El proceso de acceso a las universidades públicas valencianas para el curso 2026-2027 ha llegado a su fin. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades ha completado la octava y última adjudicación de plazas, cerrando un verano marcado por la tensión de las listas de espera, los reajustes continuos y la pregunta que miles de estudiantes se han repetido semana tras semana: ¿habrá hueco para mí?
La aeronáutica, por encima de Medicina
La respuesta más codiciada sigue siendo la misma que en la primera adjudicación. El Programa Académico de Recorrido Sucesivo (PARS) en Ingeniería Aeronáutica de la Universitat Politècnica de València (UPV) cierra el proceso con la nota de corte más alta de toda la Comunitat Valenciana: un 13,378 sobre un máximo de 14. Un dato que, conviene subrayarlo, deja por debajo incluso a Medicina —históricamente el símbolo del acceso imposible— en todas sus variantes universitarias valencianas.
El dominio de las titulaciones STEM en lo alto del ranking no es una casualidad puntual. Las tres titulaciones más exigentes del sistema universitario público valenciano pertenecen al ámbito de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Una tendencia que refleja la creciente demanda de perfiles altamente cualificados en sectores estratégicos como el aeroespacial o la informática.
La nota de este programa bajó apenas 0,126 puntos desde la primera adjudicación, cuando arrancó con un 13,504. Una caída mínima que habla de la estabilidad de su demanda y de lo exiguo de las plazas disponibles. En segundo lugar se sitúa el Doble Grado en Ingeniería Informática y Matemáticas, también de la UPV, que cierra con un 13,331 tras descender 0,169 puntos desde su inicio.
El Doble Grado en Física y Matemáticas, el que más ha fluctuado
Si hay una titulación que ha vivido el proceso de adjudicación con más turbulencias, esa es el Doble Grado en Física y Matemáticas de la Universitat de València. Arrancó la primera adjudicación con un 13,441 y ha cerrado la octava con un 12,746. Una diferencia acumulada de 0,695 puntos, la mayor de entre todas las titulaciones con notas de corte más elevadas. En términos prácticos, eso significa que estudiantes que en julio no habrían obtenido plaza han podido acceder semanas después conforme otros optaban por alternativas.
El mecanismo de adjudicación progresiva funciona precisamente así: a medida que los estudiantes renuncian a plazas previamente asignadas o cambian de preferencia, las vacantes se redistribuyen y las notas de corte tienden a descender. Es un sistema pensado para maximizar el encaje entre oferta y demanda, aunque para muchos aspirantes supone una montaña rusa de expectativas.
Medicina: cuatro facultades, cuatro notas, una misma presión
El Grado en Medicina sigue siendo el termómetro emocional del acceso universitario. Cuatro universidades valencianas lo imparten y las cuatro aparecen entre las diez titulaciones con nota de corte más alta del sistema. El Grado en Medicina por la Universitat de València es, de nuevo, la titulación más demandada en primera opción, con 2.813 solicitudes.
Tras el proceso completo de ocho adjudicaciones, las notas finales de Medicina quedan así:
- Universidad de Alicante: 12,775 (bajada acumulada de 0,397 puntos desde el 13,172 inicial).
- Universitat de València: 12,796 (descenso de 0,375 puntos desde el 13,171 inicial).
- Universidad Miguel Hernández de Elche: 12,808 (variación de 0,358 puntos desde el 13,166 inicial).
- Universitat Jaume I de Castelló: 12,703 (bajada de 0,318 puntos desde el 13,021 inicial).
El Grado en Odontología de la Universitat de València cierra con un 12,684, tras descender 0,292 puntos desde la primera adjudicación. Y el Doble Grado en Matemáticas e Ingeniería Informática, también de la Universitat de València, registra una nota final de 12,77, con una caída acumulada de 0,198 puntos.
Un proceso que premia la paciencia
La conclusión del proceso deja una imagen clara: en las carreras más demandadas, la nota de corte nunca sube, solo baja. Y aunque los descensos pueden parecer modestos —décimas aquí y allá—, para un estudiante que se quedó a una centésima del corte inicial, cada nueva adjudicación es una segunda oportunidad. Las universidades públicas valencianas han adjudicado un total de 27.223 plazas a lo largo de este proceso, un volumen que refleja la magnitud de un sistema donde decenas de miles de jóvenes negocian su futuro académico con los resultados de la PAU bajo el brazo. Queda por ver si la evolución de estas notas, con las titulaciones STEM consolidadas en lo más alto del ranking, acabará influyendo en las vocaciones de los estudiantes que ahora mismo están en secundaria y aún tienen tiempo de trazar su camino.

