Ninguna plaza vacante. Las 1.189 plazas de formación sanitaria especializada ofertadas por la Conselleria de Sanitat de la Comunitat Valenciana han sido elegidas íntegramente por los futuros residentes, convirtiéndola en una de las tres comunidades autónomas de toda España que han logrado ese resultado. Solo Madrid y Canarias acompañan a la Comunitat en ese selecto grupo. Y eso incluye, además, las plazas de Medicina de Familia y Comunitaria, históricamente las más difíciles de cubrir en todo el país.
Un resultado que no es casualidad
El contexto nacional ayuda a entender la magnitud del dato. Por primera vez desde 2021, todas las plazas ofertadas a nivel estatal fueron asignadas sin necesidad de convocatorias extraordinarias, incluyendo las de Medicina Familiar y Comunitaria, que en años anteriores habían quedado vacantes debido a su alto volumen de oferta. En ese escenario de mejora generalizada, la Comunitat Valenciana destaca además por haber ampliado su oferta: este año pone sobre la mesa 1.189 plazas frente a las 1.115 del curso pasado, un incremento de casi el 7%. Las 667 corresponden a la provincia de Valencia, 396 a Alicante y 126 a Castellón.
No es un logro menor si se tiene en cuenta la competencia. Los datos de cada convocatoria reflejan una fuerte preferencia por ciertos hospitales y comunidades autónomas, y entre los aspirantes con los mejores números de orden, los hospitales favoritos se concentran en Madrid y Barcelona, que continúan acaparando gran parte de la demanda gracias a su alta oferta formativa, su prestigio hospitalario y sus oportunidades de desarrollo profesional. Que Valencia llene todas sus plazas en ese contexto habla de algo más que suerte.
"El interés de los futuros especialistas por los centros sanitarios de la Comunitat Valenciana supone un motivo de satisfacción para todo el sistema de salud público valenciano" - Marciano Gómez, conseller de Sanidad de la Comunitat Valenciana
Medicina de Familia, la gran prueba
Cubrir las plazas de Medicina de Familia no es un trámite rutinario: es, en realidad, el termómetro real del atractivo de un sistema sanitario. Por primera vez en cuatro años se ha cubierto al 100% la especialidad de Medicina de Familia a nivel nacional, que contaba con una oferta de 2.508 plazas, casi un 30% del total de la convocatoria. Que la Comunitat Valenciana haya conseguido cubrir también esas plazas refleja un esfuerzo deliberado por hacer de la atención primaria un destino atractivo para los nuevos especialistas, una asignatura pendiente en muchas regiones del país durante años.
El conseller Marciano Gómez ha subrayado que los futuros residentes representan "una pieza clave en el sistema sanitario y son el futuro de nuestra sanidad, por lo que hay que ofrecerles las mejores oportunidades". Una declaración que no queda solo en palabras: desde el año pasado, todos los hospitales de la Comunitat Valenciana cuentan con acreditación universitaria, lo que los habilita para acoger estudiantes en prácticas formativas.
Quedarse, no solo formarse
Hay un dato que va más allá de la adjudicación de plazas y que ilumina el verdadero impacto de esta política: en la promoción del año pasado, siete de cada diez residentes que completaron su especialidad en la sanidad pública valenciana eligieron quedarse en ella. No es un fenómeno exclusivo de Valencia, pero sí una señal de que el sistema no solo atrae talento, sino que también logra retenerlo.
El proceso de adjudicación de plazas de formación sanitaria especializada arrancó el pasado 23 de abril y afecta a estudiantes de Medicina, Farmacia, Enfermería y del ámbito de la Psicología, la Química, la Biología y la Física. El procedimiento concluye el 27 de mayo y distribuye plazas entre los distintos servicios de salud de las comunidades autónomas. En total, a nivel nacional se ofertan 11.943 plazas: 9.007 para Medicina (MIR), 2.171 para Enfermería (EIR), 352 para Farmacia (FIR) y 274 para Psicología (PIR).
Un nuevo modelo de acceso al empleo público
Más allá de la formación, el conseller Gómez ha anunciado una reforma que podría cambiar las reglas del juego en el acceso al empleo público sanitario: la introducción del concurso de méritos como proceso de selección en futuras ofertas de empleo. El objetivo es evitar que quienes ya han superado el MIR, el EIR u otras pruebas de residencia tengan que volver a enfrentarse a un examen teórico para acceder a una plaza en el sistema público. Es decir, que el esfuerzo ya realizado cuente.
La medida responde a una demanda histórica del colectivo sanitario y apunta a un cambio de modelo: pasar de un sistema que evalúa lo que el profesional sabe en un examen puntual, a uno que reconoce lo que ya ha demostrado a lo largo de años de formación especializada. Si se consolida, podría convertirse en un referente para otras comunidades autónomas en la búsqueda de fórmulas que faciliten la incorporación y la retención de especialistas en la sanidad pública.


