La Generalitat Valenciana tiende puentes con más de 40 entidades hispanas para construir políticas públicas a la medida de su comunidad

Susana Camarero lidera un foro con más de 40 asociaciones hispanas para detectar necesidades y mejorar recursos públicos en la Comunitat Valenciana.

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Reunión de Susana Camarero
Reunión de Susana Camarero
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Escuchar antes de legislar. Esa parece ser la filosofía que la Generalitat Valenciana quiere aplicar con la comunidad hispana que vive y trabaja en su territorio. La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, participó en la jornada 'Mesa de la Hispanidad', un espacio de diálogo en el que más de cuarenta entidades y asociaciones hispanas pusieron sobre la mesa sus necesidades, sus retos y sus propuestas para mejorar su integración en la sociedad valenciana.

Una sala, cuarenta voces, un propósito

No es un comité cerrado ni un trámite burocrático. La 'Mesa de la Hispanidad' funciona como un foro abierto donde las organizaciones que trabajan día a día con familias y personas procedentes de Hispanoamérica tienen voz directa ante la administración autonómica. Durante la jornada, los participantes no solo expusieron sus problemáticas, sino que elaboraron propuestas concretas para reforzar la participación social de su comunidad. Una diferencia nada menor: de la queja a la propuesta.

"Estas mesas de diálogo nos permiten escuchar a las entidades que trabajan día a día con la comunidad hispana, realizar un mejor diagnóstico de su realidad y fortalecer la convivencia intercultural y la cohesión social" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

Camarero estuvo acompañada en la jornada por la secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad, Asunción Quinzá, y por el director general de Diversidad, Stephane Soriano, lo que refleja el peso institucional que el Consell otorgó al encuentro.

Subvenciones y recursos: el lado práctico del diálogo

Más allá del debate de ideas, la jornada tuvo un componente muy concreto. Las entidades participantes recibieron información detallada sobre las líneas de subvenciones de la Dirección General de Diversidad y los recursos públicos disponibles para su actividad. Un gesto que apunta a algo esencial: de poco sirve diseñar políticas si las asociaciones que deben implementarlas no conocen los instrumentos con los que cuentan. La coordinación entre administración y tejido asociativo, en definitiva, es tan importante como la política en sí misma.

Una tierra construida también desde América Latina

El trasfondo demográfico importa. En 2024, la Comunitat Valenciana alcanza una población de 5,3 millones de habitantes , y el 13,5% de su población es de nacionalidad extranjera, lo que convierte a la región en la segunda de España con mayor porcentaje de inmigrantes, solo por detrás de las Islas Baleares. En ese contexto, la comunidad hispana —procedente de países latinoamericanos con los que España comparte lengua e historia— representa una parte significativa del tejido social y económico valenciano.

La propia Camarero lo reconoció sin rodeos durante su intervención, apelando a una idea que va más allá de la retórica institucional: la Comunitat Valenciana no es lo que es a pesar de su diversidad, sino también gracias a ella.

"Esta es una tierra abierta y diversa, construida también gracias a la aportación de miles de personas procedentes de países hermanos de Hispanoamérica" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

La vicepresidenta también subrayó el compromiso de la Generalitat de seguir trabajando junto a las entidades y asociaciones para que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida en igualdad de oportunidades. Una declaración que, en boca de quien gestiona las carteras de empleo, vivienda e igualdad al mismo tiempo, no es solo simbólica. Si las políticas públicas que salgan de esta mesa logran traducirse en acceso real a recursos, orientación laboral o apoyo a la integración familiar, el ejercicio de escucha habrá valido la pena. El reto, como siempre, es que el diálogo no se quede en el salón de actos.