El dato de paro de julio en la Comunitat Valenciana esconde una paradoja que conviene leer con calma. Las cifras publicadas por el Ministerio de Trabajo y Economía Social muestran un aumento de 7.021 desempleados respecto a junio, hasta alcanzar los 288.672 personas en situación de paro registrado. Pero detrás de ese incremento no hay una crisis laboral: hay miles de personas que, gracias al proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno central, existen por primera vez para las estadísticas del empleo.
Dos de cada tres nuevos parados, consecuencia directa de la regularización
El proceso es inédito en su escala. La regularización extraordinaria de migrantes pretende dar permiso de trabajo y residencia a centenares de miles de personas, con más de un millón de participantes, lo que la convierte en un proceso histórico tanto por volumen como por su previsible impacto en el mercado laboral. Y ese impacto ya es visible en las cifras valencianas. Según los datos del SEPE, 7.322 personas extranjeras se han inscrito como demandantes de empleo en los Espai Labora desde el inicio del proceso, y de ellas, 4.635 ya computaban como paradas a 31 de julio. En la práctica, aproximadamente dos de cada tres nuevos desempleados registrados en julio en la Comunitat Valenciana son personas que han entrado al sistema precisamente gracias a la regularización: antes, sencillamente, no figuraban en ningún registro.
¿Significa eso que el mercado laboral valenciano empeora? La respuesta, según la lectura interanual, es la contraria. En comparación con julio del año pasado, el paro se ha reducido en 5.296 personas, un descenso del 1,8%, lo que sitúa a la Comunitat Valenciana como la tercera comunidad autónoma de España con mayor caída anual del desempleo en términos absolutos, solo por detrás de Andalucía y Canarias.
"La regularización no solo tiene un impacto estadístico sobre el dato mensual del paro; también incorpora a miles de personas al sistema público de empleo que necesitan orientación, formación e intermediación laboral para acceder al mercado de trabajo" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
La Generalitat reclama financiación extraordinaria al Gobierno central
La incorporación masiva de personas al sistema de empleo no es gratis. Se espera que a medida que la Administración vaya resolviendo más expedientes, el número de beneficiarios aumente, puesto que la gran mayoría de participantes del proceso son personas jóvenes, dispuestas a trabajar y muchas de ellas ya con un empleo, pero informal. Eso se traduce en una presión creciente sobre los servicios públicos de empleo autonómicos, que deben atender, orientar y formar a un colectivo nuevo y voluminoso.
La vicepresidenta Susana Camarero ha reclamado con contundencia que el Ejecutivo central habilite un fondo de financiación extraordinario para que las comunidades autónomas puedan hacer frente a esta carga. Su argumento es directo: una medida de esta magnitud no puede aprobarse en Madrid y pagarse íntegramente en Valencia.
"El Gobierno no puede aprobar una medida de esta magnitud y trasladar todo su impacto a las comunidades autónomas sin aportar los recursos necesarios. Cada nueva persona que entra en el sistema necesita orientación, formación, intermediación laboral y atención personalizada" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
Mientras llega esa financiación, Labora ya ha puesto en marcha el refuerzo de sus servicios de orientación, formación e intermediación laboral para atender el incremento de actividad en los Espai Labora y facilitar que las personas regularizadas accedan al mercado de trabajo en las mejores condiciones posibles.
La industria valenciana, motor del empleo y polo de atracción inversora
Más allá del debate sobre la regularización, los datos sectoriales dibujan un panorama alentador. El sector industrial destaca por encima de todos: la Comunitat Valenciana se coloca como la segunda comunidad autónoma con mayor descenso anual del paro industrial, con 2.399 personas desempleadas menos, un descenso del 6,9%. Es, además, el segundo mejor dato para un mes de julio en toda la historia del registro y el tercero de la serie histórica completa, lo que no es un detalle menor en un sector sometido a enormes presiones globales.
Camarero ha vinculado estos resultados al reciente acuerdo alcanzado en el sector de la automoción, que contribuirá a consolidar la actividad industrial y el empleo en la región. La apuesta de la Generalitat por atraer proyectos industriales estratégicos y ofrecer formación especializada parece estar dando sus frutos también en los sectores de servicios y agricultura, donde Valencia repite posición entre las comunidades con mayor descenso anual del paro.
Récord histórico de afiliación: uno de cada cuatro nuevos cotizantes en España es valenciano
Si hay un dato que resume la fortaleza real del mercado laboral valenciano en este momento, es el de la afiliación a la Seguridad Social. La afiliación marcó un nuevo máximo histórico en julio al alcanzar cifras récord, impulsada por el empleo extranjero tras la regularización extraordinaria. En la Comunitat Valenciana, ese récord se concreta en 2.318.138 personas afiliadas, con 11.655 nuevas incorporaciones respecto a junio, un crecimiento del 0,5% que más que duplica la media nacional del 0,2%.
El dato más llamativo es su peso relativo: uno de cada cuatro nuevos afiliados registrados en toda España durante julio procedió de la Comunitat Valenciana, que concentró 11.655 de las 41.727 nuevas altas del conjunto del país. En términos anuales, la afiliación crece un 4,1%, lo que supone 90.739 personas más cotizando que hace un año, y consolida a la región como una de las economías laborales más dinámicas del país por undécimo mes consecutivo.
El paro sube en julio, sí. Pero sube porque miles de personas que trabajaban en la sombra han salido a la luz. Ese matiz no es un detalle técnico: es la diferencia entre interpretar una estadística como una señal de alarma o como el reflejo de un mercado laboral que, por primera vez, empieza a contar a todos sus protagonistas.


