La innovación ya no es solo cosa de laboratorios ni de grandes empresas tecnológicas. En la Comunitat Valenciana, la apuesta por acercar la investigación y el desarrollo a la vida cotidiana ha encontrado en los ayuntamientos uno de sus principales aliados. La Conselleria de Industria, Comercio y Turismo, que dirige Marián Cano, ha concedido 3,9 millones de euros para financiar 59 proyectos de I+D+i en municipios y entidades locales de la Comunitat Valenciana, en el marco de la nueva edición del programa Territorios Innovadores. La cifra supone un incremento del 30% respecto a la convocatoria anterior, y el número de proyectos financiados crece un 23% respecto al año pasado.
El dato no es menor. En la convocatoria previa se registraron 106 iniciativas procedentes de ayuntamientos y entidades locales de toda la Comunitat Valenciana, un 55% más que en el ejercicio anterior. La demanda, en constante ascenso, ha obligado a la Generalitat a reforzar año tras año los recursos disponibles para un programa que, desde su creación, ha convertido a la administración local en protagonista del ecosistema innovador valenciano.
"Los ayuntamientos tienen un papel fundamental para convertir la innovación en soluciones concretas que mejoren el día a día de la ciudadanía, y desde la Generalitat queremos facilitarles los recursos necesarios para que puedan poner en marcha esos proyectos" - Marián Cano, consellera de Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat Valenciana
Un programa pensado para que el tamaño no sea un obstáculo
Una de las señas de identidad del programa Territorios Innovadores es precisamente su vocación integradora. Los fondos se distribuyen en función del tamaño poblacional de los municipios, con el propósito de asegurar un acceso equilibrado entre localidades pequeñas, medianas y grandes. En la práctica, esto se traduce en una fórmula que premia a los más pequeños: alrededor del 90% de los proyectos seleccionados han sido propuestos por municipios pequeños y medianos, que podrán cubrir entre el 75 y el 95% de sus gastos subvencionables.
La brecha económica entre unos y otros resulta reveladora. Los municipios pequeños y medianos concentran más de 3,4 millones de euros del total concedido, frente a los 473.513,52 euros destinados a las grandes ciudades. Una distribución que, lejos de ser arbitraria, responde a una lógica clara: los consistorios con menos recursos son, con frecuencia, los que más dificultades tienen para financiar por sí solos iniciativas innovadoras.
La norma parte de una idea amplia de innovación: no solo tecnológica, sino cualquier cambio basado en el conocimiento que genere valor público y bienestar colectivo. En este marco, la Generalitat busca reforzar el papel de la Administración local como motor de cambio, capaz de impulsar soluciones innovadoras ante retos sociales, ambientales, urbanos y territoriales.
Dos líneas, dos objetivos
La convocatoria se articula en dos programas de ayuda bien diferenciados. El primero, orientado a proyectos de innovación de alto impacto, concentra la mayor parte del presupuesto: más de 2,6 millones de euros para 31 iniciativas que incorporan un componente tecnológico destacado y persiguen beneficios duraderos para la ciudadanía, tanto en calidad de vida como en sostenibilidad medioambiental.
El segundo programa, dotado con alrededor de 1,3 millones de euros, financia 28 proyectos piloto de I+D+i repartidos por otros tantos municipios. El 71% de ellos son de pequeño tamaño. Esta transformación debe estar alineada con un modelo de innovación responsable, conectado con valores sociales y con criterios como la participación ciudadana, la igualdad de género, el medio ambiente, la calidad de vida, la salud y el bienestar. La lógica del piloto es sencilla pero poderosa: probar a pequeña escala antes de escalar. Si funciona en un pueblo, puede funcionar en cualquier sitio.
Esta segunda línea admite proyectos vinculados tanto a la mejora de servicios públicos como a la identificación de nuevas oportunidades de negocio, lo que abre la puerta a colaboraciones entre la administración y el tejido económico local. Una apuesta que, en un momento en que la despoblación y la desigualdad territorial siguen siendo retos pendientes, no parece en absoluto menor.
El municipio como laboratorio del futuro
Los datos reflejan un cambio de paradigma en la administración local, que apuesta de forma decidida por la innovación. Prueba de ello es que más de la mitad de los consistorios de la Comunitat Valenciana presentó este año un proyecto de I+D+i. No es un fenómeno espontáneo: es el resultado de años de política sostenida que ha convencido a alcaldes y técnicos municipales de que innovar no es un lujo reservado a las grandes capitales, sino una herramienta al alcance de cualquier pueblo con voluntad y apoyo institucional.
La edición de este año del programa Territorios Innovadores marca un nuevo récord, tanto en financiación como en número de proyectos aprobados. Con 59 iniciativas distribuidas por toda la geografía valenciana, el reto ahora es que esas ideas se materialicen en mejoras reales: un trámite más ágil, un servicio más accesible, una solución tecnológica que antes solo existía en las ciudades y que ahora llega también a los municipios que, durante demasiado tiempo, han quedado al margen del mapa de la innovación.


