Cada vez que una red vuelve a cubierta, no siempre trae solo peces. Plásticos, maderas a la deriva, chatarra y otros materiales que el mar acumula en silencio llegan también a bordo de las embarcaciones pesqueras del litoral valenciano. Hasta ahora, deshacerse correctamente de ese lastre era más complicado de lo que debería. Eso está a punto de cambiar. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana destinará 520.000 euros a instalar nuevos puntos limpios en ocho puertos pesqueros de la comunidad, con el objetivo de mejorar la recogida y gestión de los residuos generados tanto por la actividad pesquera como por los materiales que los propios marineros recuperan del fondo marino durante sus faenas.
Ocho puertos nuevos, una red más amplia
La inversión permitirá dotar de estas instalaciones a los puertos de Vinaròs, Benicarló, Jávea, Calpe, Villajoyosa, El Campello, Santa Pola y Guardamar. No parten de cero: se suman a los puntos limpios ya operativos en Altea, Burriana y Peñíscola, así como al impulsado por la Cofradía de Pescadores de Dénia. El resultado será una red de infraestructuras de gestión de residuos que cubrirá buena parte del arco litoral valenciano, desde el norte castellonense hasta el sur alicantino.
En estas instalaciones, las tripulaciones podrán depositar aceites y sus envases, baterías usadas, redes y cabos fuera de servicio, así como envases de poliestireno —el omnipresente porexpán que sigue siendo material habitual en la flota pesquera— y todos aquellos residuos marinos que los pescadores rescatan durante su jornada de trabajo: plásticos, madera, ferralla y otros materiales que, de otro modo, seguirían a la deriva en el Mediterráneo.
Europa paga el 70%, la Generalitat el resto
La actuación se enmarca dentro de una línea de ayudas para nuevas infraestructuras de pesca, marisqueo y acuicultura con una dotación total de un millón de euros. El Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) es el instrumento financiero de la Unión Europea para el periodo 2021-2027, destinado a proyectos que contribuyan a fomentar la pesca sostenible y la recuperación y conservación de los recursos biológicos acuáticos. En este caso, el tipo máximo de cofinanciación del FEMPA es del 70% del gasto público subvencionable , porcentaje que cubre la mayor parte de la inversión, mientras que la Generalitat Valenciana aporta el 30% restante con fondos propios.
No es una fórmula exclusiva de Valencia. Las inversiones destinadas a infraestructuras de puertos pesqueros, lonjas y fondeaderos, incluidas las instalaciones de recogida de residuos y desechos marinos, forman parte de las líneas de ayuda contempladas en los fondos europeos para el sector. Lo que sí resulta significativo en este caso es la escala territorial del proyecto: ocho puertos nuevos de un tirón es un paso de alcance real, no un gesto simbólico.
Los pescadores, aliados inesperados del medio ambiente
Hay algo que merece subrayarse en esta iniciativa: el papel activo que se reconoce a los propios pescadores como agentes de limpieza del mar. No se trata solo de gestionar los residuos que genera su propia actividad —redes viejas, cabos, envases—, sino de facilitar que el material ajeno que encuentran en el agua pueda ser depositado y tratado de forma adecuada. Una función medioambiental que llevan ejerciendo de facto desde hace décadas, sin la infraestructura necesaria para hacerlo bien.
"La instalación de estos puntos limpios permitirá mejorar la gestión de los residuos asociados a la actividad pesquera y reforzar el compromiso del sector con la protección del medio marino" - Miguel Castell, director general de Pesca de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Castell también ha querido destacar la labor de los pescadores "no solo en la gestión de los residuos que genera su actividad, sino también retirando del mar numerosos materiales que encuentran durante las faenas de pesca". Una doble función —productiva y ambiental— que con demasiada frecuencia pasa desapercibida para el gran público, pero que cobra especial relevancia en un mar como el Mediterráneo, uno de los ecosistemas marinos más presionados por la contaminación plástica del planeta. Que los puertos tengan ahora los medios para cerrar ese círculo de forma ordenada es, quizás, una de las noticias más discretamente importantes del litoral valenciano en lo que va de año.


