Hay una forma de hacer que la administración pública compre el futuro antes de que este llegue al mercado. Se llama Compra Pública de Innovación (CPI) y, lejos de ser un tecnicismo burocrático, consiste en algo tan concreto como esto: un hospital, un puerto o un ayuntamiento identifica un problema real, lo convierte en un encargo y paga a empresas para que desarrollen la solución desde cero. La Generalitat Valenciana acaba de dar un paso significativo en esa dirección.
La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio ha concedido, a través de Ivace+i Innovación, más de 1,2 millones de euros para financiar ocho proyectos de Compra Pública de Innovación en la Comunitat Valenciana. Los beneficiarios son entidades locales y organismos del sector público que, con este respaldo, podrán encargar el desarrollo de soluciones tecnológicas adaptadas a sus necesidades específicas. No se trata de comprar tecnología ya existente, sino de financiar la que todavía está por inventar.
Un instrumento que gana músculo: +42,5% en un año
El programa se articula en dos líneas complementarias. La primera, dirigida a las administraciones públicas, concentra la mayor parte de los recursos: más de un millón de euros repartidos entre seis entidades beneficiarias, lo que supone un incremento del 42,5% respecto al ejercicio anterior. Un salto nada menor para una convocatoria que, año tras año, va consolidando su presencia en el ecosistema de innovación valenciano.
La CPI es un instrumento para impulsar la innovación y la competitividad desde los poderes públicos, empleando la demanda pública de productos, servicios y suministros para poner en marcha políticas públicas. Dicho de otro modo: cuando el Estado compra bien, también innova. Y esa lógica es exactamente la que persigue este programa.
Los proyectos financiados responden a realidades muy distintas entre sí. Algunos impulsarán la difusión de la CPI entre administraciones que todavía no la conocen; otros explorarán su aplicación en el entorno universitario o en el sistema sanitario. También habrá actuaciones centradas en el ámbito portuario, un sector que rara vez aparece en los titulares de innovación pero que concentra una enorme actividad logística y tecnológica. Las entidades locales beneficiarias, por su parte, podrán diseñar sus propias estrategias para identificar qué servicios municipales son susceptibles de mejorar mediante este modelo de contratación.
"Este programa refuerza la colaboración entre el sector público, las empresas y el sistema valenciano de innovación, favoreciendo que el conocimiento se traduzca en nuevos productos y servicios que mejoran la competitividad y la calidad de vida de las personas" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana
Las empresas también tienen su línea: 142.000 euros para competir
Junto al apoyo a la demanda pública, el programa contempla una segunda línea orientada a las empresas. La lógica es complementaria: si las administraciones encargan soluciones innovadoras, alguien tiene que desarrollarlas. Y para que ese alguien sea una empresa valenciana —y no una multinacional con más rodaje en licitaciones—, Ivace+i financia parte del coste de esa investigación.
En esta convocatoria, dos empresas recibirán un apoyo conjunto superior a los 142.000 euros para participar en procesos de licitación de CPI. Una cifra más modesta en términos absolutos, pero con un efecto palanca considerable: permite a compañías de tamaño medio competir en un espacio donde, de otro modo, la inversión inicial en I+D resultaría prohibitiva.
Participar en una CPI permite alinear el I+D empresarial con prioridades públicas, acceder a entornos reales de prueba y establecer relaciones estratégicas con administraciones. Para una empresa emergente o de tamaño mediano, eso equivale a tener su primer gran cliente antes incluso de tener producto.
"El objetivo es que las empresas valencianas encuentren en la contratación pública un espacio para innovar, crecer y llevar al mercado soluciones con un elevado valor añadido" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana
59 millones en juego y la UE como copiloto
Estos ocho proyectos se enmarcan en un horizonte presupuestario más amplio. El conjunto de programas de ayudas de Ivace+i Innovación cuenta en 2026 con un presupuesto máximo de 59 millones de euros, de los cuales el 60% está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027. Hasta la fecha, ya se han concedido cerca de 12 millones de euros correspondientes a esta convocatoria anual, aunque las líneas con mayor volumen de solicitudes se resolverán de forma progresiva durante el otoño.
La apuesta no es casual ni exclusivamente valenciana. El ecosistema de innovación en España se prepara para una nueva oleada de licitaciones de compra pública de innovación que podría marcar un punto de inflexión en la colaboración entre empresas y administraciones públicas. En ese contexto, la Comunitat Valenciana toma posiciones como una de las regiones que más activamente está construyendo las estructuras necesarias para que ese modelo funcione: no solo financiando proyectos concretos, sino generando el conocimiento institucional para que la CPI deje de ser la excepción y se convierta en una herramienta habitual de gestión pública.

