El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, lanzó este martes un mensaje de unidad ante los empresarios valencianos: la Comunitat solo conseguirá lo que le corresponde si habla con una sola voz. Lo hizo en el escenario que más lo pedía, la asamblea general de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), donde reclamó un frente común para conquistar dos objetivos históricos que llevan décadas pendientes: un sistema de financiación autonómica justo y las infraestructuras estratégicas que el territorio necesita para competir.
El trasfondo no es menor. La Comunitat Valenciana se mantiene en la última posición en recursos por habitante recibidos del sistema de financiación, con apenas 3.215 euros frente a los 3.414 euros de media del resto de españoles. Un agravio que, lejos de resolverse, se ha cronificado. La región viene siendo, junto a la Región de Murcia, la peor financiada desde 2002, con mucha diferencia respecto al resto. A eso se suma el impacto de la dana, una catástrofe que el propio Pérez Llorca citó como argumento adicional para exigir un trato diferencial en cualquier negociación futura.
Financiación multilateral, no bilateral
Uno de los mensajes más directos del president fue su rechazo a que la reforma del sistema de financiación autonómica se negocie en reuniones bilaterales entre el Gobierno central y comunidades concretas. Para Pérez Llorca, ese camino solo conduce a la confrontación entre territorios.
"No solucionaremos nada si se aborda esta cuestión en reuniones bilaterales que, al final, sólo conseguirán enfrentar a unas comunidades con otras" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
Su apuesta es clara: negociación en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, con todas las comunidades autónomas en la mesa, en igualdad de condiciones. La singularidad valenciana, insistió, no necesita atajos; necesita justicia. La Comunitat Valenciana vuelve a formar parte del grupo de territorios con mayores dificultades para equilibrar ingresos y gastos, lo que mantiene abierto el debate sobre el modelo de financiación autonómica.
Infraestructuras: el otro frente abierto
La financiación no fue la única asignatura pendiente sobre la mesa. Pérez Llorca enumeró un rosario de infraestructuras que, a su juicio, condicionan el futuro económico de la región. Ha pedido que se agilicen las obras del Corredor Mediterráneo, así como las ampliaciones de los aeropuertos de València y Alicante. A esas demandas se suma la preocupación por el déficit hídrico estructural y, en particular, las consecuencias que podrían derivarse de nuevos recortes al trasvase Tajo-Segura, una infraestructura vital para buena parte del sur valenciano y alicantino.
El mensaje implícito es que sin movilidad, sin agua y sin conectividad aérea, el crecimiento económico tiene un techo muy concreto. Y ese techo, señaló Pérez Llorca, no lo ha puesto la capacidad de los valencianos, sino la falta de inversión estatal.
Menos impuestos, más servicios: la ecuación valenciana
Ante los empresarios de la CEV, el president también hizo balance de la política fiscal del Consell, donde la rebaja de impuestos ha sido una de las señas de identidad de la legislatura. La Comunitat ha pasado de estar entre las autonomías con mayor presión fiscal a convertirse en la comunidad con más deducciones autonómicas en el IRPF. Se ha ampliado el acceso a esos beneficios para las clases medias, se ha eliminado el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para familiares directos y se han mejorado las bonificaciones para hermanos y sobrinos —un guiño explícito a las empresas familiares que vertebran el tejido productivo valenciano—.
Pero la gran pregunta que subyace en cualquier política de bajada de impuestos es siempre la misma: ¿quién paga los servicios públicos? Pérez Llorca ofreció una respuesta numérica: ocho de cada diez euros de los 32.000 millones de euros del presupuesto autonómico se destinan a Educación, Sanidad, Servicios Sociales y Vivienda. Una cifra pensada para desactivar el argumento de que reducir la carga fiscal implica necesariamente recortar en lo esencial.
Empresas, empleo y simplificación
Más allá del debate fiscal, el president presentó a la Generalitat como aliada del crecimiento empresarial, no como un obstáculo. En esa línea, destacó el plan de simplificación administrativa puesto en marcha por el Consell, que ha revisado 1.300 artículos de 170 leyes para eliminar normas obsoletas y duplicadas. Una apuesta por aligerar la carga burocrática que, en la práctica, puede marcar la diferencia para una pyme que quiere crecer sin perderse en laberintos normativos.
Los datos de empleo acompañan el discurso: durante la presente legislatura se han comprometido más de 18.000 millones de euros en proyectos de iniciativa privada que generarán aproximadamente 25.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años, cifra que se suma a los más de 110.000 empleos creados en el último año en la Comunitat Valenciana.
Pérez Llorca también mencionó medidas específicas para afrontar la incertidumbre económica internacional, como el Plan USA —diseñado para reforzar la presencia de las empresas valencianas en Estados Unidos durante la crisis arancelaria— y el acuerdo entre patronal y sindicatos para adoptar medidas de emergencia ante la guerra de Irán. En un contexto global convulso, la respuesta, subrayó, ha sido el diálogo.
Una CEV renovada, un presidente que mira al futuro
El acto también sirvió para reconocer el papel de Vicente Lafuente al frente de la CEV. Pérez Llorca elogió el liderazgo del presidente de la patronal valenciana y su capacidad para alcanzar acuerdos sólidos desde la independencia y el rigor. Una organización que, en palabras del president, afronta una nueva etapa con la solidez de quien ha sabido construir consensos sin someterse a la lógica del ruido político.
En definitiva, el discurso de Pérez Llorca ante los empresarios valencianos fue algo más que una declaración de intenciones. Fue una llamada a convertir las reivindicaciones históricas de la Comunitat —financiación justa, infraestructuras pendientes, simplificación administrativa— en una causa compartida por toda la sociedad. Porque, como advirtió el president, las grandes batallas no se ganan desde el faccionalismo, sino desde la unidad. Y la Comunitat Valenciana lleva demasiado tiempo esperando ganar las suyas.


