Hay directores que construyen mundos propios, con sus propias leyes. Christian Petzold es uno de ellos. La Filmoteca Valenciana le dedica una retrospectiva íntegra que abarca toda su filmografía: once largometrajes proyectados desde el 26 de mayo hasta principios de julio. El ciclo, organizado en colaboración con el D'A Festival de Cinema de Barcelona, el Goethe Institut y la Filmoteca de Catalunya, ofrece una oportunidad excepcional para adentrarse en el universo de uno de los cineastas europeos más singulares del momento.
"Christian Petzold es una de las grandes figuras del cine europeo actual y el director más relevante de la denominada Escuela de Berlín" - Álvaro López Jamar, director general del Institut Valencià de Cultura (IVC)
Un cine de fantasmas y fronteras
Para entender a Petzold hay que entender de dónde viene. La Escuela de Berlín es considerada el movimiento artístico más importante del cine alemán de este siglo, probablemente el más notable desde que el Nuevo Cine Alemán irrumpiera en la década de 1960 con autores como Fassbinder, Herzog o Wim Wenders. Dentro de esa generación, Petzold ha sido el que más premios recibió y el que más logró mostrar sus películas fuera de las fronteras alemanas. Su cine va desde el film noir y el melodrama con historias de época hasta fantasmagóricos relatos y modernas fábulas contemporáneas.
Su filmografía es un fresco de la Europa contemporánea que toma forma de melodrama, fábula fantástica o relato sociopolítico, con una puesta en escena precisa y austera, y con personajes a menudo atrapados en espacios de tránsito. No es casual esa metáfora del tránsito: la idea de cómo lo personal se ve afectado por lo político aparece en varias de sus películas. Sus protagonistas casi nunca están quietos. Huyen, se esconden, buscan o son buscados. Son, en cierta manera, fantasmas que aún respiran.
Estudiante de Literatura y Teatro en la Universidad de Berlín, Petzold entendió que las películas podían alcanzar el rango de arte mayor gracias a Hitchcock y a Truffaut, de los que heredó su profunda sensibilidad por el celuloide. Esa influencia hitchcockiana es visible desde el principio de su carrera y, también, en la película elegida para inaugurar el ciclo.
'Phoenix' abre el ciclo: Hitchcock, Auschwitz y la búsqueda de identidad
El ciclo arranca el 26 de mayo a las 18.30 horas con la proyección de Phoenix (2014), un melodrama que funciona como un eco moderno de Vértigo. Una superviviente de Auschwitz regresa a Berlín al acabar la guerra. Tras someterse a una operación de reconstrucción facial a causa de las secuelas de su paso por el campo, intentará localizar a su marido, que la da por muerta. La pregunta que subyace es perturbadora: ¿puede alguien recuperar su propia identidad después del trauma? ¿O la persona que salió del campo ya no es la misma que entró?
La sesión del 26 de mayo contará con la presentación y el coloquio posterior a cargo de Álvaro Devís y Clara Gorria, autores del pódcast Algo nuevo, algo viejo, algo prestado. La película podrá volver a verse el 27 de mayo, a las 20.15 horas. Petzold es un cineasta prolífico, seleccionado y premiado en festivales como Berlín, Venecia o San Sebastián, que se ha consolidado como una de las voces imprescindibles del cine europeo de nuestro tiempo.
Once películas, tres décadas de cine alemán
La retrospectiva recorre toda la trayectoria del director, desde sus inicios hasta su trabajo más reciente. En 2012 Petzold estrenó Barbara, iniciando una trilogía histórica que continuaría con Phoenix y terminaría en Transit. Esa tendencia a estructurar su obra en series o remakes complejos es una de sus señas de identidad más reconocibles. También lo es su fidelidad a ciertos colaboradores: Christian Petzold escribe sus propios guiones, a menudo colaborando con Harun Farocki, que fue su maestro en la escuela de cine de Berlín.
Durante el mes de junio podrán verse The State I Am In (2000), ópera prima sobre una pareja de antiguos activistas de izquierdas que vive escondida con su hija; Wolfsburg (2003), un relato sobre el luto con toques de thriller protagonizado por un vendedor de coches que atropella accidentalmente a un niño y huye; y Ghosts (2005), sobre una adolescente vulnerable que, entre centros de acogida, establece un fuerte vínculo con otra chica mientras una mujer cree reconocer en ella a su hija secuestrada.
También están programadas Yella (2007), que le valió a Nina Hoss el Oso de Plata a mejor actriz en la Berlinale; Jerichow (2009), adaptación libre de El cartero siempre llama dos veces; Barbara (2012), que obtuvo el Oso de Plata a Mejor Dirección; y El cielo rojo (2023), ganadora del Gran Premio del Jurado en la Berlinale. El ciclo cerrará en julio con Espejos nº3 (2025), la última película de Petzold, una cautivadora intriga sobre una chica que, después de sufrir un accidente, empieza a rehacer su vida junto a una familia de desconocidos.
Once películas, tres décadas de cine y un universo inconfundible. La Filmoteca Valenciana ofrece este verano algo poco frecuente: la posibilidad de ver, de un tirón y en pantalla grande, la obra completa de un director que lleva años construyendo en silencio uno de los cuerpos cinematográficos más coherentes y emocionalmente honestos del cine europeo contemporáneo.


