Cuarenta años dan para mucho. Desde que España cruzó las puertas de la entonces Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986, el país ha vivido una transformación que resulta difícil de resumir sin caer en el vértigo de las cifras. La integración no fue un evento puntual, sino un proceso catalizador que comprimió siglos de modernización en apenas cuatro décadas. Y ese es, precisamente, el espíritu que anima el ciclo de conferencias '40 años de la adhesión de España a la Unión Europea', que este año reúne a instituciones académicas, culturales y políticas de la Comunitat Valenciana para reflexionar sobre ese viaje colectivo.
Ruth Merino: Europa como comunidad de valores, no solo de mercados
La secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, Comunidades Autónomas y Acción Exterior, Ruth Merino, participó en la apertura de la segunda parte del ciclo, celebrado en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. En su intervención, Merino situó el debate más allá de lo económico: defendió Europa como una comunidad construida sobre la democracia, las libertades y el Estado de Derecho, al tiempo que señaló los retos que quedan por delante.
"El objetivo es poner en valor, desde una visión pragmática, el impacto político, social y económico que la pertenencia a la Unión Europea ha tenido en la Comunitat Valenciana, así como las oportunidades abiertas desde la adhesión de España en 1986 al proyecto europeo" - Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la UE, Comunidades Autónomas y Acción Exterior de la Generalitat Valenciana
La secretaria autonómica también subrayó el papel de la Generalitat como puente entre el territorio y las instituciones europeas: trasladar a Bruselas los intereses y la realidad de las regiones, para que las políticas comunitarias no se diseñen de espaldas a quienes han de aplicarlas cada día. Una función de intermediación que, en un momento de creciente tensión sobre la soberanía nacional y regional en Europa, adquiere más peso que nunca.
Derechos humanos y democracia: la conferencia del embajador Alfons Díez Torres
La jornada giró en torno a la conferencia 'Derechos humanos y democracia en Europa. Acción exterior y condicionalidad en la UE', impartida por el embajador Alfons Díez Torres. La elección del tema no es inocente: la llamada condicionalidad —el mecanismo por el que la UE vincula el acceso a sus fondos al respeto del Estado de Derecho— se ha convertido en uno de los instrumentos más debatidos y controvertidos de la política europea reciente. Hablar de él en un ciclo conmemorativo supone reconocer que los 40 años de integración no son solo motivo de celebración, sino también de exigencia.
La adhesión funcionó en su momento como un ancla de estabilidad. No es casualidad que el impulso definitivo hacia Europa se produjera tras el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981: la clase política española entendió que la pertenencia a la CEE era el blindaje definitivo contra cualquier tentación involucionista. Ese contexto histórico convierte el debate sobre democracia y derechos humanos en algo más que un ejercicio académico.
Un ciclo universitario para tomar el pulso a cuatro décadas de integración
El ciclo de conferencias es una iniciativa conjunta de la Universitat de València (UV), la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consell Valencià de Cultura (CVC), y se extiende entre febrero y diciembre de 2026 para conmemorar el cuadragésimo aniversario del ingreso de España en el proyecto europeo. La alianza entre estas tres instituciones refleja la vocación de abordar el aniversario desde perspectivas diversas: la jurídica, la técnica, la cultural y la política.
Durante estas cuatro décadas, la pertenencia a la Unión Europea ha contribuido de manera determinante al progreso económico, social y territorial de España. La modernización de infraestructuras, el fortalecimiento del tejido productivo, la mejora de los servicios públicos y la ampliación de derechos y oportunidades para la ciudadanía son algunos de los principales avances vinculados al proceso de integración.
La Comunitat Valenciana no es una observadora pasiva de esa historia. La integración europea ha permitido a España participar activamente en un espacio de libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales, beneficiándose de fondos estructurales y de cohesión que han contribuido al progreso de sus regiones, incluida la Comunitat Valenciana. Cuarenta años después, el debate ya no es si Europa fue una buena idea, sino cómo construir la próxima etapa de un proyecto que, pese a sus turbulencias, sigue siendo el marco de convivencia más ambicioso que el continente ha conocido.


