Cada mañana, miles de coches se aproximan a los campus de la Universitat de València con una característica en común: la mayoría llevan a una sola persona dentro. Una tasa media de 1,1 ocupantes por vehículo en el área metropolitana de València lo confirma con una frialdad estadística que resulta casi difícil de creer. La Generalitat Valenciana y la Universitat de València han dado un paso para cambiar esa imagen extendiendo la plataforma València Comparte Coche a los campus de Tarongers, Blasco Ibáñez y Ontinyent, sumándose así al de Burjassot, donde la iniciativa ya estaba en funcionamiento.
La herramienta, desarrollada por la empresa Tribbu, conecta a conductores y pasajeros con recorridos similares para que puedan compartir vehículo. Se trata de una aplicación móvil que facilita compartir trayectos entre personas con recorridos similares, con el objetivo de reducir el número de vehículos con un solo ocupante y disminuir la huella de carbono. El acceso está vinculado al correo universitario, lo que convierte a la comunidad académica en el eje central de la iniciativa. Se estima que el servicio llegará a 50.000 estudiantes y trabajadores de la institución.
Una ciudad que ahoga sus propias calles
Los números detrás de la congestión en Valencia no son un detalle menor. El área metropolitana de Valencia registra diariamente 6,1 millones de desplazamientos, y los conductores pueden llegar a pasar hasta 95 horas al año atrapados en atascos. Son casi cuatro días enteros al volante sin moverse. En ese contexto, la mayoría de los desplazamientos se realizan en coche y en solitario, lo que genera un elevado volumen de asientos vacíos cada día.
En el ámbito urbano, el aumento de la ocupación media de los vehículos contribuye a reducir la congestión en horas punta, rebajar emisiones contaminantes y optimizar el uso del espacio público, uno de los principales retos de las áreas metropolitanas. Para un campus universitario, donde el aparcamiento es un bien escaso y los horarios se concentran en franjas muy concretas, el impacto potencial es especialmente significativo.
Más que una app: verificación, medición e incentivo económico
La aplicación no solo conecta a usuarios, sino que también verifica perfiles y mide el impacto de cada trayecto compartido, consolidándose como una herramienta estructurada y medible dentro del sistema de transporte. Esa capacidad de cuantificar el ahorro real de emisiones es lo que distingue a València Comparte Coche de un simple grupo de WhatsApp de compañeros de trabajo.
Pero hay un incentivo adicional que puede resultar decisivo para quienes dudan. La aplicación incorpora un incentivo económico directo para quienes compartan coche. En concreto, gracias al sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAEs) impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los conductores podrán recibir 0,04 euros por kilómetro y pasajero. No es una cantidad que haga rico a nadie, pero sí puede amortiguar de forma visible el gasto mensual en gasolina o en el desgaste del vehículo, especialmente para estudiantes con presupuestos ajustados.
El Plan Endavant como palanca de cambio
La puesta en marcha del proyecto se enmarca en la estrategia del Plan Endavant, diseñado para fomentar la reconstrucción y un nuevo escenario social y económico tras las riadas, que contempla en su Iniciativa E.20.1 fomentar la implantación del carpooling en todos los grandes centros generadores de desplazamientos del área metropolitana, tales como universidades, polígonos industriales, centros comerciales, ciudades administrativas, ciudades judiciales, recintos portuarios y aeroportuarios. La catástrofe de la DANA, que transformó la percepción pública sobre la movilidad y la planificación urbana en la región, ha servido así de punto de inflexión para acelerar medidas que llevaban años sobre la mesa.
La plataforma ya está activa en siete zonas del área metropolitana con alta concentración de desplazamientos: el entorno del Hospital La Fe, los campus de Burjassot y Tarongers de la Universitat de València, la zona industrial de Riba-roja, el polígono industrial Jaume I de Almussafes, la Ciutat Administrativa 9 d'Octubre y el entorno del centro comercial Bonaire. La Generalitat estudia ampliar la iniciativa a otros grandes centros de actividad dentro de la estrategia de movilidad sostenible contemplada en el Plan Endavant.
La pregunta que subyace a todo esto es sencilla: ¿cuántos de esos 50.000 universitarios están dispuestos a ceder el asiento del copiloto a un desconocido? La respuesta determinará si València Comparte Coche pasa a ser una herramienta de transformación real o queda como una iniciativa bien intencionada pero poco transitada. Lo que parece claro es que, en una ciudad donde cada conductor pierde casi cien horas al año parado en un semáforo o en una cola interminable, compartir el volante empieza a parecer menos una cesión y más una ganancia.

