La Comunitat Valenciana blindará sus emergencias con 234 millones: el mayor presupuesto de su historia para un sistema a prueba de otra DANA

El conseller Valderrama presenta unas cuentas históricas de 234,2 M€ para modernizar la protección civil valenciana tras la DANA de 2024.

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Valderrama en las Cortes
Valderrama en las Cortes

La memoria de la DANA de octubre de 2024 sigue pesando sobre Valencia. Y pesa, sobre todo, en las decisiones presupuestarias. La Conselleria de Emergencias e Interior presentó ante Les Corts un presupuesto de 234,2 millones de euros para 2026, el más elevado de su historia en términos ordinarios, con el que el Govern pretende transformar de raíz el modelo valenciano de protección civil: más coordinación, más tecnología, más músculo en los municipios y más reconocimiento para quienes apagan fuegos y salvan vidas.

El conseller Juan Carlos Valderrama defendió las cuentas ante la Comisión de Economía, Presupuestos y Hacienda con un discurso que pivotaba sobre un concepto: poner a las personas y a los municipios en el centro del sistema. El presupuesto ordinario de la Conselleria, excluyendo las ayudas extraordinarias a personas y ayuntamientos por la DANA de 2025, alcanza los 234,2 millones de euros, de los cuales 20,86 millones seguirán destinados a actuaciones vinculadas a la recuperación de esa catástrofe. El incremento respecto al ejercicio anterior, siempre comparando en términos homogéneos, es del 8%.

Un presupuesto histórico para la agencia que gestiona las emergencias

El grueso del esfuerzo inversor recae sobre la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE). La dotación récord de 139 millones de euros la consolida como el principal instrumento de protección civil y gestión de emergencias de la Comunitat Valenciana. Es el presupuesto más alto desde que la agencia fue creada en 2017 y supone un incremento del 22,7% respecto al año anterior. Dentro de este bloque, el programa específico de emergencias, protección civil y extinción de incendios alcanza los 118,26 millones de euros, cubriendo todas las fases del ciclo de emergencia: prevención, planificación, intervención y recuperación.

Junto a ello, el Plan de Infraestructuras de Seguridad y Emergencias, dotado con más de 43 millones de euros en inversión plurianual, ejecutará 10,6 millones ya en 2026. Una apuesta por las instalaciones físicas que, en un territorio golpeado como el valenciano, no es solo una decisión técnica: es también una señal política.

Los bomberos forestales, con el mayor presupuesto de su historia

Si hay un colectivo al que estas cuentas miman de forma especial, es el de los bomberos forestales. La Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencias (SGISE), que gestiona este servicio, contará en 2026 con el mayor presupuesto de su historia, alcanzando los 79,14 millones de euros. La cifra no es arbitraria: responde a compromisos concretos, como la implantación del tercer turno, la estabilidad laboral de la plantilla y el reconocimiento de la especial penosidad de una profesión que combina riesgo físico extremo con largas temporadas de alta presión.

"Este Consell tiene claro que proteger mejor a los valencianos también pasa por reconocer y cuidar a quienes dedican su vida a protegernos" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana

El pasado 21 de enero la SGISE inició el proceso de cobertura temporal de puestos para atender las necesidades derivadas de la puesta en marcha del tercer turno, y en noviembre se publicó una OPE con 402 puestos de trabajo destinados a reforzar los servicios de extinción de incendios. El presupuesto de 2026 da continuidad y músculo financiero a ese proceso.

Los municipios, por primera vez en el centro del sistema

Una de las novedades más llamativas —y políticamente significativas— de estas cuentas es la apuesta municipalista. Hasta ahora, los ayuntamientos valencianos afrontaban las emergencias con sus propios recursos, en muchos casos claramente insuficientes. Por primera vez, el presupuesto incorpora una línea estratégica de ayudas de 2,42 millones de euros para que las entidades locales puedan contratar personal técnico de protección civil. La medida busca que cada municipio cuente con profesionales que refuercen sus capacidades operativas y de coordinación, no solo en grandes emergencias sino en el día a día de la gestión del riesgo.

"Esta medida marca un antes y un después en la política autonómica de gestión de emergencias, al fortalecer la estructura profesional de los municipios" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana

Inteligencia artificial, cámaras en tiempo real y formación desde la escuela

La apuesta tecnológica también tiene su capítulo propio. La Dirección General de Innovación en Emergencias dispondrá de 4,55 millones de euros para avanzar en lo que Valderrama describe como un sistema "moderno, preventivo e inteligente". En la práctica, esto se traducirá en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al análisis de redes sociales para detectar incidencias en tiempo real, así como en la mejora del visor cartográfico de cámaras públicas, que permite monitorizar situaciones de emergencia desde los centros de coordinación sin necesidad de desplazar recursos sobre el terreno.

La formación es otra columna vertebral del modelo. La estrategia planteada no se limita a los profesionales del sector: abarca desde actividades adaptadas a cada etapa educativa en la enseñanza no universitaria hasta programas específicos para policías locales, personal de protección civil, asociaciones vecinales y ciudadanía en general. La idea de fondo es sencilla pero ambiciosa: una sociedad que sabe cómo actuar ante una emergencia es, por definición, más resiliente.

Atención psicológica y seguridad pública, las otras caras del presupuesto

Las emergencias no solo dejan heridas físicas. Con esa premisa, el presupuesto incorpora como novedad una línea nominativa de 80.000 euros destinada al Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana para reforzar la atención psicológica en situaciones de crisis. Esta partida se suma a la subvención anual concedida a Cruz Roja, que en 2026 asciende a 110.000 euros. Son cifras modestas en términos absolutos, pero revelan una voluntad de incorporar la salud mental como parte estructural de la respuesta a las emergencias y no como un añadido de última hora.

En materia de seguridad pública, las cuentas introducen también una medida de alivio burocrático para los ayuntamientos: el Instituto Valenciano de Seguridad Pública y Emergencias (IVASPE) convocará anualmente las pruebas psicotécnicas y físicas de acceso a las policías locales para todos los municipios que quieran adherirse. Los certificados emitidos tendrán validez de dos años, lo que permite a los consistorios reducir costes y simplificar sus propios procesos selectivos.

En definitiva, el presupuesto de Emergencias para 2026 es, antes que nada, el producto directo de una lección aprendida a un precio muy alto. La DANA de octubre de 2024 dejó al descubierto las costuras de un sistema de protección civil que necesitaba más coordinación, más infraestructura y más presencia en los municipios. Que ese aprendizaje se traduzca ahora en cifras concretas no garantiza que la próxima tragedia no llegue, pero sí que el territorio estará mejor preparado para hacerle frente.