La Generalitat moviliza un dispositivo de seguridad, sanitario y logístico para el retorno de los evacuados por el incendio de Vall d'Uixó

Pérez Llorca coordina con Sanidad y Servicios Sociales el regreso de vecinos desalojados y residentes de centros sociales tras el incendio forestal.

Guardar

542a70eb9c8692b31d71e55327c35bec
542a70eb9c8692b31d71e55327c35bec
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

El incendio forestal declarado en la Vall d'Uixó, en la provincia de Castellón, ha dejado una estela de desalojo sin precedentes recientes en la Comunitat Valenciana. Un total de 16 municipios y barrios fueron evacuados, con alrededor de 15.000 personas desplazadas a causa del fuego, que penetró en el parque natural de la Serra d'Espadà. Ahora, con el peligro más controlado, llega la fase quizás más delicada: volver a casa.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se ha reunido con el conseller de Sanitat, Marciano Gómez, y la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat, para coordinar ese regreso. No es un retorno cualquiera. Implica a miles de vecinos, pero también a personas en situación de especial vulnerabilidad alojadas en centros residenciales, que requieren medios específicos para ser trasladadas con seguridad.

Un dispositivo a la altura de la emergencia

Para garantizar que la vuelta a los domicilios se produzca sin caos ni riesgos, se ha articulado un operativo conjunto formado por la Policía Local, la Guardia Civil, la Policía de la Generalitat y la Cruz Roja. El objetivo es que los vecinos de la Vilavella —uno de los municipios más afectados— regresen a sus casas en las mejores condiciones posibles. La coordinación entre cuerpos de distinta naturaleza y dependencia institucional no es sencilla, pero resulta imprescindible cuando se trata de gestionar el flujo simultáneo de miles de personas hacia zonas que aún pueden presentar riesgos residuales.

La situación más compleja es la de los internos de la residencia de La Vall. Su traslado requiere una operación especial y coordinada, con ambulancias, personal sanitario y otros medios de transporte adaptados. Son personas mayores o con necesidades especiales que no pueden simplemente "coger el coche y volver": cada movimiento debe planificarse con precisión clínica.

El agua, el primer problema al abrir el grifo

Volver a casa no significa volver a la normalidad de inmediato. Uno de los inconvenientes más inmediatos que encontrarán los vecinos es que no podrán beber agua del grifo hasta nueva orden. La Generalitat está coordinando, junto a la Diputación de Castellón, el reparto de agua potable embotellada en la Vilavella y los municipios desalojados. La razón es estrictamente sanitaria: el agua de la red no ofrece garantías de potabilidad tras el incendio y el cese de la circulación normal en las tuberías.

La recomendación es clara y abarca también el agua de fuentes naturales, manantiales u otros puntos que no cuenten con control sanitario: ninguna de esas fuentes debe utilizarse para beber, cocinar ni preparar alimentos. Además, dado que el agua ha permanecido estancada en las tuberías durante más de 24 horas, las autoridades aconsejan realizar una purga dejando correr el agua por todos los grifos durante varios minutos antes de cualquier uso doméstico. Un gesto pequeño, pero que marca la diferencia entre una instalación saneada y un riesgo invisible.

El humo no desaparece cuando se apagan las llamas

El Centro de Coordinación de Emergencias, en colaboración con la Dirección General de Salud Pública, ha emitido una serie de recomendaciones para las zonas residenciales próximas al incendio que conviene no subestimar. El humo de un incendio forestal no es simplemente aire oscuro: contiene una mezcla de gases y partículas finas capaces de agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares preexistentes. Para quienes ya tienen el sistema respiratorio comprometido —asmáticos, enfermos de EPOC o personas con problemas cardíacos—, la exposición puede desencadenar crisis graves.

Entre las medidas recomendadas para minimizar la exposición figuran el uso de mascarillas autofiltrantes correctamente ajustadas al rostro, mantener puertas y ventanas cerradas, limitar la actividad física en el exterior y apagar los aparatos de aire acondicionado y los extractores de humo. Las personas con patologías respiratorias deberán mantener disponible su medicación prescrita, especialmente la inhalada en el caso de quienes padecen asma.

Limpiar sin levantar lo que el fuego dejó

La vuelta a casa también trae consigo la tarea de limpiar lo que el humo y las cenizas han depositado en superficies, suelos y alimentos. La Conselleria de Sanitat advierte de que no deben consumirse alimentos que hayan estado expuestos directamente al humo o las cenizas, y recomienda lavar cuidadosamente con agua potable frutas y verduras antes de ingerirlas.

En el interior de los hogares, el consejo es limpiar las superficies con un paño húmedo y humedecer el suelo antes de barrer. El motivo es técnico pero fácil de entender: si se barre en seco, las partículas finas vuelven a quedar suspendidas en el aire y se respiran de nuevo. Usar mascarilla durante la limpieza y lavarse bien las manos al terminar no son precauciones exageradas; son, en este contexto, de sentido común.

El regreso a la Vilavella y al resto de municipios afectados no será, por tanto, el alivio instantáneo que muchos vecinos esperan tras días fuera de casa. Entre los evacuados se encuentran los habitantes de Aín, Alcudia de Veo, Artesa, Alfondeguilla, Tales, Eslida, la Vilavella, Artana, Suera, Villamalur, Torralba del Pinar, Ayódar, Fuentes de Ayódar y Chóvar, entre otros núcleos. Para todos ellos, la normalidad volverá de forma gradual, a medida que el agua recupere su garantía sanitaria, el aire mejore su calidad y las instituciones vayan levantando, una a una, las restricciones que el fuego obligó a imponer.