Hay películas que nacen de la imaginación y hay películas que nacen de las heridas. 'Un simple accidente' pertenece claramente a la segunda categoría. El nuevo largometraje del cineasta iraní Jafar Panahi, ganador de la Palma de Oro en el 78º Festival de Cannes 2025, llega a los jardines del Palau de la Música de Valencia de la mano de la Filmoteca d'Estiu, que la proyectará los días 27 y 28 de agosto a las 22.30 horas en versión original subtitulada en valenciano.
Un premio que es mucho más que un galardón
Pocas victorias en Cannes han tenido tanto peso simbólico como esta. Con 'Un simple accidente', Panahi se convierte en uno de los pocos directores de la historia en obtener la Palma de Oro de Cannes, el León de Oro de la Mostra de Venecia y el Oso de Oro de la Berlinale , los tres grandes trofeos del cine de autor mundial. Un triplete que, por sí solo, ya lo sitúa en la historia del séptimo arte. Pero lo que hace de este reconocimiento algo verdaderamente extraordinario es el camino que ha tenido que recorrer para llegar hasta allí.
En 2010, Panahi fue condenado a seis años de cárcel y 20 de inhabilitación para hacer cine, viajar al extranjero o conceder entrevistas. Una sentencia que, sobre el papel, debía silenciarlo. No lo consiguió. Desde entonces estuvo un tiempo en arresto domiciliario y, supuestamente, no podía hacer películas, pero continuó trabajando clandestinamente: en 2011, por ejemplo, presentó en Cannes 'Esto no es una película', que viajó desde Irán a Francia escondida en un USB dentro de una tarta de cumpleaños. La anécdota parece sacada de una novela de espionaje, pero es completamente real.
A sus 64 años, Panahi asistió por primera vez en quince años al certamen, tras años de restricciones. Y lo hizo con una película que, según la crítica especializada, es su obra más rotunda y política hasta la fecha. Es difícil entender 'Un simple accidente' como otra cosa que no sea un ajuste de cuentas de Panahi con el régimen teocrático iraní, que le ha encarcelado en varias ocasiones y le ha prohibido rodar durante años. Seguramente, sin estas traumáticas experiencias, el director nunca hubiera alumbrado un filme tan político, lo que solo se puede entender como un estrepitoso fracaso de los métodos represivos de la dictadura del país islámico.
Al recoger el galardón, el propio Panahi lo dejó claro desde el escenario de la Sala Lumière:
"Lo más importante es Irán y su libertad. Alcancemos ese momento, juntos, en el que nadie se atreva a decirnos qué debemos vestir, qué hacer o qué no hacer." - Jafar Panahi, director de 'Un simple accidente', en su discurso de aceptación de la Palma de Oro en Cannes 2025
Un accidente de tráfico como detonador moral
¿Qué harías si, de repente, tuvieras enfrente al hombre que te torturó? ¿Y si encima dependiera de ti decidir qué hacer con él? Esa es, en esencia, la trampa moral que Panahi tiende al espectador desde los primeros minutos del filme. La historia arranca con algo aparentemente trivial: un coche atropella accidentalmente a un perro en mitad de la noche. El conductor resulta ser Eghbal, un antiguo torturador y verdugo del régimen de la República Islámica. A partir de ahí, todo se complica.
El vehículo termina en el taller de Vahid, un modesto mecánico que cree reconocer con espanto la voz y la cojera de su antiguo carcelero. Ante la duda y la imposibilidad de dejarlo pasar, Vahid reúne en su furgoneta a otros ex compañeros de prisión para verificar la identidad del sospechoso. Lo que comienza como un encuentro tenso escala rápidamente hacia el secuestro del exfuncionario, improvisando un tribunal clandestino donde las víctimas debaten si deben tomarse la justicia por su mano o romper el ciclo de violencia. Justicia institucional, perdón o venganza: tres caminos, ninguno sencillo.
El filme lanza una dura acusación contra la corrupción y la tiranía en el país natal de su director , pero lo hace con las herramientas de la comedia negra y el thriller de tensión, géneros que permiten al espectador respirar, reír nerviosamente y volver a contener el aliento. Nacida de las propias experiencias y conversaciones del director durante su reclusión en Irán, la película tiene, según quienes la han visto, uno de los finales más impactantes de la temporada.
Un ciclo de cine para los que se atreven a elegir bien
La proyección de 'Un simple accidente' se enmarca en el ciclo 'Top crítica y festivales 2025' de la Filmoteca d'Estiu, que cada verano reúne títulos premiados y aclamados por la crítica especializada internacional. La iniciativa es impulsada por la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades a través del Institut Valencià de Cultura y la Filmoteca Valenciana, con la colaboración del Ayuntamiento de València, que cede los jardines del Palau de la Música como escenario para las proyecciones al aire libre.
Como en ediciones anteriores, las sesiones se abrirán con un montaje de imágenes de la colección de cine aficionado y familiar de la Filmoteca Valenciana. Este año, el montaje conecta con el ciclo temático 'Un río de cine' y está protagonizado por los ríos valencianos: el Turia, el Júcar y el Segura, capturados por aficionados con cámaras de 9,5 milímetros y super 8 milímetros. Imágenes modestas en formato, pero enormes en valor patrimonial, que recuerdan la misión esencial del archivo: preservar la memoria colectiva de un territorio y de sus gentes.
Las puertas del recinto abren a las 21.30 horas, con taquilla y bar disponibles desde ese momento, y la proyección comienza a las 22.30. Las sesiones se celebran de lunes a domingo, excepto los miércoles. Disidente, perseguido, encarcelado en su país natal, Panahi entrega con este filme un nuevo acto de resistencia que, proyectado bajo el cielo valenciano de agosto, gana todavía más significado: el cine, cuando es verdadero, nunca deja de ser un acto político.
