Donde iba a levantarse un macrohotel de más de 500 plazas habrá un jardín, un equipamiento dotacional y viviendas de alquiler asequible. El pleno del Ayuntamiento de Valencia ha aprobado de forma definitiva la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que recalifica los terrenos de las antiguas naves de la calle de la Guatla, en el barrio de Sant Antoni, poniendo fin a una larga pugna vecinal que arrancó cuando la promotora privada presentó sus planes para construir un complejo hotelero y de residencia de estudiantes en el patio interior de la manzana. La decisión no es solo una victoria urbanística: es la respuesta institucional a años de movilización ciudadana en el distrito de La Saïdia.
El macrohotel que nunca será
La historia de las naves de Guatla es la de un conflicto latente que estalló en 2023, cuando los vecinos de Sant Antoni alertaron del proyecto que una promotora tenía sobre aquellos suelos industriales en desuso: una macroresidencia de estudiantes y hotel para jóvenes con 550 habitaciones dobles y una capacidad de 1.100 jóvenes . La escala del proyecto, desproporcionada para un barrio ya tensionado por el turismo, movilizó a la comunidad y forzó al Ayuntamiento a actuar. El equipo de gobierno de la alcaldesa María José Catalá desestimó el proyecto hotelero en octubre de 2024 por incompatibilidad con el interés general del barrio, impulsó la modificación urbanística para recalificar el suelo y acordó una suspensión de licencias en julio de ese mismo año para bloquear cualquier reactivación del hotel mientras se tramitaba el nuevo planeamiento.
Ahora, con la aprobación definitiva en el pleno, el camino queda despejado —aunque con algún trámite pendiente— para que esos 6.306 m² cambien radicalmente de destino.
Qué se construirá en el espacio de las naves
El patio interior de manzana se convertirá en un jardín público de 1.273 m² y un equipamiento dotacional de 2.773 m², que incluye la rehabilitación de la nave norte como testimonio del antiguo conjunto industrial. Además, se reserva una parcela de 378 m² destinada a vivienda asistencial en régimen de alquiler asequible. La actuación incorpora también al espacio libre el brazo de Guatla de la acequia de Rascanya, catalogado como Bien de Relevancia Local. Un elemento patrimonial que hasta ahora permanecía oculto o ignorado en los planeamientos anteriores y que, con esta ordenación, pasa a integrarse en el nuevo espacio verde.
La operación no se cierra solo en Sant Antoni. En el ámbito de las calles Doctor Olóriz, Just Ramírez y Vicent Peris —de 9.505 m²—, la modificación reordena los suelos para sumar 2.585 m² de nuevas zonas verdes, 421 m² de equipamiento dotacional y una nueva parcela residencial que absorbe la edificabilidad trasladada desde Guatla, manteniendo inalterada la edificabilidad global ya prevista en el PGOU vigente.
En conjunto, los dos ámbitos suman 15.811 m² de superficie reordenada, con casi 4.000 m² de nuevas zonas verdes, más de 3.000 m² de equipamiento dotacional y 126 nuevas viviendas. El estándar dotacional resultante —84,85 m² de suelo dotacional por cada 100 m² de techo residencial— casi triplica la media del Área Funcional 5 del PGOU, corrigiendo el déficit histórico de equipamientos en La Saïdia. Para entender la magnitud del cambio: antes de esta modificación, ese espacio ofrecía cero metros cuadrados de zona verde y cero de dotaciones públicas.
El concejal de Urbanismo defiende el proyecto
"Con esta aprobación, el gobierno municipal está haciendo realidad el compromiso con el vecindario de más equipamientos públicos y más vivienda protegida" - Juan Giner, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia
Giner subrayó que las naves de Guatla "dejan de ser una oportunidad hotelera y pasan a ser una dotación pública al servicio del barrio y del vecindario", en lo que el gobierno municipal describe como un urbanismo pensado para hacer un barrio "más completo y equilibrado".
Acuerdo en el fondo, discrepancias en la forma
La aprobación no estuvo exenta de matices en el pleno. La portavoz de Compromís, Papi Robles, celebró la paralización del macrohotel como "un éxito de la participación ciudadana", pero aprovechó para reclamar más atención para Marxalenes, otro barrio del distrito también afectado por la presión turística. La regidora socialista Elisa Valía anunció el acuerdo de su grupo con la creación de equipamientos en Guatla, pero mostró su desacuerdo con el traslado de edificabilidad al barrio de Tormos, argumentando que esa solución "supone una reducción de las zonas verdes del barrio" y que existían alternativas mejores sobre la mesa que el gobierno no había querido escuchar.
La voz más crítica llegó desde fuera de los grupos políticos. Francisco Llamas Celada, presidente de la Asociación de Vecinos y Vecinas de Marxalenes, tomó la palabra en el pleno para manifestar "la enérgica protesta por las decisiones que se toman sobre nuestro barrio sin contar con el barrio", recordando que toda persona afectada por una decisión debe tener derecho a participar en ella. Una advertencia que resume, en pocas palabras, el nudo central del urbanismo contemporáneo: la distancia entre quienes deciden y quienes habitan.
Un panel cerámico de 1935, también protegido
El pleno aprobó además una medida de menor visibilidad pero notable valor simbólico: la modificación del Catálogo Estructural de Bienes y Espacios Protegidos para incluir el panel cerámico de la Virgen de la Cabeza, situado en la fachada de la nave norte del complejo. Se trata de un conjunto de 25 piezas cerámicas que data de 1935 y que recuerda que en ese lugar estuvo la antigua Fábrica de Hilados, Trenzados y Tejidos de Yute de Pilar Casanova. La cerámica, que ahora queda bajo protección patrimonial, es uno de esos testimonios silenciosos que las ciudades en transformación tienden a perder cuando el hormigón avanza sin mirar hacia atrás.
Antes de que la nueva ordenación entre en vigor definitivamente, la modificación será remitida al Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana para su dictamen preceptivo —exigido por afectar a la ordenación de zonas verdes— y posteriormente se publicará en el Boletín Oficial de la Provincia. Un trámite que, en la práctica, deja el proyecto muy cerca de la recta final. Lo que durante años fue un solar en disputa, escenario de demoliciones nocturnas y protestas vecinales, está a punto de convertirse en el parque que un barrio lleva décadas esperando.


