El mar se acerca. No es una metáfora, sino la inquietante realidad que viven los vecinos de la playa de Almassora, un municipio castellonense de casi 30.000 habitantes cuya costa lleva años sometida a una regresión que deja cada temporada de temporal una imagen más dramática: olas golpeando fachadas, arena que no vuelve, y ahora una nueva amenaza en forma de expediente administrativo. La Generalitat Valenciana ha presentado alegaciones contra la propuesta de rectificación del deslinde del dominio público marítimo-terrestre que el Gobierno central impulsa en un tramo de unos 3,4 kilómetros del litoral almassorí, comprendido entre el límite sur de la zona de servicio del Puerto de Castellón y el Paseo Vora Riu, en la playa de la Gola.
Una línea que se acerca peligrosamente a las casas
Un deslinde es, en esencia, la delimitación oficial de dónde termina el mar y dónde empieza la tierra de los ciudadanos. Pero cuando esa línea se desplaza tierra adentro, las consecuencias son muy concretas: viviendas que quedan dentro del dominio público, restricciones para reformar o ampliar inmuebles, y propietarios que ven cómo su situación jurídica cambia de la noche a la mañana sin haber movido un solo ladrillo. La propuesta del Ministerio acercaría la delimitación costera hasta prácticamente tocar las casas del paseo marítimo. El procedimiento afecta a 48 parcelas en ese tramo de alrededor de tres kilómetros del litoral.
El problema tiene además una raíz física bien conocida: la zona es azotada frecuentemente por temporales marítimos que en ocasiones llevan a las olas a entrar en las viviendas, consecuencia de la regresión costera generada al situarse el área al sur del puerto. Es decir, la infraestructura portuaria altera el transporte natural de sedimentos y, como resultado, la playa se reduce. El deslinde, entonces, no crea el problema, pero sí lo certifica administrativamente, con todas sus implicaciones legales para los afectados.
"Almassora lleva años reclamando mejoras que necesita de manera urgente en su litoral y, en lugar de tener una respuesta en ese sentido del Gobierno español, lo que tiene es una nueva propuesta de deslinde que puede afectar otra vez a muchas personas que viven allí y que ven cómo se acerca el mar por la dejadez del Gobierno central" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
La Generalitat se opone frontalmente
La alegación ha sido formalizada a través de la Dirección General de Costas, Puertos y Aeropuertos, y sostiene que la delimitación propuesta por el Ministerio para la Transición Ecológica no se ajusta a la realidad física y urbanística consolidada del tramo afectado. En concreto, la Generalitat considera que el Gobierno debería justificar adecuadamente por qué no es posible situar la línea de ribera del mar en el límite exterior del vial existente en esa zona, una opción que, a juicio de la administración autonómica, se adaptaría mejor a la configuración actual del frente litoral y respetaría las particularidades urbanas del entorno.
No es la primera vez que este pulso se produce. No es la primera vez que Almassora presenta alegaciones; el Ministerio rechazó las formuladas anteriormente y abrió posteriormente un nuevo trámite de audiencia. Ahora, con la Generalitat sumando su voz a la del Ayuntamiento, el frente de oposición se amplía. El pleno del Ayuntamiento de Almassora también se unió para hacer frente a la propuesta de rectificación, con todos los grupos políticos aprobando una moción en defensa de la costa del municipio.
"La protección de la costa no puede hacerse de espaldas a la realidad de nuestros municipios. Almassora tiene un frente litoral consolidado y cualquier delimitación debe tener en cuenta esa realidad y las consecuencias que puede generar sobre los ciudadanos" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
El riesgo para las obras y la vida cotidiana
Más allá del debate jurídico y político, el impacto en la vida cotidiana de los vecinos es muy tangible. Si el deslinde prospera en los términos propuestos, muchos propietarios verían limitada su capacidad para acometer obras de mejora, rehabilitación o modernización en sus inmuebles. Una gotera que reparar, una fachada que renovar, una reforma interior: todo ello podría quedar condicionado o directamente bloqueado por la nueva delimitación del dominio público. El informe remitido al Ministerio advierte expresamente de este riesgo, señalando que la propuesta podría dificultar la realización de obras de mejora y modernización en las edificaciones existentes en el frente marítimo.
La Dirección General de Costas, Puertos y Aeropuertos concluye su alegación solicitando que se revisen los criterios aplicados para la delimitación y que se tenga en cuenta la realidad consolidada del municipio antes de fijar una línea que, una vez trazada, resulta enormemente difícil de modificar.
La costa que necesita soluciones, no líneas en el mapa
Desde el ámbito vecinal, también se reclama que la protección del litoral deje de tratar cada municipio como un caso aislado y asuma una planificación coordinada que priorice la recuperación de los sedimentos, la regeneración de las playas y la capacidad de defensa de los pueblos ante un problema generado a escala territorial. Es una visión que coincide, al menos en el fondo, con la que defiende Martínez Mus desde la Generalitat: los problemas de la costa no se resuelven ampliando deslindes, sino actuando sobre ella, regenerándola y protegiéndola con soluciones adaptadas a la realidad de cada municipio.
La pelota queda ahora en el tejado del Ministerio para la Transición Ecológica, que deberá resolver si incorpora o descarta las alegaciones presentadas tanto por la Generalitat como por el Ayuntamiento de Almassora. Lo que está en juego no es solo una línea trazada en un mapa: son los derechos de decenas de familias cuyas viviendas se levantan a escasos metros de un mar que, temporada tras temporada, sigue ganando terreno.


