Imagina que tienes 14 años, una curvatura severa de la columna que avanza con cada centímetro que creces y, encima, que el proceso de corregirla te expone a dosis de radiación que se acumulan en tu cuerpo durante años. Ese ha sido, durante décadas, el panorama habitual para miles de adolescentes con escoliosis que necesitaban cirugía. Ahora, el Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia ha dado un paso importante para cambiar esa realidad.
Una técnica que prescinde por completo del TAC
El centro ha incorporado una nueva técnica para la cirugía de escoliosis en pacientes adolescentes que elimina por completo la necesidad de realizar un TAC antes de la intervención. La clave está en combinar resonancia magnética con un sistema de navegación quirúrgica 7D, una combinación que permite planificar y ejecutar la cirugía con gran precisión sin exponer al paciente a radiación ionizante en ninguna fase del proceso: ni antes, ni durante, ni después.
Hasta ahora, la cirugía guiada por navegación 7D ya suponía un avance frente a las técnicas tradicionales, pero requería un TAC previo —aunque fuera de baja dosis— para construir el modelo virtual de la columna del paciente. La última actualización de la navegación 7D permite realizarla a partir de imágenes de resonancia magnética, de modo que el paciente tampoco recibe radiación para la planificación y la preparación preoperatorias. Lo que La Fe estrena ahora es precisamente esa evolución completa del protocolo: cero radiación en todo el proceso.
"En la práctica, esto permite planificar la cirugía con la misma precisión que antes se obtenía con tomografía, pero con una ventaja clave en pacientes pediátricos: evitar la irradiación" - Teresa Bas, jefa clínica de la Unidad de Raquis del Hospital La Fe
Por qué la radiación importa especialmente en niños y adolescentes
La pregunta parece obvia, pero merece respuesta: ¿por qué es tan relevante evitar el TAC en este perfil de pacientes? La respuesta tiene que ver con la biología y con el tiempo. Los tejidos en crecimiento son más sensibles a la radiación ionizante que los adultos, y un adolescente con escoliosis no se somete a una sola prueba de imagen, sino a una larga cadena de controles durante años. Cada TAC, cada fluoroscopia, cada imagen de seguimiento suma radiación acumulada en un organismo todavía en desarrollo.
En más del 80% de los casos de escoliosis no se conoce una causa específica —se denominan idiopáticas— y se detectan con mayor frecuencia en niñas adolescentes. Eso significa que el seguimiento clínico puede extenderse durante toda la adolescencia y más allá. Reducir la carga radiológica en cada etapa de ese proceso no es un detalle menor: es una decisión con consecuencias reales para la salud a largo plazo.
El GPS del quirófano: cómo funciona la navegación 7D
La resonancia magnética empleada en este protocolo utiliza secuencias específicas capaces de ofrecer imágenes óseas con una definición comparable a la de la tomografía computarizada. Esa información alimenta el sistema de navegación 7D, que usa cámaras ópticas tridimensionales y luz visible —no radiación— para reconocer la superficie ósea del paciente, reconstruir su anatomía en segundos y alinearla con la planificación previa. Este registro se ejecuta en pocos segundos, de modo que puede repetirse sin interrumpir el flujo de trabajo quirúrgico, y el sistema puede recalibrarse rápidamente si se produce algún movimiento del paciente, una característica que otros sistemas de navegación no ofrecen.
La utilización de navegación 7D durante la cirugía de columna permite ver en directo la anatomía de la vértebra, su dimensión, así como simular la colocación de la instrumentación utilizada en la intervención, proyectando la trayectoria del implante durante su colocación en el sitio ideal para evitar posibles lesiones por malposición. En palabras más simples: el sistema analiza cada vértebra de forma independiente y guía la mano del cirujano como si fuera un GPS de alta precisión dentro del quirófano.
"Actúa como unos 'ojos inteligentes' capaces de interpretar lo que el ojo humano no puede ver directamente" - Paloma Bas, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Unidad de Raquis del Hospital La Fe
Precisión, velocidad y protección de estructuras críticas
Más allá de la radiación, la combinación de resonancia magnética avanzada y navegación 7D mejora la seguridad global de la intervención. Esta técnica aporta seguridad tanto para el paciente como para el cirujano, ya que minimiza los riesgos de la intervención mostrando de manera exacta la trayectoria que debe seguir el implante. Esto cobra especial relevancia en la cirugía de columna pediátrica, donde las estructuras a proteger —la médula espinal y las raíces nerviosas— no admiten margen de error.
Además, el sistema elimina también el uso de fluoroscopia y de TAC intraoperatorio, dos fuentes adicionales de radiación que históricamente han formado parte del procedimiento quirúrgico estándar. El resultado es una intervención que no solo no irradia al paciente antes de entrar al quirófano, sino que tampoco lo hace durante la cirugía.
"El sistema 7D para cirugía de columna no es solo una innovación tecnológica, sino que representa un cambio de paradigma en la forma de operar la columna, donde la velocidad, la precisión y la seguridad convergen en beneficio directo del paciente" - José Luis Poveda, gerente de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental Valencia Sur y del Hospital La Fe
La Fe, referente en cirugía de columna pediátrica
La incorporación de esta tecnología posiciona al Hospital La Fe entre los centros con técnicas más avanzadas en cirugía de columna pediátrica a nivel nacional. No es la primera vez que un hospital español adopta la navegación 7D para la escoliosis —otros centros la han utilizado con TAC previo—, pero la integración completa con resonancia magnética como única fuente de imagen, eliminando cualquier exposición radiológica en todo el proceso, representa un salto cualitativo que hasta ahora no era posible aplicar de forma rutinaria. Para un adolescente que tiene toda una vida por delante, operar sin dejar huella radiológica no es un lujo: es exactamente el tipo de medicina que merece la pena perseguir.


