Guardar energía solar o eólica para soltarla en el momento en que más se necesita —y más cara resulta— no debería ser un laberinto burocrático. Sin embargo, hasta ahora lo era. El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado que el Consell simplificará el procedimiento administrativo para autorizar que las plantas renovables, además de generar electricidad, puedan almacenarla. El anuncio se produjo en Llíria, durante la III Jornada de Almacenamiento Energético y su Cadena de Valor, organizada por la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València y Power Electronics.
Un trámite que desincentivaba la inversión
La razón del cambio es tan sencilla como reveladora. Pérez Llorca reconoció que el procedimiento vigente "era un trámite muy complicado que desincentivaba la puesta en marcha de este tipo de instalaciones". En la práctica, eso significaba que muchos proyectos que querían añadir baterías a una planta solar o eólica ya autorizada tenían que empezar de cero: nueva documentación, nuevos plazos, nuevas incertidumbres. El resultado era predecible: inversores que miraban hacia otras comunidades autónomas con menos obstáculos.
El contexto no puede ser más oportuno. El apagón de más de diez horas del pasado 28 de abril reabrió el debate nacional sobre el modelo energético español, y una de las conclusiones que más se repitieron fue la necesidad urgente de impulsar la red de almacenamiento energético. Almacenar el excedente renovable para disponer de él cuando no hay sol ni viento se ha convertido, de golpe, en una prioridad estratégica de primer orden.
"Con infraestructuras energéticas de esta clase, la Comunitat Valenciana estará mejor preparada ante las tensiones de la red y posibles apagones o caídas de suministro" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
Energía barata en las horas más caras
Más allá de la resiliencia ante emergencias, la medida tiene una dimensión muy cotidiana: abaratar la factura de la luz. La lógica es simple. La electricidad renovable se genera en abundancia al mediodía, cuando los paneles solares producen a pleno rendimiento, pero el precio de mercado se dispara a primera hora de la mañana y al caer la tarde, cuando la producción baja y la demanda sube. El almacenamiento permite capturar esa energía barata para verterla a la red justo cuando resulta más valiosa. Con el nuevo procedimiento simplificado, los proyectos también accederán con mayor rapidez a financiación, al reducirse los tiempos de tramitación.
La reforma se encuadra dentro del llamado Plan Simplifica, que el Consell describe como un nuevo marco jurídico orientado a eliminar trabas administrativas, mejorar la coordinación entre organismos y aportar seguridad jurídica sin sacrificar la protección medioambiental. En paralelo, el gobierno autonómico trabaja para resolver el atasco de 15.000 expedientes de instalaciones eléctricas para viviendas y empresas, un problema heredado al que ahora se pretende dar solución autorizando a las Entidades Colaboradoras de Certificación a intervenir en los expedientes de Energía. Según Pérez Llorca, esta medida permitirá reducir los plazos de tramitación entre cinco y diez veces.
La Comunitat Valenciana frente al espejo renovable
Los datos de partida merecen una lectura honesta. En la Comunitat Valenciana, más del 64% de la generación eléctrica aún procede de fuentes no renovables. Y aunque el gobierno autonómico presume de haber doblado la potencia renovable instalada en tres años respecto a las dos legislaturas anteriores, el sector advierte de que el ritmo sigue siendo insuficiente para los objetivos marcados. En 2024, en toda España se instalaron 7.300 MW de energía renovable, pero la Comunitat Valenciana apenas aportó 32 MW, y una de las conclusiones del sector es que la región no acaba de despegar, a pesar de que existe una agilización real en la tramitación de los permisos.
Con todo, hay señales positivas. La Comunitat Valenciana se sitúa como la autonomía con mayor volumen de potencia de almacenamiento energético con informe ambiental favorable en el segundo trimestre, con 259,5 megavatios autorizados, la mayor cifra a nivel nacional en ese periodo. Además, el interés inversor en instalar parques de baterías es sumamente elevado desde hace meses, con más de 1.040 proyectos que han depositado garantías para iniciar la tramitación. Una cola de espera que, con los nuevos procedimientos, podría avanzar considerablemente más rápido.
20.000 millones de euros que esperan energía limpia
Pérez Llorca situó la apuesta por el almacenamiento en un marco económico más amplio. La Comunitat Valenciana tiene en desarrollo proyectos de inversión por valor de 20.000 millones de euros que, según el president, comparten un denominador común: necesitan energía limpia, barata y constante. La ecuación que plantea el ejecutivo valenciano es directa: garantizar esa energía equivale a asegurar esas inversiones y, con ellas, empleo de alta cualificación y mejores servicios públicos.
"La transición energética es un potente motor de crecimiento y un estímulo para la generación de riqueza y empleo de alta cualificación que, a su vez, atrae más inversión, retiene talento y promueve la innovación" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
La simplificación burocrática anunciada llega, por tanto, en un momento en que el almacenamiento ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en el eje de la política energética regional. El almacenamiento permite guardar el excedente generado durante los picos de producción renovable y liberarlo en momentos de baja generación o alta demanda, contribuyendo así a gestionar mejor el flujo eléctrico, reducir las oscilaciones de la red y, en último término, disminuir el riesgo de apagones. Si la burocracia era el eslabón roto, ahora la Generalitat apuesta por soldar esa cadena antes de que la siguiente crisis energética vuelva a poner en jaque el suministro eléctrico de millones de hogares y empresas valencianas.


