Cuando la DANA del 29 de octubre de 2024 arrasó la Comunitat Valenciana, el agua no solo destruyó carreteras, vehículos y hogares: también apagó la luz. Torres eléctricas derribadas, transformadores anegados, subestaciones fuera de servicio y miles de cuadros eléctricos en plantas bajas convertidos en chatarra. Para muchas familias, recuperar la electricidad no era una comodidad, era la diferencia entre poder calentarse, comunicarse o simplemente saber que la normalidad era posible. Casi dos años después de aquella catástrofe, la Generalitat Valenciana e Iberdrola han presentado las actuaciones que van más allá de la emergencia: un plan para que la infraestructura eléctrica no vuelva a ceder ante un episodio similar.
Tres días para restablecer el 95% del suministro
En las horas más críticas tras las riadas, la prioridad fue una sola: devolver la luz a los valencianos. Gracias al trabajo conjunto entre la Generalitat e Iberdrola, el servicio general se restableció al 95% de la red en apenas tres días, una cifra que, dada la magnitud de los daños, resulta casi inverosímil. Para ponerla en perspectiva: la DANA afectó a torres eléctricas, líneas de distribución, transformadores, subestaciones y miles de cuadros eléctricos y centralizaciones de contadores ubicados en plantas bajas de viviendas y edificios de toda la zona afectada.
Para llegar a ese porcentaje, la Generalitat articuló tres contratos de emergencia con la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana y la Asociación de Empresas de Instalaciones Eléctricas, Telecomunicaciones y Energías Renovables de Valencia. El objetivo era movilizar un verdadero ejército de instaladores eléctricos capaz de actuar vivienda por vivienda: sustituyendo cuadros, reparando centralizaciones y devolviendo el suministro a cerca de 25.000 hogares. Iberdrola, por su parte, realizó una aportación económica extraordinaria para hacer viable todo ese operativo.
"Fue una actuación sin precedentes por velocidad, dimensión y coordinación para reponer de manera urgente el servicio eléctrico de las poblaciones afectadas" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana
La subestación de Quart de Poblet: el símbolo de la reconstrucción inteligente
Apagar un incendio es necesario, pero no suficiente. Una vez superada la fase de emergencia, la pregunta era inevitable: ¿cómo evitar que esto vuelva a ocurrir? La respuesta más visible hasta ahora es la transformación de la subestación de Llanos de Quart, ubicada en el polígono industrial de Quart de Poblet, una instalación gravemente dañada por las riadas y que ahora se convierte en el laboratorio de la nueva red eléctrica valenciana.
La actuación principal consiste en elevar más de 1,5 metros toda la plataforma de la subestación, una medida tan sencilla de explicar como reveladora de lo que falló: la infraestructura original simplemente no estaba diseñada para soportar inundaciones de esa magnitud. La inversión para esta transformación supera los 7 millones de euros y forma parte del marco del Plan Endavant, el paraguas bajo el que la Generalitat coordina la reconstrucción post-DANA.
Pero la nueva subestación no es solo más alta. Incorpora un diseño compacto y moderno, con equipamientos integrados en módulos prefabricados que la hacen más eficiente y con menor impacto visual. Y guarda un hito tecnológico nada menor: en sus instalaciones ya se han montado los dos primeros Conjuntos Integrados de Alta Tensión (CIAT) de 66 kilovoltios de Iberdrola a nivel mundial. Una primicia tecnológica global que, paradójicamente, nació de una tragedia local.
"Las riadas no solo arrasaron calles, carreteras e infraestructuras básicas, también dejaron fuera de servicio una parte esencial de la vida cotidiana: la electricidad" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana
El plan il·lumina: 100 millones para rediseñar la red
La subestación de Quart de Poblet es solo una pieza de un plan mucho más ambicioso. Iberdrola ha puesto en marcha el denominado plan il·lumina, dotado con 100 millones de euros, cuyo objetivo es rediseñar por completo la red eléctrica afectada por la DANA e incorporar nuevas medidas de resiliencia y digitalización. El alcance es considerable: las mejoras beneficiarán a más de 650.000 usuarios de la Comunitat Valenciana.
La apuesta por la digitalización no es un término vacío en este contexto. Significa que la red será capaz de detectar fallos con mayor rapidez, aislar averías de forma más eficiente y reducir los tiempos de respuesta ante futuros episodios extremos, que los expertos en climatología advierten que serán cada vez más frecuentes en el Mediterráneo. En ese sentido, lo que Iberdrola está construyendo en Valencia no es solo una red reparada, sino una red pensada para el clima del siglo XXI.
Una estrategia energética más amplia
El conseller Martínez Mus ha aprovechado la presentación de estas actuaciones para enmarcarlas dentro de la política energética general de la Generalitat, basada en la simplificación administrativa para agilizar instalaciones eléctricas y energéticas. Entre los datos destacados: la resolución de más de 7.500 expedientes vinculados a vivienda e industria y la creación de las Entidades Colaboradoras de Certificación (ECC), un mecanismo pensado para acelerar trámites y reducir la burocracia que históricamente ha ralentizado el sector.
Al acto asistieron la secretaria autonómica de Medio Ambiente, Sabina Goretti Galindo; el secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra, y el Comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida. Por parte de Iberdrola, estuvieron presentes el director de i-DE en la Región Este, Guillermo Raga; el responsable del plan il·lumina, Ignacio García Bosch, y el delegado Institucional de la compañía en la Comunitat Valenciana, Ibán Molina. La presencia conjunta de administración y empresa en un mismo escenario es, en sí misma, un mensaje: la reconstrucción de Valencia no será solo de hormigón y asfalto, sino también de cables, transformadores y datos.
El modelo que defiende el Consell combina el impulso de las energías renovables con la continuidad de la Central Nuclear de Cofrentes, una apuesta que el propio Martínez Mus califica de "pragmática" y que, en el contexto de una región que acaba de comprobar en carne propia lo que significa quedarse sin suministro eléctrico, adquiere una dimensión que va mucho más allá del debate ideológico sobre la energía.

