El calor no es solo una cuestión de comodidad. Es, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre de 2025, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) estimó 3.832 fallecimientos atribuibles al exceso de temperatura en España , un dato que convierte cada ola de calor en una emergencia silenciosa. Con ese trasfondo, la Conselleria de Sanidad de la Comunitat Valenciana, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha activado su programa de prevención y ha lanzado una batería de recomendaciones para proteger a la ciudadanía durante los días de altas temperaturas previstos.
Una amenaza que crece con el mercurio
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. Las olas de calor se han hecho cada vez más frecuentes, duraderas e intensas en España. Y sus efectos sobre la salud van mucho más allá del agotamiento o el malestar puntual. La exposición a temperaturas ambientales elevadas puede provocar deshidratación, estrés por calor, golpe de calor y problemas dermatológicos, además de agravar enfermedades crónicas preexistentes de manera indirecta. Las personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales, neurológicas y endocrinas crónicas ven agravados sus síntomas con el calor, lo que puede derivar en hospitalizaciones o fallecimientos.
Los números lo confirman sin margen de duda. El sistema de monitorización MoMo cifra en 27.564 las defunciones atribuibles a las altas temperaturas entre los años 2015 y 2025, siendo 2022 el año de mayor impacto con 4.789 fallecimientos, seguido de 2025 con 3.832. Y si alguien pensaba que la tendencia mejoraría con el tiempo, los datos de este año apuntan en otra dirección: el año 2022 fue el de mayor impacto con 4.789 fallecimientos, seguido de 2025 con 3.832 , y mayo de 2026 ya ha marcado un máximo histórico de mortalidad asociada al calor para ese mes. El riesgo de mortalidad aumenta entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que la temperatura supera el umbral de riesgo para la salud.
Quién corre más riesgo y por qué
Las temperaturas extremas afectan a toda la población, pero no a todas las personas por igual. El nivel de riesgo ante la exposición al calor depende de factores personales, sociales y ambientales que pueden marcar una diferencia crucial. El análisis por edad revela que el 95,98% de los fallecimientos atribuibles al calor se producen en personas mayores de 65 años, y que más de la mitad —el 65,29%— corresponden a mayores de 85 años. Los más vulnerables, por tanto, son quienes más necesitan que alguien esté pendiente de ellos cuando el termómetro se dispara.
En cuanto a la distribución temporal, el impacto más alto se registra en agosto, con 2.184 muertes en 2025, seguido de julio con 1.060, junio con 407, septiembre con 173 y la segunda quincena de mayo con 8. Esto significa que el verano entero es una ventana de riesgo que hay que gestionar con atención, no solo los días de titular.
Los consejos de Sanidad: sentido común con base científica
Frente a este escenario, la Conselleria de Sanidad insiste en que la prevención es la medida más eficaz para evitar los efectos nocivos del calor extremo en la salud. Las recomendaciones que difunde combinan la lógica cotidiana con evidencia sanitaria acumulada durante décadas de estudio sobre el impacto del calor: comer abundantes ensaladas, frutas y verduras; buscar lugares frescos y a la sombra; usar cremas protectoras adecuadas; beber abundante agua; y mantener la vivienda fresca y ventilada.
Hay un consejo que merece especial atención, sobre todo para quienes tienen hábito de salir a correr al mediodía o pasear con calor: evitar la exposición directa al sol entre las 12 y las 17 horas y hacer deporte únicamente durante las horas menos calurosas del día. Una advertencia que, pese a ser conocida, sigue ignorándose con demasiada frecuencia. Igualmente importante es proteger a las personas mayores o en situación de vulnerabilidad, cuya supervisión puede ser determinante.
Un sistema de alerta temprana con código de colores
Más allá de los consejos generales, la Conselleria pone a disposición ciudadana un sistema de alerta temprana integrado en el Programa de Prevención y Atención a los Problemas de Salud derivados de las Altas Temperaturas, activo hasta el 30 de septiembre de 2026, salvo que las condiciones meteorológicas obliguen a modificarlo. El programa no actúa solo desde la conselleria: en él participan organismos del ámbito sanitario, educativo, deportivo, de educación ambiental, turismo y emergencias, entre otros.
Para organizar los avisos, el territorio valenciano se divide en zonas que agrupan municipios con características climatológicas similares, definidas a partir de las zonas de predicción meteorológica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Sobre esas unidades territoriales se evalúa y comunica el riesgo con un día de antelación. El sistema utiliza un código de colores claro e intuitivo:
- Verde (nivel 0): ausencia de riesgo.
- Amarillo (nivel 1): bajo riesgo.
- Naranja (nivel 2): riesgo medio.
- Rojo (nivel 3): riesgo alto.
La Conselleria de Sanidad emite avisos oficiales únicamente cuando se alcanzan los niveles naranja y rojo. Esos avisos se trasladan de inmediato a las distintas instituciones y entidades implicadas, asegurando su difusión al conjunto de la población. Los ciudadanos pueden seguir el estado del riesgo diario a través de la página web y las redes sociales de la Conselleria de Sanidad.
La OMS ha advertido de que la exposición al calor de la población está incrementándose debido al cambio climático, y que, a pesar de ser uno de los riesgos naturales más peligrosos, las olas de calor rara vez reciben la atención adecuada porque su número de víctimas no siempre es evidente de manera inmediata. Estar informado, consultar los avisos diarios y aplicar medidas tan sencillas como beber agua o buscar la sombra no es alarmismo: es la forma más eficaz de atravesar el verano sin convertirse en una estadística.


