Hay menores que crecen en los márgenes. No en los márgenes de un cuaderno, sino en los de una sociedad que no siempre sabe cómo alcanzarlos. Para ellos, la colaboración entre las administraciones públicas y las entidades sociales no es un recurso complementario: es, muchas veces, el único puente. Esa fue la idea central que resonó en València durante la presentación de los proyectos de inclusión social de la Fundación Sesé, un acto que contó con la presencia de la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana, Elena Albalat.
Una alianza que va más allá del discurso institucional
La consellera Albalat no acudió a presentar cifras ni a recortar cintas. Vino a reivindicar un modelo de trabajo que, según explicó, resulta imprescindible para llegar donde la administración sola no llega. En su intervención, subrayó que la relación entre la Generalitat y las organizaciones del Tercer Sector representa una palanca real de transformación social, especialmente cuando se trata de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
"La colaboración entre la Generalitat y las entidades del Tercer Sector es una herramienta clave para avanzar y profundizar en la inclusión social de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
No es una frase vacía. Detrás de ella hay programas concretos, jóvenes concretos y, sobre todo, una apuesta decidida por sumar capacidades en lugar de duplicar esfuerzos. La Fundación Sesé, nacida en 2013 como extensión natural del compromiso empresarial del grupo logístico que lleva su nombre , se ha convertido en un referente de este tipo de colaboración entre el mundo empresarial privado y el interés social colectivo.
Formación, inclusión y empleo: el triángulo de la Fundación Sesé
¿Qué hace exactamente la Fundación Sesé? La respuesta no cabe en una sola línea. Trabaja por la integración laboral y la creación de entornos laborales inclusivos para personas con necesidades especiales, e impulsa acciones y programas solidarios propios y en colaboración con otras entidades sociales. Sus ámbitos de actuación abarcan lo formativo, lo social y lo laboral, tres ejes que raramente funcionan bien por separado.
Entre sus iniciativas destaca el programa "Imprescindibles", en el que personas con discapacidad intelectual participan en formación administrativa y encuentran empleo, una iniciativa que convierte la inclusión en algo tangible: un contrato de trabajo, una rutina, un lugar en el mundo. Además, ofrece programas formativos pioneros en el sector a través de su propio Centro de Formación, incluyendo ciclos de FP Dual intensiva que abren puertas a jóvenes que de otro modo podrían quedarse sin ellas.
La consellera Albalat quiso destacar precisamente esa dimensión durante el acto en València, valorando la labor decidida de la entidad en el apoyo a la educación de jóvenes en riesgo de exclusión y de personas con discapacidad intelectual a través de programas de impacto social en los ámbitos formativo, social y de inclusión.
El Tercer Sector, un actor cada vez más necesario
La presentación en València no es un hecho aislado. Refleja una tendencia que se consolida en toda la Comunitat Valenciana: la Fundación Sesé destaca por su capacidad de hacer visible lo invisible, con iniciativas culturales inclusivas que permiten a colectivos vulnerables expresarse, integrarse y ganar visibilidad. En un contexto en el que los recursos públicos siempre resultan insuficientes para cubrir todas las necesidades sociales, entidades como esta actúan como amplificadores del sistema, llegando a perfiles y situaciones que los servicios tradicionales no siempre alcanzan.
La infancia en riesgo de exclusión no espera. Sus trayectorias se definen en edades muy tempranas, y cada programa de apoyo educativo o de integración social que llega a tiempo puede marcar la diferencia entre un futuro de oportunidades y uno de puertas cerradas. La alianza entre la Generalitat Valenciana y entidades como la Fundación Sesé apunta precisamente en esa dirección: construir redes de protección más densas, más ágiles y más humanas para quienes más las necesitan.


