesanal y de productos de proximidad se celebra durante los días 4, 5 y 6 de julio de 2025 , con una programación que va mucho más allá de los puestos de lavanda. Vecinos y visitantes pueden disfrutar durante tres días de talleres, actividades, propuestas gastronómicas y mercaderes con diferentes productos artesanales y de proximidad, principalmente elaborados con lavanda. Entre los platos fuertes del programa figura la cocina en directo del chef Rubén Fenollar, Premio 2024 y 2025 al mejor Chef privado de España y Premio a la Excelencia profesional como Chef y divulgador de la Gastronomía mediterránea.

La Floración de la Lavanda no es, sin embargo, solo un mercado. Cada verano, en el momento de máxima floración, la empresa local Ecoaromuz abre sus puertas para ofrecer visitas guiadas en las que los asistentes recorren tres kilómetros de campos ecológicos en pleno esplendor, descubren el arte de la destilación de aceites esenciales y participan en una cata olfativa. Eso sí, con matiz importante: los campos de lavanda no están abiertos al acceso libre y solo pueden visitarse mediante visitas guiadas organizadas bajo reserva.

"Esta cita representa muy bien la esencia de Ademuz: naturaleza, tradición, producto local, hospitalidad y orgullo por el territorio" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

El interior como apuesta estratégica, no como plan B

Hay algo significativo en que una consellera dedique un viernes de principios de julio a visitar un pueblo del interior valenciano. No es casualidad ni gesto simbólico vacío. Cano aprovechó el acto para reivindicar con claridad que el turismo de interior tiene entidad propia, más allá de ser la alternativa para quienes no quieren pelear por una hamaca en la playa. La consellera remarcó que la Floración de la Lavanda en Ademuz "demuestra que el turismo de interior tiene muchísimo que ofrecer", especialmente en un momento en el que cada vez más visitantes buscan propuestas basadas en la autenticidad, la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y la sostenibilidad.

El mensaje de la Generalitat apunta hacia un modelo que, en sus propias palabras, "diversifica, contribuye a la desestacionalización y genera oportunidades por todo el territorio". Una hoja de ruta que mira hacia el interior y que, en el caso de Ademuz, encuentra terreno fértil: el municipio cuenta con el reconocimiento de municipio turístico de singularidad de la Comunitat Valenciana y forma parte de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes, dos certificaciones que acreditan una trayectoria de apuesta consciente por posicionarse en el mapa turístico regional.

Artesanos, productores y un pueblo que mantiene vivo su territorio

Bajo el lema "Ademuz con los cinco sentidos", el municipio invita a locales y visitantes a una experiencia multisensorial que combina naturaleza, gastronomía, arte, música y tradición. Entre las actividades destacadas, los asistentes pueden descubrir los secretos de la flora local en la Ruta de las plantas medicinales del río Bohílgues, aprender a crear productos naturales en talleres de jabonería y cosmética o explorar el entorno con una ruta ornitológica.

Cano quiso dejar claro que impulsar el turismo en los pueblos "supone apoyar también a sus empresas, comercios, productores, artesanos y a todas las personas que mantienen vivo el territorio". Una declaración que, leída entre líneas, conecta la política turística con algo más urgente: la lucha contra la despoblación rural. Porque cuando un mercado de lavanda atrae visitantes un fin de semana de julio, también llena los bares, mueve los alojamientos locales y da sentido a quedarse.

La Floración de la Lavanda en Ademuz no es solo una imagen digna de postal. Es una vivencia multisensorial que conecta al visitante con el paisaje, el saber hacer local y el perfume inconfundible de la lavanda en su punto álgido. Y si la apuesta institucional se traduce en apoyo real y continuado a los municipios de interior, quizá este pequeño rincón del norte de Valencia acabe siendo algo más que un destino de temporada: un modelo a seguir para muchos otros pueblos que todavía esperan su momento de florecer.