Hay tradiciones que resisten al tiempo con una elegancia discreta, casi sin hacer ruido. Las Corregudes de Joies de Pinedo son una de ellas. Cada agosto, la playa de esta pedanía del sur de València se transforma en pista de carreras a la manera más antigua que existe: jinetes y amazonas montando a pelo, sin silla, al galope sobre 700 metros de arena. Una imagen que, lejos de pertenecer al pasado, vuelve a repetirse este 2026 entre el 10 y el 14 de agosto, coincidiendo con los días grandes de la fiesta en honor a la Virgen del Rosario.
Una joya que se gana al galope
El nombre lo dice todo. Joia significa joya en valenciano, y eso es exactamente lo que está en juego en cada carrera: un pañuelo de seda de distinto color sobre una corona de laurel que antiguamente se regalaba a la mujer amada al finalizar la carrera. El premio conserva hoy el mismo simbolismo romántico de siempre, aunque la competición ha evolucionado: hoy en día participan tanto jinetes como amazonas, y los antiguos caballos de labor han dado paso a rápidos ejemplares.
La edición de 2026 se celebrará del lunes 10 al viernes 14 de agosto sobre la arena de la Creu de la Conca, junto al mar, donde jinetes y amazonas competirán montando a pelo, sin silla de montar, en unas carreras que conservan la esencia de una costumbre con más de 180 años de historia, aunque algunos estudios sitúan su origen a finales del siglo XVIII. Durante ese siglo, las Corregudes de Joies se celebraban en la huerta al ritmo del tabalet y la dolçaina. Con el tiempo, el escenario cambió de la tierra labrada a la orilla del mar, pero la esencia permaneció intacta.
En la actualidad, Pinedo es la única población valenciana que sigue disfrutando de la Correguda de Joies durante sus fiestas patronales. Pinedo se alza como la única población valenciana que ha continuado con esta tradición de manera ininterrumpida, a excepción del año 2020, marcado por la crisis sanitaria del Covid-19. Una continuidad que habla, sobre todo, del arraigo que tiene esta celebración entre sus vecinos.
Cómo se desarrollarán los días de competición
La primera jornada, el lunes 10 de agosto, no hay corregudes como tal: la tarde está dedicada a la preparación de la pista, el pesaje y la revisión veterinaria de los animales, además de los primeros entrenamientos de jinetes y amazonas. Es, en cierto modo, el ensayo general de lo que viene. Las competiciones se disputarán los días 11 al 14 de agosto, siempre a partir de las 18:00 horas, y la última jornada concluirá con la tradicional entrega de trofeos.
Hay, sin embargo, una excepción en el calendario que nadie esperaba: el miércoles 12 de agosto no habrá carrera. La jornada del miércoles 12 de agosto estará marcada por el eclipse solar total que podrá observarse desde buena parte de España y que convertirá ese día en un acontecimiento astronómico excepcional. La organización ha decidido suspender la programación de ese día para garantizar la seguridad de participantes, equipos y público. Pocas veces un fenómeno celeste obliga a pausar una tradición centenaria terrestre, pero este agosto será uno de esos casos.
Patrimonio reconocido, tradición viva
Las Corregudes de Joies no son solo un espectáculo veraniego. Las Corregudes de Joies de Pinedo fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Provincial por la Generalitat en marzo de 2022. Un reconocimiento que llegó para certificar lo que los vecinos de Pinedo ya sabían: que esto no es una recreación folklórica ni un evento puntual, sino una práctica cultural viva que conecta el presente con la huerta valenciana de hace dos siglos.
La organización corre a cargo de la Asociación Corregudes de Joies y Sant Antoni Abad de Pinedo, en colaboración con el Ayuntamiento de València a través de la alcaldía pedánea y la Fundación Deportiva Municipal. Los gastos habituales derivados de la organización incluyen la participación de las caballerías, los servicios veterinarios, trofeos, alquiler de escenario y gradas, servicio de seguridad, ambulancia y la publicación del llibret, entre otros. Una logística que revela la envergadura real de un evento que, visto desde fuera, puede parecer simplemente unas carreras de caballos en la playa.
Cada verano, centenares de vecinos y visitantes se acercan a la Creu de Conca para ver algo que no existe en ningún otro lugar de la Comunitat Valenciana. Deporte, historia y tradición popular comprimidos en 700 metros de arena y unos segundos de galope que, desde hace más de 180 años, siguen siendo capaces de detener el tiempo en Pinedo.

