Dormir en la calle, malvivir en un asentamiento o buscar refugio en un centro de acogida son realidades que, lejos de desaparecer, siguen creciendo. La Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana ha convocado subvenciones por valor de cuatro millones de euros para financiar proyectos de intervención social dirigidos a personas en situación de exclusión severa y sinhogarismo. La convocatoria, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), abre la puerta a entidades del tercer sector de acción social y a entidades locales para que desplieguen programas en los lugares donde la vulnerabilidad es más visible y más urgente.
Una respuesta a una realidad que no deja de crecer
El sinhogarismo es la forma más extrema de expresión de la exclusión social: supone la pérdida de derechos sociales y la gradual invisibilización de las personas como ciudadanos y ciudadanas. En la Comunitat Valenciana, los datos no dejan mucho margen para la tranquilidad. Alrededor de 1.076.000 personas se encontraban en 2021 en situación de exclusión moderada o severa, lo que puede derivar directamente en la pérdida de la vivienda. Y en la ciudad de Valencia, solo en la capital se llegaron a contabilizar 754 personas sin hogar mediante recuentos nocturnos.
La pandemia y la crisis socioeconómica empeoraron las condiciones de vida de las personas más vulnerables, y el incremento del desempleo junto a la falta de políticas adecuadas de vivienda han disparado hipótesis sobre la emergencia de nuevos perfiles de sinhogarismo y su crecimiento exponencial. A ello se sumó, en la Comunitat Valenciana, el impacto de la DANA, que agravó situaciones de exclusión ya existentes o creó otras completamente nuevas. No es casualidad, por tanto, que esta convocatoria llegue precisamente ahora.
Quién puede pedir las ayudas y para qué
Las subvenciones están dirigidas a entidades del tercer sector de acción social y a entidades locales que desarrollen proyectos de intervención inmediata con personas sin hogar o que elaboren estrategias municipales de lucha contra el sinhogarismo. Los proyectos deberán abordar situaciones de exclusión severa vinculadas a la ausencia de cualquier tipo de vivienda —ya sea convencional, insegura o inadecuada—, pero también situaciones derivadas de la maternidad y la pobreza sobrevenida.
Este último punto merece atención especial. Las mujeres embarazadas o con menores a cargo son reconocidas explícitamente como un colectivo especialmente vulnerable, dada la confluencia de factores de riesgo que las afectan de forma simultánea. Es un reconocimiento institucional a la llamada feminización de la pobreza, un fenómeno bien documentado que coloca a las mujeres en mayor riesgo de exclusión cuando la precariedad económica se cruza con las responsabilidades de cuidado.
En la calle, en asentamientos o en centros de acogida
La intervención podrá realizarse allí donde las personas vulnerables se encuentren: en la calle, en asentamientos, en centros de acogida o en viviendas precarias. No se trata solo de dar un techo por una noche. Los programas financiados deberán promover la inclusión social, la autonomía personal, el bienestar integral y el acceso a una vida digna mediante intervenciones especializadas. También se incluyen ayudas de emergencia para cubrir necesidades básicas urgentes, lo que significa que el dinero puede llegar rápido a quien más lo necesita.
La convocatoria contempla además algo que va más allá de la atención inmediata: proyectos que desarrollen y evalúen metodologías innovadoras para la prevención del sinhogarismo y programas orientados a reducir el impacto social de las inclemencias climatológicas. Este último aspecto resulta especialmente relevante en un territorio que aún no ha cerrado las heridas abiertas por las inundaciones.
Plazos y tramitación
Las entidades interesadas disponen de un plazo de diez días hábiles desde el día siguiente a la publicación en el DOGV para presentar sus solicitudes y documentación. La tramitación es exclusivamente telemática, a través de la Sede Electrónica de la Generalitat. Un detalle que, paradójicamente, puede suponer un obstáculo para algunas pequeñas entidades locales con menos recursos digitales, pero que responde a la lógica de agilidad y trazabilidad que exige la gestión pública moderna.
La Conselleria de Servicios Sociales trabaja en paralelo en la primera Estrategia Valenciana de Lucha contra el Sinhogarismo, cuya aprobación está prevista en los próximos meses. En ese contexto, esta convocatoria de cuatro millones no es solo una inyección económica: es también una señal de que la administración valenciana apuesta por construir una política social más estructurada y sostenida frente a una de las realidades más duras y menos visibles de nuestra sociedad.

