El acuerdo llegó cuando más falta hacía. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y los representantes sindicales de UGT, CC.OO Valencia y Alicante y SF Valencia han firmado este jueves el XIV Convenio Colectivo de la empresa pública, con vigencia hasta finales de 2029. La rúbrica pone fin a meses de tensión laboral que habían desembocado en un calendario de paros que se extendía, según las convocatorias previas, desde junio hasta octubre y que amenazaba con convertir el verano en un quebradero de cabeza para miles de usuarios del transporte público valenciano.
Una huelga que se cierne sobre el verano
El conflicto no era nuevo. La convocatoria de huelga, iniciada en marzo, respondía a treinta reivindicaciones presentadas a FGV en dos Comisiones de Resolución de Conflictos: diez puntos relativos a la seguridad operacional técnica y veinte relativos al propio convenio colectivo. Los usuarios de Metrovalencia y del TRAM d'Alacant se enfrentaban a paros desde el 22 de junio y durante los meses de verano, después de que el SIF convocara una huelga que afectaba a unos 1.800 trabajadores. A eso se sumaban las movilizaciones de SEMAF, el sindicato de maquinistas, que había añadido sus propias fechas de paro coincidiendo con las Hogueras de Alicante y la noche de San Juan en Valencia. El escenario era el de un transporte público paralizado en plena temporada alta.
Metrovalencia opera con 146 estaciones y registró una afluencia anual de 91,1 millones de viajeros en 2025 , lo que da una idea del alcance real de cualquier interrupción del servicio. El TRAM d'Alacant, por su parte, mueve más de 55.500 viajeros diarios. Para muchos de ellos, el metro o el tranvía no es una opción cómoda: es la única.
El acuerdo que desactiva los paros
La firma del convenio ha tenido un efecto inmediato: los sindicatos SIF y SEMAF, que no se han sumado a la rúbrica del acuerdo, han decidido no obstante desconvocar el calendario de paros previsto. La distinción importa. Que dos sindicatos no firmen un convenio pero acepten retirar sus movilizaciones como consecuencia del mismo revela que el acuerdo tiene peso suficiente como para desactivar el conflicto, aunque no recoja todas sus reivindicaciones. Desde SEMAF se había criticado que la dirección de FGV "sigue ignorando las cuestiones planteadas por los maquinistas" , en particular en lo relativo a los tiempos de conducción y a la retribución diferenciada por colectivos.
El nuevo convenio recoge mejoras de carácter económico y social para todos los empleados de FGV en Valencia y Alicante, y cuenta con el respaldo de la mayoría de la representación sindical en la empresa pública. Los detalles concretos de las mejoras salariales y de las condiciones laborales incluidas en el texto quedarán sujetos al desarrollo reglamentario del acuerdo, pero el simple hecho de su firma ya tiene consecuencias tangibles para los ciudadanos.
Hogueras y San Juan sin sobresaltos en el transporte
El momento del acuerdo no es casual. A partir de este viernes 20 de junio y hasta el día 25, el TRAM d'Alacant ofrecerá servicios especiales con motivo de las Hogueras de Alicante, la gran fiesta de la ciudad que atrae a cientos de miles de visitantes y que genera una demanda de transporte muy superior a la habitual. Los paros de SEMAF en Alicante llegaban a cubrir franjas horarias entre el 19 y el 25 de junio, incluyendo tramos nocturnos clave durante las celebraciones. Que esas jornadas transcurran ahora con servicio normal es, en la práctica, el resultado más visible del pacto alcanzado.
En Valencia, la noche de San Juan también contará con servicio especial de metro y tranvía, como es tradición en años anteriores. FGV había garantizado previamente que, pese a la huelga, habría "un dispositivo de transporte extraordinario que incluiría servicio nocturno para San Juan" , pero la desconvocatoria elimina cualquier incertidumbre y permite planificar el operativo sin las restricciones que impone un contexto de conflicto laboral.
Un convenio que mira hasta 2029
La Generalitat ha subrayado además que se avanza en el proceso para aumentar la plantilla con una Oferta de Empleo Público de 172 puestos y la ejecución del plan de inversiones 2026-2030, que permitirá mejorar el servicio con nuevas unidades que comenzarán a incorporarse este año a la red del TRAM d'Alacant y el siguiente en Metrovalencia. El convenio, por tanto, no es solo un punto final a un conflicto: es también el marco laboral sobre el que se construirá la expansión de la red durante los próximos años.
Que el acuerdo llegue en vísperas de las grandes fiestas del verano levantino tiene algo de simbólico. Un convenio colectivo firmado con mayoría sindical, con vigencia hasta 2029 y con la amenaza de huelga retirada es, en términos de gestión del transporte público, la mejor noticia posible para los millones de ciudadanos que cada día depositan su confianza en Metrovalencia y en el TRAM d'Alacant para llegar a donde necesitan llegar. El reto ahora será que el texto del convenio, una vez en vigor, esté a la altura de las expectativas de quienes finalmente no lo han firmado.


