Hay premios que reconocen el pasado y premios que señalan el futuro. Los Premios Rei Jaume I aspiran, desde hace casi cuatro décadas, a ser las dos cosas a la vez. La 38ª edición de estos galardones ya tiene sus siete protagonistas, y el Museu de les Ciències de la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia les dedica la exposición de este año, visible de forma gratuita en su planta baja.
Una vitrina abierta a la ciencia española
La muestra se ubica en la denominada Calle Menor, el espacio de libre acceso al público en la planta baja del Museu de les Ciències. A lo largo de ocho paneles, cualquier visitante —sin necesidad de entrada— puede conocer las trayectorias de los premiados, las categorías que componen el galardón y el espíritu que lo anima. No es la primera vez que este espacio acoge la exposición: la Fundació Premios Rei Jaume I y la Ciutat de les Arts i les Ciències mantienen esta colaboración anual como una forma de acercar la ciencia a la ciudadanía.
Los Premios Rei Jaume I nacieron en 1989 con el objetivo de unir ciencia y empresa para fomentar la investigación, el desarrollo científico y el emprendimiento en España. Fueron impulsados por el célebre bioquímico valenciano Santiago Grisolía, y con los años han ganado un prestigio internacional que pocos galardones científicos en España pueden igualar. Cada ganador recibe una medalla de oro, un diploma y 100.000 euros. Al recibir esta dotación económica, los premiados se comprometen a reinvertir parte del importe en investigación y emprendimiento en España. El dinero, en cierto modo, vuelve a donde vino.
Los jurados de esta edición han estado compuestos por cerca de un centenar de personas, entre ellas 25 Premios Nobel de distintas disciplinas, lo que la convierte en la edición con más laureados Nobel participantes en los jurados de toda la historia de los galardones. En total, la convocatoria de 2026 ha reunido 240 candidaturas.
Los siete nombres que marcan el rumbo
En Investigación Básica, el reconocimiento recae en Lluís Torner Sabata, físico cuya carrera ha girado en torno a la fotónica —la ciencia de la luz— con descubrimientos que han colocado a España en el mapa mundial de esta disciplina y han impulsado, según el jurado, una profunda transformación de la investigación en el país.
La economía también tiene su premiada. Nagore Iriberri Etxebeste recibe el galardón en Economía por sus contribuciones a la economía conductual y a la economía de género, dos campos que desafían los modelos clásicos de agente racional y que tienen implicaciones directas en políticas públicas, desde la brecha salarial hasta el diseño de incentivos.
En Investigación Biomédica, el galardonado es Ben Lehner, reconocido por abordar cuestiones biológicas fundamentales mediante enfoques sumamente originales. Su trabajo no encaja fácilmente en una sola etiqueta, y quizás eso sea precisamente lo que el jurado quiso premiar.
Alfonso Saiz López se lleva el galardón en Protección del Medio Ambiente por sus contribuciones para comprender el impacto de las reacciones químicas atmosféricas en el cambio climático. En un mundo donde cada décima de grado cuenta, entender qué ocurre en la atmósfera es tan urgente como cualquier tecnología de captura de carbono.
En Nuevas Tecnologías, el premio es para Samuel Sánchez Ordóñez, inventor de nanomotores autopropulsados basados en enzimas que pueden actuar dentro del organismo humano. Es ciencia que suena a ciencia ficción, pero que ya está siendo transferida a aplicaciones biomédicas reales.
El galardón en Revelación Empresarial recae en Borja Vázquez Piñero, reconocido por su trayectoria y por asumir el riesgo que implica liderar un proyecto empresarial desde sus primeras fases. Vázquez está ligado a la firma Scalpers , un caso de emprendimiento español con proyección internacional.
Cierra el palmarés Borja Ibáñez Cabeza, premio en Investigación Clínica y Salud Pública, por sus contribuciones a la mejora del cuidado clínico de pacientes con enfermedades cardíacas. El corazón, literalmente, sigue siendo uno de los grandes campos de batalla de la medicina moderna.
Ciencia que sale del laboratorio y entra en el museo
En la edición de 2026, solo una mujer ha resultado ganadora, frente a las cuatro del año anterior. La edición de 2024 se cerró con polémica al no haber ninguna premiada. El debate sobre la representación femenina en la ciencia de alto nivel sigue siendo una asignatura pendiente que los propios premios reflejan cada año.
La exposición en el Museu de les Ciències cumple una función que va más allá de la divulgación: convierte logros técnicos complejos —nanomotores, fotónica, química atmosférica— en relatos comprensibles para cualquier ciudadano que se cruce con los paneles durante una visita. La ceremonia de entrega de premios, presidida por el rey, tiene lugar en la Lonja de los Mercaderes de Valencia , uno de los espacios históricos más emblemáticos de la ciudad, cerrando así el círculo entre el pasado y el futuro que estos galardones llevan décadas intentando unir.


