La Generalitat valenciana inyecta más de 9,5 millones en ecológico y promete 700 jóvenes agricultores: el campo se reinventa desde la tierra

La Conselleria lanza ayudas, puntos extra en subvenciones y 8 millones más para el relevo generacional en agricultura ecológica.

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Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana
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Producir de forma ecológica en la Comunitat Valenciana ya tiene premio. No solo moral, sino económico y directo: más puntos en las convocatorias de subvención, mayor intensidad en las ayudas públicas y una apuesta financiera propia que, desde 2023, ha movilizado cerca de cinco millones de euros. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha convertido el modelo ecológico en uno de los ejes vertebradores de su política agraria, y lo ha hecho con cifras concretas sobre la mesa.

El escenario fue la clausura de la jornada del Día Europeo de la Agricultura Ecológica, organizada por el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV). El conseller Miguel Barrachina aprovechó el acto para reafirmar el compromiso del Consell con un sector que, lejos de ser una tendencia marginal, lleva más de una década en expansión: desde 2013, la superficie dedicada a la agricultura ecológica en la comunidad ha crecido un 132%.

"Este Consell actúa con realidades presupuestarias. Hemos pasado de las palabras a la acción para que el esfuerzo de producir en ecológico tenga una recompensa directa y tangible en las convocatorias de la Generalitat" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

Más puntos, más ayuda: las ventajas concretas para los productores ecológicos

¿Cómo se traduce ese apoyo en el día a día de un agricultor? De dos formas muy tangibles. En primer lugar, la última orden de ayudas para la Incorporación de Jóvenes Agricultores otorga siete puntos extra de valoración a quienes opten por el modelo ecológico. No es un gesto simbólico: esa ventaja ya ha facilitado la instalación de más de un centenar de jóvenes en la última convocatoria sectorial.

En segundo lugar, la orden de Modernización de explotaciones agrarias añade cinco puntos extra en la baremación para los productores ecológicos y, además, les reconoce un 15% más de intensidad en la ayuda pública final respecto a los cultivos convencionales. En un sector donde los márgenes cuentan, esa diferencia puede ser determinante a la hora de dar el salto.

A esto se suma el esfuerzo financiero propio de la Generalitat. Para 2026, la Conselleria ha destinado 1,58 millones de euros a ayudas para la certificación agrícola y la ganadería ecológica extensiva. Esa línea de apoyo ha movilizado cerca de cinco millones de euros desde 2023, con una partida específica de 950.000 euros para el fortalecimiento y la promoción del CAECV.

700 jóvenes en el campo: un objetivo que suena a desafío

El envejecimiento del campo valenciano es un problema estructural que ninguna estadística disimula. La edad media del agricultor en España supera los 60 años, y el relevo generacional sigue siendo una de las asignaturas pendientes del sector. Frente a eso, Barrachina anunció en la jornada una ampliación de ocho millones de euros adicionales en la orden de incorporación de jóvenes agricultores.

"Anuncio una ampliación de ocho millones de euros adicionales en la orden dirigida a nuestros jóvenes. Nuestro objetivo es ambicioso, histórico y claro: sumando las dos convocatorias queremos alcanzar los 700 jóvenes incorporados al campo valenciano en un tiempo récord" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

La cifra es llamativa. Alcanzar 700 nuevas incorporaciones en un plazo reducido implicaría una aceleración notable respecto al ritmo habitual de renovación generacional en el sector primario. La pregunta es si los incentivos económicos serán suficientes para que los jóvenes vean el campo como una opción de futuro real, y no solo como una escapatoria temporal.

Una identidad mediterránea que vale hectáreas

Más allá de las cifras de ayudas, el perfil productivo del ecológico valenciano tiene una identidad propia y bien definida. Con 134.724 hectáreas en 2024, de las cuales el 93,6% están plenamente certificadas, la Comunitat Valenciana ocupa la sexta posición entre las autonomías españolas por superficie ecológica. Las provincias de Castellón, Valencia y Alicante han mostrado incrementos significativos, con Castellón representando el 24% de la superficie ecológica certificada, Valencia el 47% y Alicante el 30%.

El protagonismo recae en los cultivos mediterráneos de alto valor añadido: los frutos secos lideran con 19.061 hectáreas, seguidos del viñedo para vinificación con 18.599 hectáreas, el olivar con 8.849 hectáreas y los cítricos con 5.419 hectáreas. Una geografía productiva que habla de identidad, pero también de mercado.

Lo que quizás resulta más revelador es el papel territorial de este modelo. La agricultura ecológica está presente en 451 municipios, lo que equivale al 83% del total de la Comunitat Valenciana. Se concentra especialmente en comarcas de interior como Utiel-Requena, Els Ports, Alto Palancia, Vinalopó Mitjà y L'Alcoià, donde actúa, en palabras del propio conseller, como un dique de contención frente a la despoblación. No es poca cosa: mantener a familias en el territorio rural es, en muchos casos, lo que determina si un pueblo sobrevive o desaparece.

Investigación y futuro: el IVIA como pieza del puzzle

El respaldo institucional al sector ecológico no se limita a las subvenciones. Barrachina destacó también el papel del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), cuya apuesta por la investigación aplicada en control biológico de plagas y digitalización agraria contribuye a dotar al sector de herramientas para afrontar los retos del siglo XXI. La sostenibilidad, en este modelo, no es solo un sello en la etiqueta del producto: es una forma de gestionar el territorio, el agua y el conocimiento.

La agricultura ecológica está abordando problemas históricos del sector, como el relevo generacional y la incorporación de la mujer. En ese contexto, un 30% de las operadoras ecológicas certificadas son mujeres, un dato que apunta a una transformación lenta pero real en la composición del campo valenciano. Detrás de cada hectárea certificada y de cada convocatoria de ayudas hay, en definitiva, una apuesta por un modelo agrario que intenta ser rentable, sostenible y, sobre todo, habitable.