El Teatro Romano de Sagunto acogerá el próximo sábado 8 de agosto una de las producciones teatrales más ambiciosas de la temporada: La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill, protagonizada por Coque Malla en el papel de Mackie Navaja. La cita se enmarca en la 43ª edición de Sagunt a Escena, el festival organizado por la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades a través del Institut Valencià de Cultura (IVC), en colaboración con la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de Sagunto.
Un clásico que sigue siendo una bomba
Estrenada en Berlín en 1928, La ópera de los tres centavos nació para sacudir conciencias. La alianza entre Brecht y Weill rompió los códigos del teatro musical burgués, apostando por una estética popular, cargada de sátira, jazz y denuncia social. Casi cien años después, la obra aterriza en uno de los escenarios al aire libre más icónicos de España sin haber perdido ni un gramo de su filo. Propone una crítica despiadada del sistema capitalista, un mensaje que, según el equipo artístico, mantiene hoy plena vigencia.
En esta nueva versión, la acción se traslada a un Londres de entreguerras, hundido en la corrupción y la desigualdad. Un matadero abandonado se convierte en el escenario simbólico de una sociedad donde la vida humana se procesa como carne barata. La elección de ese espacio no es casual: pocos símbolos resultan tan elocuentes para ilustrar cómo el poder tritura a los más vulnerables. La dirección escénica corre a cargo de Mario Vega, con dirección musical de Miguel Malla.
Esta versión recala en Sagunto después de haber iniciado una extensa gira nacional que arrancó con su estreno en Tenerife a finales de enero. La producción cuenta ya con más de 90 funciones comprometidas , lo que da una medida del interés que ha despertado desde su presentación.
Coque Malla, de los escenarios musicales a las tablas de Brecht
Durante la presentación a los medios, Malla reconoció sentirse "como un vil rockero, tan orgulloso y emocionado como aterrorizado" ante su debut como Mackie Navaja. No es para menos: la historia de Mackie Navaja es la de un criminal que sobrevive explotando un sistema corrupto, un espejo implacable de la hipocresía capitalista. Encarnar a ese personaje desde la piel de un músico de rock —el exlíder de Los Ronaldos— añade una capa de lectura extra a un montaje que ya de por sí no deja indiferente a nadie.
En su presentación, tanto el director como el protagonista coincidieron en resaltar la vigencia de la pieza, casi cien años después de su estreno, por su visión crítica del capitalismo, la corrupción y el abuso de poder. La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿qué dice de nuestro tiempo que una obra escrita en la República de Weimar siga describiendo tan bien el presente?
La dirección musical corre a cargo de Miguel Malla, y el equipo creativo se completa con el Premio Nacional de Teatro Juan Gómez-Cornejo en el diseño de iluminación. Un nombre que no es un detalle menor: el diseño de luz en un teatro romano al aire libre, con cielos que oscurecen lentamente sobre el graderío de piedra, puede convertirse por sí solo en un argumento escénico.
Danza contemporánea frente al mar, en el Puerto de Sagunto
Ese mismo sábado, pero lejos de las gradas romanas, la programación del festival reserva otra propuesta radicalmente distinta. En la sección Off Romà, la compañía valenciana Fil d'Arena lleva su espectáculo Públic al Pantalán del Puerto de Sagunto, donde la arqueología industrial y la fachada marítima se convierten en el escenario de una travesía coreográfica.
La propuesta no es convencional. Los bailarines y bailarinas no suben a un escenario: atraviesan el espacio público e invitan al público a recorrerlo junto a ellos, estableciendo un diálogo sensible entre los cuerpos y el entorno portuario. La experiencia sonora tampoco es pasiva: al grupo lo acompaña una DJ que pincha música en directo, construyendo en tiempo real un paisaje sonoro propio. Dos bailarinas portarán altavoces móviles que amplifican y desplazan ese sonido, creando una experiencia envolvente que literalmente se mueve con la formación.
En conjunto, el fin de semana dibuja un festival que sabe conjugar el peso de los clásicos con la experimentación más contemporánea. Que una obra de 1928 sobre gánsteres y corrupción comparta cartel con una pieza de danza que convierte un muelle industrial en sala de conciertos dice mucho del espíritu de Sagunt a Escena: un festival que lleva 43 ediciones demostrando que la cultura más poderosa es la que se resiste a quedarse quieta.


