La Comunitat Valenciana destina más de 12 millones de euros a refugiados ucranianos y refuerza sus políticas de acogida en el Día Mundial del Refugiado

Susana Camarero se reunió con refugiados de Cuba, Venezuela, Ucrania y África para reivindicar la Comunitat como tierra de acogida e integración.

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Ayudas a los ucranianos.
Ayudas a los ucranianos.
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Cada 20 de junio el calendario nos recuerda una cifra que debería incomodar a cualquier conciencia tranquila: más de 123 millones de personas están desplazadas forzosamente en el mundo, lo que equivale a 1 de cada 67 personas en el planeta. En ese contexto global, la Comunitat Valenciana eligió el Día Mundial del Refugiado para hacer un gesto que va más allá del protocolo: sentar a sus autoridades a escuchar, cara a cara, las historias de quienes tuvieron que dejarlo todo atrás.

Un encuentro con nombre y apellidos

La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, compartió mesa y conversación con varias personas refugiadas procedentes de Cuba, Venezuela, Ucrania y África. No fue un acto de escaparate: cada uno de los presentes llegó huyendo de la guerra, la persecución o la violencia, y cada uno cargaba con una historia propia que la estadística no puede resumir.

"La verdadera inclusión consiste en generar oportunidades para que cada persona pueda desarrollar su vida con dignidad y libertad" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

En su intervención, Camarero subrayó que la Generalitat trabaja activamente para facilitar el acceso a la información, al empleo, a la formación y al acompañamiento jurídico y social de las personas refugiadas. Palabras que, en este caso, venían respaldadas por euros y partidas presupuestarias concretas.

Más de 12 millones para quienes huyeron de Ucrania

En febrero de 2022, Rusia inició un conflicto armado con su vecino ucraniano que ha provocado el desplazamiento de más de 10 millones de personas. Muchas de ellas encontraron refugio en España, y un número significativo eligió —o llegó— a la Comunitat Valenciana. Para atender esa realidad, la Generalitat ha destinado más de 12 millones de euros en ayudas específicas para personas refugiadas procedentes de Ucrania, en un esfuerzo por sostener lo que Camarero describió como un proceso de "volver a construir su proyecto de vida".

Pero la apuesta institucional no se detiene ahí. La conselleria también impulsa un programa para la lucha contra la discriminación y los delitos de odio, dotado con 440.000 euros, orientado a la sensibilización y el fomento de la igualdad de trato. A ello se suma un plan para el fomento de la integración ciudadana con una partida de 350.000 euros. Cifras modestas si se comparan con la magnitud del reto global, pero que dibujan una hoja de ruta local con intención clara.

Una tierra de acogida, ¿solo en el discurso?

En 2025, el Día Mundial del Refugiado se enfoca en la solidaridad, lo que implica honrar a las personas refugiadas no solo con palabras, sino también con acciones; escucharlas y abrir paso a sus historias; y defender el derecho a solicitar protección. Bajo ese espíritu, la jornada valenciana contó también con la presencia de Andrés Osorio, presidente de América, España, Solidaridad y Cooperación (AESCO); Mykhaylo Petrunak, presidente de la Asociación Ucraniana de Valencia; e Iris Castillo, presidenta de la Fundación Asunción Robles Torrecillas. Tres organizaciones que, en el día a día, hacen el trabajo que ningún presupuesto puede sustituir por sí solo.

Camarero estuvo acompañada por la secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad, Asunción Quinzá, y el director general de Diversidad, Stephane Soriano. La imagen colectiva que dejó el acto —autoridades y refugiados sentados a la misma mesa— es, en sí misma, un mensaje político: las personas refugiadas deben tener la oportunidad de prosperar en las comunidades que les han dado acogida. En la Comunitat Valenciana, esa aspiración empieza, al menos, a tener cifras y programas detrás.