Hay artistas que, pese a ser piezas fundamentales en la historia del arte de su tiempo, permanecen en la penumbra del gran público. Ximo Michavila es uno de ellos. La Fundación Bancaja abre sus puertas el próximo 7 de octubre a la mayor retrospectiva jamás organizada sobre este maestro de la abstracción pictórica valenciana, con motivo del centenario de su nacimiento. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ya ha visitado la muestra, una señal del peso institucional que acompaña a este homenaje.
Un siglo, cien obras, seis décadas de creación
La Albufera es una de las referencias más reconocibles de Ximo Michavila, pero su trayectoria artística fue mucho más amplia. La Fundación Bancaja reúne ahora un centenar de obras para recorrer seis décadas de trabajo y descubrir las distintas caras de un artista fundamental para entender parte del arte valenciano del siglo XX. La exposición, titulada Ximo Michavila. Centenario (1926-2026), reúne obras procedentes de más de 50 colecciones particulares e instituciones.
Presentada por la Fundación Bancaja con la colaboración de A&G, la muestra se celebra con motivo de los cien años del nacimiento del artista, y ofrecerá un recorrido por toda su trayectoria de seis décadas, que le ha convertido en una de las figuras centrales del arte contemporáneo español. La comisaría corre a cargo de Juan Manuel Bonet, con la colaboración de Carmen Michavila.
De la figuración a la abstracción: el viaje de un creador inquieto
Nacido en l'Alcora en 1926, Michavila pertenece a una generación de artistas marcada por la Guerra Civil. Se formó primero como maestro y después en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Un doble perfil —el del educador y el del creador— que marcó profundamente su manera de entender el arte.
La muestra revisará las diferentes etapas creativas de su producción pictórica, desde su fase figurativa inicial en la década de los 50, pasando por su pintura geométrica y constructivista en los 60 y 70, así como su reconocida abstracción paisajística a partir de 1978, estrechamente ligada a la Albufera de Valencia. Es decir, el mismo espacio natural que muchos valencianos contemplan de camino al trabajo, convertido en materia de arte puro.
Michavila se convirtió en uno de los nombres destacados de la geometría española, aunque su pintura no se limitaba a formas y reglas. El comisario de la exposición, Juan Manuel Bonet, lo define como un artista de una "curiosidad multiforme", capaz de moverse entre diferentes intereses sin perder una identidad propia.
Cuando la pintura escucha música
Uno de los aspectos más sorprendentes de la exposición es el vínculo entre la obra de Michavila y el mundo sonoro. La exposición se completa con obras que revelan la importancia de la música como pulsión creativa del artista. La muestra incluye homenajes pictóricos a figuras como Pierre Schaeffer, John Cage, Kurt Weill, Matilde Salvador o Arnold Schönberg, compositores que van del serialismo dodecafónico a la música concreta, universos aparentemente distantes que Michavila supo traducir al lenguaje visual con una coherencia asombrosa.
También hay espacio para su faceta como muralista, una dimensión que lo conecta con el arte público y con la vida cotidiana de los espacios que habitó. Durante su trayectoria formó parte de grupos como Los Siete, el Grupo Parpalló y Antes del Arte, vinculados a la renovación artística valenciana. Concilió la creación con la enseñanza, y formó parte sucesivamente de cuatro grupos fundamentales de la vanguardia valenciana.
Un centenario que llega en el momento justo
Que la mayor retrospectiva de Michavila llegue precisamente ahora, a cien años de su nacimiento y una década después de su fallecimiento en Albalat dels Tarongers en 2016, tiene algo de justicia reparadora. El arte valenciano de la segunda mitad del siglo XX no puede entenderse sin su figura, y esta exposición llega como una oportunidad única de acercarse a un creador que supo reinventarse una y otra vez sin abandonar nunca su identidad. La cita en la Fundación Bancaja, a partir del 7 de octubre, es una invitación a descubrir que detrás del paisaje de la Albufera se esconde un universo artístico mucho más vasto de lo que muchos imaginan.


