Cincuenta millones para modernizar explotaciones. Otros 26,7 para recuperar las parcelas arrasadas por la dana. Y 27,4 más que ya están en marcha para el relevo generacional. En cuestión de semanas, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha puesto sobre la mesa más de 100 millones de euros destinados al campo valenciano, una cifra sin precedentes que el conseller Miguel Barrachina ha aprovechado para lanzar un mensaje claro: la modernización agraria no sirve de nada si los agricultores trabajan solos.
Una inversión histórica con un multiplicador cooperativo
La convocatoria de 50 millones para la modernización de explotaciones agrarias, presentada esta semana por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, fue el telón de fondo de la Asamblea General Ordinaria de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, celebrada en l'Alcúdia. Barrachina eligió ese escenario, precisamente, para hacer una reflexión que va más allá del dinero.
"Cuando una explotación se moderniza, mejora su eficiencia; cuando esa explotación forma parte de una cooperativa fuerte, esa inversión gana escala, genera más valor añadido y llega mejor al consumidor" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
La idea de fondo es sencilla pero poderosa: invertir en una explotación individual tiene un impacto limitado; hacerlo dentro de una estructura cooperativa sólida lo amplifica. La Comunitat Valenciana cuenta con 333 cooperativas agroalimentarias, de las cuales 254 están integradas en la Federació, que representa el 95% de la facturación total. Estas cooperativas agrupan a 178.796 socios y generan más de 16.700 empleos, con una facturación conjunta de 2.400 millones de euros. Un tejido productivo de esa envergadura convierte cualquier ayuda pública en algo mucho más que una transferencia: es una palanca.
La orden de modernización dotada con 50 millones cuadruplica la última convocatoria del anterior Consell y cubrirá inversiones en maquinaria, instalaciones, digitalización, eficiencia hídrica, energías renovables, mejora de plantaciones y adaptación a los nuevos retos climáticos y de mercado. Podrán acogerse los agricultores profesionales titulares de explotaciones agrarias que presenten un plan empresarial ajustado a los requisitos de viabilidad y rentabilidad de la convocatoria y estén inscritos en el Registro de Explotaciones Agrícolas.
La huella de la dana: 26,7 millones para replantación de cultivos
Pero la modernización estructural del campo valenciano tiene una urgencia añadida: la recuperación de las explotaciones devastadas por la dana. El Pleno del Consell aprobó esta semana 26,7 millones de euros destinados a restaurar el potencial productivo de las parcelas más gravemente dañadas. La ayuda directa de 6.000 euros por hectárea tiene como objetivo facilitar la replantación de cultivos permanentes. En el caso de las parcelas gravemente afectadas, la ayuda podrá cubrir hasta el 80% del coste de la replantación y exigirá mantener la inversión durante cinco años.
Son fondos pensados para que ninguna hectárea quede abandonada por falta de recursos. El campo valenciano no puede permitirse perder superficie productiva justo cuando se le pide que sea más competitivo y más moderno. La lógica, en este caso, es también de urgencia.
El tercer pilar: jóvenes que releven a quienes se jubilan
El cuadro se completa con los 27,4 millones ya resueltos para jóvenes y nuevos agricultores, una línea que no es menor ni secundaria. Las ayudas contemplan incentivos de hasta 80.000 euros para jóvenes de entre 18 y 40 años que se inicien en el sector agrario, así como de hasta 70.000 euros para aquellos de entre 41 y 56 años que se incorporen como nuevos agricultores o ganaderos. La convocatoria ha recibido un total de 677 solicitudes. En el caso de las ayudas destinadas a nuevos agricultores, se han contabilizado 74 solicitudes presentadas por mujeres y 63 por hombres, una cifra que evidencia la implicación creciente de la mujer en el campo.
Modernización, recuperación y relevo generacional. Tres vectores que, sumados, componen una estrategia que la Conselleria enmarca en los presupuestos de Agricultura para 2026: 765 millones de euros en total, de los que 550 millones se destinan directamente a ayudas e inversiones para agricultores, ganaderos y pescadores.
El cooperativismo, como amplificador de todo lo anterior
Barrachina anunció también un incremento del 30% en las ayudas a la integración cooperativa, con una inversión de 2,15 millones de euros. La Generalitat destina 3,4 millones de euros anuales en ayudas con el objetivo de impulsar la integración, modernización y competitividad de las cooperativas agroalimentarias. No es una cantidad enorme en términos absolutos, pero su efecto multiplicador sobre el conjunto del sector puede ser decisivo.
La pregunta que subyace a todas estas cifras es si el dinero llegará a tiempo y en las condiciones adecuadas para transformar realmente un sector que lleva años reclamando atención. La Generalitat refuerza una línea de actuación basada en la recuperación efectiva de las explotaciones, la agilidad administrativa y el acompañamiento al agricultor, tanto en la reparación de daños como en la modernización de la actividad productiva. La suma de inversiones apunta a un cambio de escala real: el reto ahora es que las cooperativas, los agricultores jóvenes y los afectados por la dana sean capaces de absorber ese impulso y convertirlo en campos productivos, rentables y preparados para las próximas décadas.


