El mar que baña las costas valencianas acumula una carga invisible y persistente. El Mediterráneo, que apenas representa el 1% del agua del mundo, concentra hasta el 7% de los microplásticos globales, con densidades que, según WWF, alcanzan 1,25 millones de fragmentos por kilómetro cuadrado, casi cuatro veces más que el famoso "parche de plástico" del Pacífico. Una parte del problema es que los métodos empleados en los laboratorios para muestrear son muy diversos, lo que ha comportado que muchos de los datos producidos hasta ahora no se puedan comparar. Ese vacío científico y metodológico es precisamente lo que la Generalitat Valenciana ha decidido afrontar con una iniciativa que combina educación, navegación y ciencia ciudadana: la Red MARIS.
Una red para poner nombre y número a la contaminación del litoral
Las localidades de Xàbia y Dénia han sido las primeras en acoger las actividades territoriales de esta red de monitorización, que se desarrolla en el marco de la iniciativa europea Erasmus Maris. Detrás del proyecto está la ONG belga Ayam Sailing Europe, que lo impulsa en colaboración con el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea. El objetivo es ambicioso pero concreto: crear una red europea armonizada de monitorización de microplásticos en zonas costeras y de transición, con una metodología común y validada científicamente, para que los datos recogidos en distintos puntos de la costa puedan compararse y ayuden a trazar un mapa real de la contaminación.
La Generalitat, a través de la Dirección General de Deporte de la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Presidencia, aporta una infraestructura clave: las Escoles de la Mar y la Goleta Tirant Primer, que ejerce como aula flotante. No es una metáfora menor. En un proyecto que quiere llevar la ciencia al mar, disponer de un barco escuela convierte cada salida en una práctica de laboratorio con horizonte real.
Del IES La Mar a la cubierta de una goleta
Las jornadas en la Marina Alta han combinado formación en laboratorio, muestreo marítimo y sesiones de trabajo con docentes. La primera jornada tuvo lugar en el IES La Mar de Xàbia, mientras que la parte práctica en Dénia se desarrolló en el entorno del Real Club Náutico, con la Goleta Tirant Primer como escenario protagonista. Detrás de estas actividades hay también un actor poco habitual en los proyectos de ciencia ciudadana: estudiantes de Formación Profesional del Instituto Politécnico Marítimo-Pesquero del Mediterráneo, quienes contribuyeron a la construcción de equipos científicos de muestreo tipo Manta Net, las redes superficiales usadas para capturar microplásticos en el agua.
Ese detalle no es anecdótico. Erasmus Maris no solo forma en el análisis de microplásticos: también promueve capacidades locales para fabricar, mantener y usar las herramientas científicas vinculadas al medio marino. Dicho de otro modo, el alumnado no solo aprende a medir el problema, sino también a construir los instrumentos con los que medirlo.
Un modelo formativo con doble certificación y respaldo de la UNESCO
La propuesta pedagógica tiene otro rasgo diferencial: la formación se enmarca en un itinerario de doble certificación, con el CEFIRE y la Ocean Teacher Global Academy de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO. Esto sitúa a los docentes valencianos dentro de un circuito de formación científica de alcance global, no solo regional.
El proyecto cuenta con la implicación del CEFIRE de La Nucía, la Universidad de Alicante, los ayuntamientos de Dénia y Xàbia, centros educativos, entidades náuticas y agentes locales, además del respaldo de la IOC-UNESCO y de la Comisión Europea. Una constelación institucional que, en papel, tiene toda la arquitectura necesaria para sostenerse y crecer.
El modelo de Xàbia y Dénia, replicable en toda la costa valenciana
Las jornadas recientes dan continuidad a una primera demostración celebrada en septiembre en Xàbia, que sirvió para acercar la metodología Erasmus Maris al entorno educativo y náutico local. Lo que ocurrió entonces fue, en cierto modo, una prueba piloto. Lo que ocurre ahora es ya despliegue real.
Los expertos subrayan la importancia de definir un marco común que permita comparar los resultados y combinar métodos para caracterizar el amplio espectro de los contaminantes plásticos en el mar Mediterráneo. Ese es, exactamente, el propósito de la Red MARIS: que los datos recogidos en Xàbia o Dénia puedan ponerse en la misma tabla que los obtenidos en cualquier otro punto del litoral europeo.
La experiencia de estas dos localidades alicantinas se plantea como un primer modelo territorial que podrá replicarse progresivamente con otros CEFIRE de la Comunitat Valenciana, extendiendo la red a nuevos centros educativos del litoral. En un mar donde, más del 87% de su superficie está contaminada con microplásticos y otros contaminantes , construir una red de observación coordinada, formada por docentes, alumnos y embarcaciones, puede parecer un paso modesto. Pero es, precisamente, el tipo de paso que convierte la preocupación colectiva en conocimiento accionable.


