Las infecciones de transmisión sexual no dejan de crecer en España. Solo en 2024 se notificaron más de 92.000 nuevos casos de gonorrea, sífilis, clamidia y linfogranuloma venéreo. El ritmo de crecimiento de la gonorrea se sitúa en un 28,9% anual entre 2020 y 2024, y las tasas de sífilis han crecido cerca de un 20% anual entre 2021 y 2024. Es en ese contexto donde la Conselleria de Sanitat de la Comunitat Valenciana ha decidido dar un paso adelante: reunir por primera vez a los profesionales de sus Unidades de Salud Sexual y Reproductiva (USSyR) en lo que ha denominado la I Jornada de Treball, celebrada en el Hospital La Fe de Valencia.
Una red de 81 equipos que trabaja en silencio
Detrás de esta jornada hay una estructura sanitaria que muchos desconocen pero que está presente en todo el sistema valenciano de salud. La red de Unidades de Salud Sexual y Reproductiva de la Conselleria de Sanitat está formada por 81 equipos distribuidos en los centros sanitarios de la Comunitat Valenciana. No son consultas convencionales: se trata de grupos multidisciplinarios integrados por profesionales de ginecología, medicina, enfermería, psicología y trabajo social, entre otros perfiles. Una combinación que permite abordar la salud sexual desde ángulos que una sola especialidad difícilmente podría cubrir.
Su cartera de servicios abarca desde la educación afectivosexual y el asesoramiento contraceptivo hasta la detección precoz de infecciones de transmisión sexual, la atención a la disfunción reproductiva y el acompañamiento a las mujeres en diferentes etapas de su vida. Además, estas unidades tienen un papel clave en la detección y el abordaje de la violencia de género, un ámbito donde la confianza que genera la atención continuada puede marcar la diferencia.
El momento de compartir lo que funciona, y lo que no
La jornada no fue solo un acto institucional. Profesionales de diferentes departamentos de salud expusieron protocolos asistenciales concretos —sobre contracepción, salud preconcepcional, atención a las ITS— y la tarde se reservó para algo igual de valioso: el trabajo por áreas profesionales para analizar necesidades reales, dificultades asistenciales y propuestas de mejora. En un sistema sanitario donde la comunicación entre unidades y niveles asistenciales no siempre fluye con facilidad, ese espacio de intercambio horizontal resulta tan estratégico como cualquier protocolo.
La directora general de Salud Pública, Begoña Comendador, inauguró el encuentro subrayando la importancia del trabajo conjunto entre Atención Primaria y Salud Pública. Su mensaje fue claro ante el escenario epidemiológico actual:
"Resulta fundamental el papel que ejercen las Unidades de Salud Sexual y Reproductiva, tanto en la prevención como en la formación e información dirigida a la ciudadanía para fomentar hábitos saludables" - Begoña Comendador, directora general de Salud Pública de la Conselleria de Sanitat
El cáncer de cérvix: prevenir lo que sí se puede prevenir
Uno de los ejes centrales de la jornada fue el papel de estas unidades en el programa de cribado poblacional de cáncer de cuello uterino de la Comunitat Valenciana. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades advierte del impacto "desproporcionado" de ciertas infecciones en grupos específicos de población , y el virus del papiloma humano —principal causa del cáncer de cérvix— es uno de ellos. La sesión abordó la coordinación con Salud Pública, los circuitos asistenciales y cómo estas unidades participan activamente en el desarrollo del programa.
Comendador fue contundente al respecto:
"La prevención, la vacunación y el diagnóstico precoz son claves para reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino y mejorar el pronóstico de las pacientes, y las Unidades de Salud Sexual y Reproductiva ejercen un papel esencial, tanto en el acompañamiento como en la coordinación asistencial de este programa" - Begoña Comendador, directora general de Salud Pública de la Conselleria de Sanitat
Una respuesta coordinada a un problema que no espera
Los datos muestran que las ITS afectan principalmente a jóvenes de entre 20 y 34 años, un grupo en el que confluyen factores biológicos, conductuales y sociales: menor percepción del riesgo, desigual acceso al diagnóstico y normalización del sexo sin preservativo. El informe del Instituto de Salud Carlos III subraya el papel de las desigualdades estructurales, como la falta de educación sexual integral en los sistemas educativos y el cierre o reducción de centros especializados en ITS. En ese contexto, apostar por unidades especializadas, bien coordinadas y presentes en el territorio no es un lujo, sino una respuesta proporcional a la magnitud del problema.
La I Jornada de Treball concluyó con una puesta en común de conclusiones orientadas a continuar reforzando la atención en salud sexual y reproductiva en toda la Comunitat. Que sea la primera de estas jornadas, y no la última, dependerá en buena medida de que los compromisos anunciados en el Hospital La Fe se traduzcan en recursos, protocolos actualizados y, sobre todo, en una ciudadanía mejor informada sobre su propia salud.

