Educación tiende la mano tras la ruptura: espera el documento sindical para retomar una negociación que acumula más de 30 reuniones

La consellera Carmen Ortí aguarda la propuesta de los sindicatos para reanudar el diálogo. Sobre la mesa, 200 € más al mes por docente y más de 60 medidas concretas.

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Reunión Conselleria
Reunión Conselleria

La pelota está en el tejado de los sindicatos. La Conselleria d'Educació, Cultura i Universitats de la Comunitat Valenciana ha tendido la mano para reanudar la negociación con las organizaciones sindicales, pero condiciona esa reanudación a la recepción de un documento que los propios sindicatos se comprometieron a enviar en la última reunión. Mientras tanto, los centros educativos siguen sin recuperar la normalidad y miles de familias esperan una solución a un conflicto que se ha convertido en uno de los más prolongados de la enseñanza pública valenciana en los últimos años.

La consellera pide paciencia y reafirma su voluntad negociadora

La consellera Carmen Ortí trasladó este mensaje tras reunirse con el secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy, y los directores generales del departamento. El encuentro interno sirvió para fijar la posición de la Conselleria de cara a la siguiente ronda de negociaciones, cuya fecha sigue sin concretarse a la espera de ese documento sindical.

"Mantenemos nuestra voluntad negociadora y estamos a la espera del documento de los sindicatos. Entendemos el malestar que hay entre el cuerpo docente. Compartimos muchas de sus reivindicaciones. Hablamos de un problema estructural que arrastramos desde hace muchísimos años y tenemos voluntad de mejorar las cosas, pero no se puede solucionar en tan poco tiempo una situación tan enquistada durante varias legislaturas." - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana

La frase es un reconocimiento insólito desde la propia administración: el problema de la educación pública valenciana no es de hoy, ni de este gobierno, ni del anterior. Es, en palabras de la propia Ortí, un problema estructural acumulado a lo largo de varias legislaturas. Una herencia incómoda que nadie quiere cargar, pero que sigue pesando sobre las espaldas de docentes, alumnos y familias.

Una propuesta que, según la Conselleria, no tiene precedentes

En un momento de alta tensión, Educación llegó incluso a amenazar con retirar la subida salarial de 200 euros si no se firmaba el acuerdo. A pesar del pulso, la oferta sigue en pie. La Conselleria defiende que nunca antes se había puesto encima de la mesa una propuesta de semejante envergadura: 200 euros más al mes para cada docente, junto a más de sesenta medidas concretas en materia de ratios, simplificación burocrática, infraestructuras, inclusión educativa y Formación Profesional.

La consellera Ortí ha defendido la propuesta como la oferta "más ambiciosa de la historia", asegurando que cuenta con el apoyo de la Conselleria de Hacienda y del president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca. Todo ello, subraya la Conselleria, ha sido negociado a lo largo de más de 30 reuniones durante este curso escolar.

¿Es suficiente? Los sindicatos creen que no. Aunque las formaciones sindicales han reconocido "avances" en los últimos días y algunos aspectos en los que les "gusta la música", todos ellos creen que el acuerdo actual es "insuficiente". Además, aluden al rechazo mostrado por los docentes en una encuesta en la que cerca del 80% de los consultados rechaza el último documento presentado por el Consell.

La huelga, en su segunda semana, deja secuelas en el día a día escolar

La huelga indefinida en la educación pública valenciana ha entrado en su segunda semana sin una solución a la vista. La negociación se produce después de que una mesa anterior acabara sin éxito y de la multitudinaria manifestación del profesorado, que reunió a más de 35.000 personas en la capital valenciana. El impacto en el aula es directo: clases suspendidas, programaciones alteradas y padres buscando soluciones improvisadas para cuadrar su jornada laboral.

Los docentes pierden de media unos 150 euros netos cada día que participan en las movilizaciones, lo que supone un desembolso considerable después de más de una semana de paros. No es solo un conflicto laboral: es también un sacrificio económico real para quienes lo sostienen.

Mientras tanto, un grupo de directivos de centros educativos —directores, jefes de estudios y secretarios— ha anunciado dimisiones en bloque ante el desacuerdo para frenar la huelga. Sus reivindicaciones se centran en las "deficiencias" que los centros presentan en materia de personal, economía e infraestructuras.

Las familias, en el centro del conflicto

En este clima de tensión, la Conselleria también ha atendido la solicitud de reunión de FAMPA València, la federación que agrupa a las asociaciones de madres y padres de alumnos de la provincia, consciente de que el conflicto hace tiempo que dejó de ser solo cosa de docentes y administración. Las familias, como recuerda la propia federación, también forman parte de la comunidad educativa y también tienen algo que decir.

El mensaje de la Conselleria a los progenitores es claro: se sigue trabajando para que los centros educativos recuperen la normalidad cuanto antes. Pero la normalidad, en este caso, depende de un documento que aún no ha llegado, de una negociación que lleva semanas en punto muerto y de décadas de infrafinanciación que ningún gobierno ha podido —o querido— resolver de golpe. La pregunta que flota en el ambiente es si esta vez, por fin, alguien lo logrará.