Después de días de angustia, humo y miles de personas alejadas de sus hogares, el incendio forestal que lleva devastando la comarca de la Plana Baixa desde el pasado sábado da por fin una tregua. La dirección de la extinción ha declarado estabilizado el fuego de la Vall d'Uixó, según confirmó este viernes el conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana, Juan Carlos Valderrama, tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI). Con ello, se levanta la orden de evacuación de los municipios de Artana y Eslida, cuyos vecinos pueden regresar de inmediato a sus domicilios. Por primera vez en días, ningún municipio de la zona permanece confinado ni desalojado.
Un incendio que no se da por vencido del todo
Que el incendio esté estabilizado no significa que el peligro haya desaparecido. Valderrama fue claro al respecto: el fuego no está ni controlado ni extinguido, y esa distinción importa. La estabilización implica que los frentes activos han dejado de avanzar de forma amenazante, pero los rescoldos, los puntos calientes y el terreno accidentado de la Sierra de Espadán siguen siendo un escenario de riesgo real. Por eso, las autoridades han instado a la ciudadanía a mantenerse alejada de la zona afectada, no solo para no entorpecer las labores de los equipos de extinción, sino también por los peligros físicos que entraña el bosque quemado: árboles caídos, desprendimientos y deslizamientos del terreno son amenazas silenciosas que persisten mucho después de que las llamas cedan.
El Centro de Coordinación de Emergencias lo ha puesto por escrito en una nota enviada a todos los ayuntamientos afectados, en la que recomienda evitar cualquier tránsito por carreteras y vías forestales de la zona que no sea estrictamente necesario. La advertencia es especialmente contundente respecto al ocio: ni excursiones, ni ciclismo, ni ninguna actividad recreativa en los terrenos afectados. El motivo va más allá de la seguridad inmediata.
"El espacio forestal afectado es especialmente vulnerable y resulta necesario favorecer su regeneración natural minimizando cualquier impacto adicional derivado del tránsito de personas o vehículos" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana
Casi 9.600 hectáreas arrasadas y un parque natural herido
Las cifras que deja este incendio son de las que cuesta dimensionar sobre el papel. El fuego ha calcinado 9.568 hectáreas con un perímetro de 89 kilómetros, afectando al 12% del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Para hacerse una idea: eso equivale a más de 13.000 campos de fútbol reducidos a cenizas en uno de los espacios naturales más singulares del arco mediterráneo, conocido precisamente por sus bosques únicos de alcornoques. El municipio que ha sufrido el mayor impacto ha sido Artana, con 3.160 hectáreas quemadas, de las que 2.705 son de superficie forestal.
El Seprona investiga las causas del incendio, aunque hasta el momento no se han encontrado indicios de un origen natural. Las condiciones meteorológicas adversas, con rachas de viento y baja humedad relativa, facilitaron el salto de pavesas y la creación de nuevos focos secundarios, complicando enormemente las labores de extinción durante toda la semana.
Una retirada escalonada de medios, pero con la guardia alta
Con la estabilización del fuego, el operativo pasa a la Situación 1 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales, lo que implica el inicio de una retirada gradual de recursos. El operativo de extinción, que ha llegado a movilizar más de 400 efectivos terrestres y 25 aeronaves, ha estado bajo la supervisión del CECOPI, con apoyo de recursos de la Generalitat Valenciana, el Ministerio para la Transición Ecológica y la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como de equipos de otras comunidades autónomas.
Durante la noche de este viernes, permanecerán en la zona cuatro unidades de Bomberos Forestales de la Generalitat Valenciana —dos de València y dos de Castellón— para repasar y refrescar el perímetro. Los efectivos desplazados desde Murcia y la UME se retirarán al concluir la jornada, mientras que las unidades de Barcelona y Aragón ya lo hicieron a primera hora del día.
Valderrama destacó el trabajo de todos los efectivos implicados y subrayó la coordinación entre administraciones como modelo de gestión de emergencias, sin olvidar el papel de los alcaldes de los municipios afectados, que mantuvieron informada a su ciudadanía en todo momento. Pero la advertencia final del conseller no dejó lugar a la complacencia: "Nos esperan días de mucho calor, con vientos y tormentas secas que pueden afectar a la Comunitat Valenciana, por lo que hay que tener a todos los efectivos preparados ante cualquier situación que se pueda presentar". La estabilización es un alivio, no una victoria. El monte seguirá vulnerable durante semanas, y la amenaza del fuego, en pleno verano mediterráneo, nunca se aleja del todo.


