Cada verano, la Comunitat Valenciana afronta uno de los mayores desafíos para su patrimonio natural: el riesgo de incendios forestales. Las altas temperaturas, los episodios de viento y la sequedad de la vegetación convierten los montes en espacios especialmente vulnerables. Sin embargo, detrás de cada campaña estival existe un complejo dispositivo humano y técnico que trabaja mucho antes de que aparezca la primera columna de humo.
La Generalitat ha reforzado este año su estrategia de prevención y respuesta con un dispositivo de 4.401 efectivos, coordinados entre diferentes administraciones, que forman parte de un operativo diseñado para detectar cualquier incidencia en sus primeros momentos, intervenir con rapidez y minimizar el impacto sobre el territorio.
Pero la protección de los espacios forestales no depende únicamente de quienes visten un uniforme. La prevención comienza mucho antes, con labores de vigilancia, mantenimiento y concienciación ciudadana, porque la inmensa mayoría de los incendios forestales tienen un origen humano y, por tanto, pueden evitarse.
Un dispositivo preparado para actuar desde el primer minuto
La lucha contra los incendios forestales es una labor que combina planificación, tecnología y coordinación permanente. El dispositivo impulsado por la Generalitat integra a bomberos forestales, consorcios provinciales, bomberos municipales, brigadas forestales, bomberos voluntarios, Policía de la Generalitat, agentes medioambientales, unidades de vigilancia preventiva y personal técnico especializado de la administración autonómica y de Vaersa.
Dentro de este conjunto, el dispositivo de prevención y extinción de incendios de la Generalitat alcanza este verano los 4.401 efectivos, coordinados entre diferentes administraciones y distribuidos por todo el territorio autonómico.

Este equipo se distribuye territorialmente para garantizar una cobertura equilibrada y una rápida capacidad de respuesta. En concreto, la provincia de Valencia concentra 2.313 efectivos, Alicante cuenta con 977 y Castellón con 973, a los que se suma más de un centenar de técnicos de ámbito autonómico que desarrollan funciones de coordinación y apoyo en toda la Comunitat Valenciana.
Este personal integra a bomberos forestales de la Generalitat, agentes medioambientales, unidades de vigilancia preventiva, técnicos forestales y equipos de apoyo de la empresa pública Vaersa, además de personal especializado en coordinación y análisis del territorio. Su labor no se limita a la extinción, sino que se centra especialmente en la anticipación del riesgo mediante vigilancia activa, inspección de zonas forestales y seguimiento de las condiciones meteorológicas y del estado de la vegetación.
El dispositivo se articula sobre una estructura operativa que permite actuar con rapidez en cualquier punto de la Comunitat Valenciana. De hecho, las unidades terrestres, los equipos helitransportados y la red de autobombas forestales trabajan de forma coordinada para reducir al máximo el tiempo de respuesta ante cualquier conato de incendio.
Tecnología, vigilancia y coordinación: claves para anticiparse al fuego
Y es que uno de los pilares del sistema de prevención es la capacidad de vigilancia permanente del territorio. La Comunitat Valenciana cuenta con 65 observatorios forestales activos, estratégicamente distribuidos, que permiten detectar cualquier indicio de humo en fases muy tempranas. Diez de estos observatorios mantienen vigilancia las 24 horas del día, lo que garantiza un control continuo de las zonas de mayor riesgo.
La Generalitat continúa además modernizando estas instalaciones mediante inversiones destinadas a mejorar las condiciones de trabajo de los equipos de vigilancia y reforzar la capacidad tecnológica de detección. La incorporación de sistemas de comunicación avanzados, estaciones meteorológicas integradas y mejoras en autosuficiencia energética permiten optimizar la respuesta ante situaciones de emergencia.
El dispositivo se apoya también en un amplio despliegue sobre el terreno. Se mantienen activas 56 unidades de bomberos forestales terrestres, de las que 45 están dotadas con camión autobomba forestal, además de una unidad de drones. A ello se suma un importante dispositivo aéreo compuesto por 20 medios aéreos, entre los que se encuentran ocho helicópteros, un helicóptero de vigilancia, dos helicópteros medicalizados y nueve aviones, reforzados además por medios de los consorcios provinciales y del Ministerio para la Transición Ecológica.

Toda esta estructura se coordina en tiempo real desde el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat, que actúa como eje de decisión y gestión de recursos, permitiendo movilizar los medios más adecuados en función de la evolución de cada incidente.
La inversión global en materia de prevención y extinción asciende este año a 298,47 millones de euros, de los que 173 millones se destinan a prevención y recuperación de infraestructuras forestales y 125,47 millones a las labores de extinción. Una apuesta que consolida el peso estratégico de la prevención dentro de la política medioambiental autonómica.
La ciudadanía también forma parte del dispositivo
Aunque la Comunitat Valenciana cuenta con uno de los mayores operativos de prevención y extinción del país, los especialistas recuerdan que ninguna infraestructura puede sustituir la responsabilidad individual.
Precisamente con ese objetivo nace la campaña de sensibilización “Jo dic Stop al Foc”, impulsada por la Generalitat para reforzar la cultura de la prevención y recordar que proteger los montes es una tarea compartida.
El mensaje es sencillo: el mejor incendio es aquel que nunca llega a producirse. Gestos cotidianos como respetar la prohibición de hacer fuego en zonas forestales, no abandonar residuos, evitar actividades que puedan generar chispas o avisar inmediatamente al teléfono de emergencias 112 ante cualquier columna de humo pueden evitar consecuencias irreversibles.
Durante la campaña estival también se intensifica la presencia de la Policía de la Generalitat en áreas recreativas y espacios naturales para supervisar el cumplimiento de la normativa relacionada con el uso del fuego y realizar labores preventivas e informativas dirigidas a los visitantes.
La prevención de incendios forestales es, en definitiva, una tarea que combina inversión, planificación y tecnología con un elemento indispensable: la implicación de toda la sociedad. El trabajo de miles de profesionales permite que la Comunitat Valenciana disponga de una elevada capacidad de respuesta, pero la conservación de los montes depende también de las decisiones que cada persona toma cuando disfruta del entorno natural.


