Los vigilantes de los montes valencianos llevan años pidiendo dignidad: la Generalitat y los sindicatos arrancan las negociaciones el 15 de septiembre

La Generalitat y los sindicatos negociarán desde el 15 de septiembre la mejora laboral del servicio de vigilancia forestal gestionado por Vaersa.

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Cada verano, mientras los montes de la Comunitat Valenciana se convierten en un polvorín de calor y viento, cientos de trabajadores patrullan carreteras forestales, vigilan desde observatorios en lo alto de las sierras y siguen en tiempo real la evolución meteorológica. Son los integrantes del Servicio de Vigilancia Preventiva de incendios forestales, gestionado por la empresa pública Vaersa por encargo de la Generalitat. A partir del 15 de septiembre, ese encargo entra en una nueva fase: la negociación para actualizarlo.

Una mesa que lleva meses esperando

La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación y los representantes sindicales de los trabajadores del servicio iniciarán ese día las negociaciones formales para revisar el encargo vigente con Vaersa, cuya cobertura se extiende hasta 2028. La comisión negociadora se reunirá a las 09:30 horas e integrará a representantes de la Conselleria, la dirección de Vaersa y todas las centrales sindicales y agrupaciones de trabajadores con representación en alguno de los tres comités de empresa provinciales. No es un punto de partida improvisado: durante todo el verano se han mantenido contactos previos para acercar posturas antes de sentarse formalmente a la mesa.

Sobre el tapete hay cuestiones concretas. Entre los asuntos prioritarios figuran la mejora de las condiciones laborales y salariales de la plantilla, así como la ampliación de los servicios de las unidades móviles de vigilancia y de determinados observatorios forestales. Dos frentes que llevan tiempo siendo reclamados por los trabajadores del sector.

Un servicio con décadas de historia y un malestar acumulado

Vaersa gestiona la Red de Observatorios Forestales de la Comunitat Valenciana desde 1994 por encargo de la Generalitat Valenciana, y desde 2001, el Plan de Vigilancia de Incendios Forestales en el territorio. Tres décadas de servicio continuo que, sin embargo, no han estado exentas de tensión laboral. Personal de vigilancia y prevención de incendios forestales de Vaersa se ha concentrado en la plaza de la Virgen de València para reclamar tanto a la Generalitat como a la empresa soluciones a su precariedad, temporalidad y falta de medios.

Las pancartas que portaban los manifestantes lo resumían sin rodeos: "Vigilar montes no es un hobby, merece un salario digno" , rezaba uno de los carteles. Una frase que condensa años de frustración acumulada en un colectivo que trabaja en primera línea de la prevención pero que se siente, con frecuencia, invisible para la administración.

El Servicio de Vigilancia Preventivo tiene como objeto el seguimiento meteorológico y del riesgo de incendios, la vigilancia disuasoria, información al ciudadano, detección de incendios forestales, despliegue de una respuesta rápida para localizar el fuego y facilitar el acceso de los recursos de extinción, así como el control del avance del fuego y prestar apoyo durante las labores de extinción. Una misión amplia y exigente que, según los propios trabajadores, no se corresponde con las condiciones contractuales que la acompañan.

El dispositivo, en cifras: la dimensión de lo que hay en juego

El dispositivo ha llegado a contar, en su periodo de máxima operatividad, con 134 unidades de vigilancia y 225 trabajadores, con 65 observatorios forestales y 169 trabajadores, además de 4 centrales de prevención y 19 personas. Las unidades de vigilancia han recorrido durante 2025 más de 3,1 millones de kilómetros en el desempeño de su trabajo. Una cifra que equivale a dar la vuelta a la Tierra más de 77 veces y que ilustra, mejor que cualquier discurso, la escala del esfuerzo que sostiene este servicio.

El servicio ha contribuido de forma visible a la reducción de incendios: 460 registrados en 2024, frente a los 253 incendios contabilizados en 2025. Los resultados hablan por sí solos. Que el monte arda menos no es casualidad; es, en buena medida, consecuencia de que alguien lo vigila.

La Generalitat, dispuesta a negociar

Desde la Generalitat se muestran dispuestos a negociar y analizar la implantación de las propuestas expuestas por cada uno de los sindicatos, que durante este verano han trasladado diferentes demandas. La voluntad política, al menos sobre el papel, parece alinearse con las reivindicaciones del sector. Ahora bien, el margen entre la predisposición declarada y los acuerdos concretos suele ser exactamente donde se libran las batallas sindicales más duras.

La negociación que arranca el 15 de septiembre no es solo un trámite burocrático. Es la oportunidad de resolver un malestar que lleva años gestándose en silencio, entre turnos de vigilancia, observatorios en lo alto de las montañas y vehículos que recorren pistas forestales cuando el resto descansa. Lo que se decida en esa mesa marcará las condiciones de trabajo de cientos de personas que, literalmente, cuidan los montes de todos.