El IVAM abre sus puertas como refugio climático: arte y fresco para capear el calor del verano en València

El IVAM se suma a la red de refugios climáticos de València con acceso gratuito, climatización y programación estival para todas las edades.

Guardar

052eafb32f4ad478e683dede597fa943
052eafb32f4ad478e683dede597fa943
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Cuando el asfalto de València arde y el poniente aprieta, el arte también puede ser un antídoto contra el calor. El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) acaba de incorporarse a la Red de Refugios Climáticos de València, la iniciativa municipal que convierte espacios públicos en oasis urbanos durante los episodios de calor extremo. A partir de ahora, cualquier ciudadano podrá cruzar las puertas del museo no solo para contemplar una exposición, sino para simplemente sentarse, respirar aire fresco y beber agua.

No es una medida menor. La ciudad cuenta este verano con una amplia red de refugios climáticos distribuidos por los distintos barrios y pedanías de València, integrada por equipamientos municipales y espacios públicos preparados para ofrecer confort térmico y protección frente al calor extremo, especialmente a las personas más vulnerables. Con la ampliación de 2026, la red refuerza su cobertura territorial hasta garantizar la presencia de, como mínimo, un refugio climático en cada distrito. El IVAM llega, precisamente, para engrosar esa malla de protección que la ciudad teje verano a verano.

De museo a refugio: una doble función que suma sentido

La lógica es sencilla pero poderosa. La creación de la red de refugios se produjo en mayo de 2024, tras la aprobación por la Junta de Gobierno Local de una moción conjunta de las Concejalías de Servicios Sociales y Mejora Climática, Acústica y Eficiencia Energética. La buena acogida de la iniciativa, junto con la creciente incidencia de las olas de calor, ha impulsado su consolidación. Y en ese proceso de crecimiento, el IVAM da un paso que va más allá de lo logístico: convierte la cultura en un recurso de salud pública.

El museo facilita el acceso gratuito a sus zonas de espera y descanso, equipadas con sillones, climatización, aseos accesibles y fuentes de agua potable filtrada y refrigerada. No hay que pagar entrada, no hay que pedir permiso. Basta con entrar. Estos refugios, además de prevenir los efectos del calor extremo, buscan reducir el malestar térmico de los ciudadanos, facilitar el acceso a programas recreativos y aliviar la presión sobre los servicios sanitarios.

"La incorporación a la red de refugios climáticos permite reforzar la dimensión social de la institución, ofreciendo un espacio de acogida, convivencia y bienestar para la ciudadanía. El museo es un lugar para el arte y el conocimiento, pero también para el cuidado de las personas y la construcción de entornos urbanos más sostenibles" - Blanca de la Torre, directora del IVAM

'En el museo no se siente el poniente': una programación diseñada para el verano

Que el IVAM abra sus puertas como refugio climático no significa que se convierta en una simple sala de espera con cuadros. Bajo el título 'En el museo no se siente el poniente', el centro ha diseñado una programación estival que abarca públicos de todas las edades y que convierte la visita en una experiencia completa, no en una mera huida del calor.

Durante los meses de verano, el museo mantiene abierta la 'Sala blanda', un espacio de juego y descanso especialmente acondicionado para familias con bebés de hasta doce meses. Junto a ella, 'El rincón de luz' está orientado a la primera infancia, mientras que las visitas comentadas por las exposiciones ofrecen recorridos adaptados para familias. Hay, en definitiva, algo para cada quien.

Una instalación que convierte el museo en bosque

La coincidencia entre refugio climático y programación expositiva no es casual. La instalación Radix, de la artista mexicana Tania Candiani, transforma una de las salas del museo en un paisaje poblado por plantas, raíces y especies vegetales que invitan a reconectar con la naturaleza. La obra propone un espacio de contemplación que evoca la capacidad de los ecosistemas para generar bienestar y ahonda en la interdependencia entre el ser humano y el mundo vegetal.

Es difícil no ver en Radix una metáfora perfecta para el momento: en plena emergencia climática, una instalación artística que habla de raíces, de naturaleza y de equilibrio ocupa el mismo espacio donde los ciudadanos se refugian del calor que, precisamente, amenaza esos ecosistemas. Arte y realidad se miran a los ojos.

Este modelo de refugios busca garantizar que todas las personas puedan acceder a espacios de confort térmico cerca de su domicilio, sin barreras físicas ni económicas. La ubicación y los horarios de todos los puntos que integran la red pueden consultarse en la web de València Sostenible. El IVAM, que siempre ha sostenido que el arte debe dialogar con su tiempo, ha encontrado en esta iniciativa una forma de hacerlo de la manera más literal posible: abriendo la puerta y dejando entrar al vecindario.