El fuego manda. Los incendios forestales que siguen activos en la provincia de Castellón han obligado a suspender uno de los momentos más esperados del verano cultural valenciano: el espectáculo piromusical de clausura del Festival Internacional de Música Antiga i Barroca de Peñíscola, que estaba programado para la madrugada del 2 de agosto en la Playa Norte de la localidad.
La decisión ha sido tomada de forma conjunta por las tres instituciones organizadoras del festival —el Institut Valencià de Cultura (IVC), la Diputació de Castelló y el Ayuntamiento de Peñíscola— con una misma justificación: prudencia y respeto hacia una emergencia que aún no está cerrada. No es una cancelación definitiva, sino un aplazamiento. La nueva fecha se anunciará próximamente.
Un verano marcado por el fuego en Castellón
La provincia de Castellón lleva semanas sufriendo las consecuencias de los incendios forestales. El incendio de la Serra d'Espadà ha mantenido varios puntos activos en los términos de Alcúdia de Veo, Artana y Onda, alcanzando unas 9.300 hectáreas afectadas y un perímetro de 81 kilómetros. En ese contexto, encender fuegos artificiales junto a la costa —aunque sea sobre el mar, con toda la espectacularidad que ello implica— habría resultado, cuanto menos, una señal equivocada.
El clima mediterráneo, con veranos secos y tormentas, hace que los extensos pinares y alcornocales del interior montañoso sean especialmente vulnerables, favorecidos en su propagación por el abandono rural y el relieve abrupto. Este es el marco en que se produce el aplazamiento: no hay celebración que valga cuando el territorio arde.
La 31ª edición, en el Castillo del Papa Luna
Más allá del contratiempo del cierre, el festival sigue su curso. La 31ª edición del certamen se celebra del 24 de julio al 2 de agosto en dos de los escenarios más singulares del litoral mediterráneo: el Castillo del Papa Luna y el Palau de Congressos de Peñíscola. Una programación que incluye nueve conciertos y diversas actividades paralelas que han convertido este festival en una cita consolidada del calendario cultural valenciano.
El espectáculo piromusical aplazado corría a cargo de la Pirotècnia Tomàs, empresa con sede en Benicarló, un referente del sector en la Comunitat Valenciana. La pirotecnia no desaparece del programa; simplemente espera una fecha más propicia, cuando las llamas hayan dejado de amenazar el entorno.
Cultura y responsabilidad, un equilibrio necesario
Hay algo simbólicamente poderoso en esta decisión: un festival dedicado a la música antigua, que sobrevive desde hace tres décadas, entendiendo que hay momentos en los que el espectáculo debe ceder ante la realidad. Las instituciones —Conselleria de Educación, Cultura y Universidades a través del IVC, junto a la Diputació de Castelló y el Ayuntamiento de Peñíscola— han enviado un mensaje claro de que la cultura también puede ejercer la responsabilidad ambiental y social.
La pirotecnia volverá. La pregunta es cuándo el territorio podrá recibirla sin que el humo de los incendios enturbie el espectáculo. Hasta entonces, la música barroca sigue sonando en las piedras del Castillo del Papa Luna, casi como si fuera la banda sonora más adecuada para tiempos de espera.


