La Orquestra de la Comunitat Valenciana cierra el Festival de Pollença con Elgar, Beethoven y la batuta de Sir Mark Elder

La OCV clausura la LXV edición del Festival de Pollença el 30 de agosto con Sir Mark Elder al frente y un exigente programa sinfónico.

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El claustro barroco del Convento de Santo Domingo de Pollença volverá a llenarse de música este domingo 30 de agosto cuando la Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) cierre la LXV edición del Festival de Pollença bajo la dirección de Sir Mark Elder. Un programa de altura —las Variaciones Enigma de Elgar y la Sinfonía n.º 7 de Beethoven— para despedir una de las citas estivales más longevas y prestigiosas de España.

Un escenario de piedra con sesenta y cinco años de historia

Desde 1962, el Festival de Pollença convierte el patio del claustro en escenario y la piedra centenaria en caja de resonancia. Fue fundado gracias a la iniciativa del distinguido violinista inglés Philip Newman , y desde entonces no ha dejado de crecer en reputación internacional. A lo largo de su historia, el festival ha acogido a intérpretes y agrupaciones de fama mundial, como la Orquesta Filarmónica de Londres o Montserrat Caballé. La piedra centenaria del claustro devuelve cada nota con una acústica que pocos espacios de la isla pueden igualar, y ese valor patrimonial y arquitectónico es parte esencial del atractivo: la singularidad del recinto hace que cada concierto se viva como algo distinto, imposible de replicar en ningún otro escenario mallorquín.

La OCV no llega al festival como invitada de paso. Tras su debut en 2024, repite como la formación designada para cerrar la programación, un gesto que habla bien a las claras del momento que atraviesa la orquesta valenciana. Pocas distinciones resultan más elocuentes que que un festival con sesenta y cinco ediciones a sus espaldas te llame por segunda vez consecutiva para poner el punto final.

Sir Mark Elder y su obra de cabecera

Al frente de la orquesta estará Sir Mark Elder, uno de los directores británicos más respetados de su generación y figura de referencia indiscutible en el repertorio inglés del siglo XX. La primera parte del concierto la protagonizarán las Variaciones Enigma, Op. 36, de Edward Elgar, que Elder ha hecho suyas a lo largo de una dilatada carrera. Su grabación de esta obra al frente de la Orquesta Hallé de Mánchester sigue siendo considerada una referencia absoluta en la discografía de la pieza, lo que convierte la actuación de este domingo en algo más que una interpretación ordinaria: es un director enfrentándose, en directo y en un escenario único, a la obra que mejor define su identidad artística.

Elgar compuso las Variaciones Enigma en 1899 como una serie de retratos musicales de sus amigos más cercanos, ocultando el nombre de cada uno bajo una inicial. El propio tema principal —el verdadero "enigma"— nunca llegó a desvelarse del todo, y ese misterio persiste más de un siglo después, dándole a la obra una dimensión casi detectivesca que fascina tanto al público experto como al que se acerca por primera vez.

Beethoven, el gran examen de conjunto

Si las Variaciones Enigma pondrán a prueba la musicalidad y el color de la OCV, la segunda parte del concierto será directamente un examen de resistencia y precisión. La Sinfonía n.º 7 de Beethoven es célebre por sus exigencias rítmicas casi obsesivas: el propio Wagner la llamó "la apoteosis de la danza". Para una orquesta, afrontarla con garantías requiere un nivel de cohesión interna que solo se consigue con años de trabajo conjunto. Que la OCV la asuma como cierre del festival es una declaración de intenciones sobre su estado de forma actual.

El arranque de una temporada intensa

El concierto de Pollença no es un destino, sino un punto de partida. Cada edición del festival atrae a un público que aprovecha la visita para conocer el patrimonio, la gastronomía y la oferta cultural del municipio, convirtiendo los conciertos en una razón para quedarse unos días, no solo para asistir a una sesión y marcharse. Para la OCV, sin embargo, la jornada del domingo marcará el pistoletazo de salida de una temporada cargada de compromisos: además de su ciclo en el Auditorio Nacional, la formación valenciana ya tiene confirmadas actuaciones en mayo con Sir Mark Elder en el podio, tanto en el Festival de Úbeda como en el Teatro de La Maestranza de Sevilla.

Hay algo revelador en que una orquesta arranque su año artístico despidiendo el verano desde un claustro mallorquín del siglo XVI, con Elgar y Beethoven como carta de presentación ante Europa. La OCV llega a Pollença con un mensaje claro: no solo está en forma, sino que aspira a demostrarlo en cada escenario en el que se siente.