Cada mañana, antes de que la mayoría de personas se despierte, cientos de barcos pesqueros salen desde los puertos de Alicante, Valencia y Castellón para traer pescado fresco a las lonjas. Detrás de esa estampa cotidiana hay un entramado económico que depende, en buena medida, de un fondo europeo que caduca en 2027. Y ahí está el problema. El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, ha reclamado públicamente que el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) continúe como instrumento propio más allá de ese año, advirtiendo de las consecuencias que tendría perder este mecanismo de financiación para el sector pesquero y acuícola.
Un fondo que moviliza el doble de lo que aporta
La petición de Barrachina se produjo durante la apertura de la IV Sesión del Comité de Seguimiento del FEMPA, celebrada en Casa Mediterráneo, en Alicante, y organizada por la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La elección de Alicante no fue casual. El conseller lo justificó con una frase que resume bien su argumento: "Queríamos que el fondo se viera donde el fondo trabaja". Y los datos le respaldan: de las casi 18.000 toneladas capturadas en la Comunitat Valenciana durante 2025, más de 11.000 se desembarcaron en la provincia de Alicante, lo que la convierte en la primera provincia pesquera valenciana.
El impacto económico del FEMPA en la Comunitat no es menor. Los 51 millones de euros que aporta este fondo movilizan cerca de 120 millones de inversión total en el sector, funcionando —en palabras del propio conseller— "como una palanca de inversión". El presupuesto total del FEMPA para el período 2021-2027 asciende a 6.108 millones de euros a nivel europeo, de los cuales España destina 1.120 millones de euros para promover la pesca sostenible, la acuicultura y la economía azul.
A nivel autonómico, la Conselleria ha incrementado notablemente su apuesta por el sector: en 2026 destinará 39,5 millones de euros a la pesca, frente a los 29,6 millones del ejercicio anterior. De esa cantidad, 15,5 millones corresponden a inversión directa, lo que representa un incremento del 60% respecto a 2025. Además, se han convocado 8,7 millones de euros para compensar las paradas biológicas, esos periodos en los que los pescadores dejan de faenar voluntariamente para favorecer la reproducción de las especies.
"Cuando un barco para para cumplir con las exigencias europeas, esa parada debe estar compensada. Si el fondo se debilita, se debilita también la red que sostiene a nuestros pescadores" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
El Mediterráneo pide plazos realistas
Barrachina también aprovechó su intervención para poner sobre la mesa una tensión que lleva años sobrevolando al sector pesquero mediterráneo: la presión regulatoria europea. Los recortes de días de pesca en el Mediterráneo occidental —una medida adoptada en el marco de la Política Pesquera Común— tienen consecuencias directas sobre los ingresos de los pescadores. La lógica es sencilla y dura a la vez: menos días en el mar son menos capturas, menos ingresos y, al final, más barcos amarrados en puerto.
El conseller reclamó que las normas europeas se adapten a la realidad específica del Mediterráneo, un mar con características ecológicas y pesqueras muy distintas a las del Atlántico norte, y exigió "plazos realistas" para un sector que ya ha realizado un esfuerzo considerable en materia de sostenibilidad, selectividad, trazabilidad y control. La alternativa que dibujó Barrachina tiene un reflejo directo en la mesa del consumidor: si la pesca local se debilita, el hueco lo llena el pescado importado.
"Un fondo específico para la pesca es la medida del compromiso de Europa con un sector estratégico" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
La Comunitat Valenciana, líder en acuicultura marina
Más allá de la pesca extractiva, la Comunitat Valenciana alberga una industria acuícola que no es ningún secundario en el reparto. La región es la primera autonomía española en producción de peces marinos de crianza, especialmente dorada y lubina, con una flota complementaria de 460 embarcaciones de artes menores, arrastre, cerco y palangre. En conjunto, pesca y acuicultura generan más de 4.000 empleos directos e indirectos en la Comunitat y sostienen un tejido comercializador vinculado directamente a los municipios costeros.
Como ejemplo concreto de lo que el FEMPA puede hacer sobre el terreno, Barrachina visitó las instalaciones de Alicante Aquaculture, una piscifactoría en tierra ubicada en el puerto de Alicante que ha recibido una ayuda aprobada de 6 millones de euros con cargo al FEMPA. El proyecto, que tiene una inversión total de 13,7 millones de euros con una financiación del 50%, está dedicado a la cría de Seriola dumerili, el conocido pez limón. La instalación ocupa una nave de aproximadamente 5.000 metros cuadrados y tiene una capacidad productiva máxima de 600 toneladas anuales, operando con cuatro tanques elípticos de hormigón y sistemas independientes de recirculación de agua de mar, una tecnología que mejora el control del proceso productivo frente a los modelos tradicionales en jaulas en mar abierto.
El proyecto de Alicante Aquaculture contempla también una dimensión social: la creación de 22 puestos de trabajo, con el objetivo de integrar a 10 personas jóvenes, 4 mujeres y al menos una persona con discapacidad. Es, en cierto modo, un microcosmos de lo que sus promotores defienden: que la acuicultura moderna no solo produce alimentos, sino también oportunidades. Si Europa decide que el FEMPA no merece tener entidad propia después de 2027 y opta por diluirlo en fondos más generalistas, iniciativas como esta podrían quedarse sin el impulso financiero que las hace posibles.

