Casi 270 árboles nuevos repartidos por calles, avenidas y bulevares. Eso es lo que el Ayuntamiento de Sagunto está plantando este otoño en distintos puntos del municipio, en lo que supone una de las actuaciones de arbolado urbano más ambiciosas que ha emprendido la ciudad en los últimos años. La iniciativa, con un presupuesto de 74.964,80 euros IVA incluido, nació directamente de la voluntad de los vecinos: fue la propuesta más votada en los Presupuestos Participativos del ejercicio anterior.
Que sean los ciudadanos quienes decidan dónde y cómo se gasta el dinero público tiene una lógica poderosa. En este caso, el resultado es tangible y visible: árboles en las aceras. Algo que, en pleno debate sobre las olas de calor y la sostenibilidad urbana, va mucho más allá de una simple cuestión estética. Los árboles urbanos actúan como filtros naturales que absorben contaminantes como el CO₂ y las partículas en suspensión, y a través de la fotosíntesis mejoran la calidad del aire ayudando a combatir el cambio climático. Estudios han demostrado que los árboles pueden reducir las temperaturas en áreas urbanas hasta en 8 grados Celsius, dependiendo de la densidad y el tipo de vegetación. En una ciudad mediterránea como Sagunto, eso no es un dato menor.
Schinus en Puerto de Sagunto, Bauhinia en el casco urbano
Los trabajos, ejecutados a través de la empresa municipal SAG, comenzaron ya con las primeras plantaciones. En Puerto de Sagunto se han instalado 34 ejemplares de Schinus en la avenida Adolfo Suárez, mientras que en el núcleo de Sagunto se han plantado alrededor de 23 ejemplares de Bauhinia en la calle Garroferal de Lázaro, la partida de la Oliva y la Vía Augusta. La elección de especies no es casual: el proceso incluyó un estudio previo para determinar qué árboles debían sustituirse y qué variedades se adaptan mejor a cada entorno concreto, teniendo en cuenta tanto el mantenimiento como la limpieza viaria.
Actualmente, los trabajos se concentran en la calle Alcalá Galiano de Puerto de Sagunto. Una vez concluida esa fase, la actuación se extenderá al bulevar Alcalá Galiano hasta el final del bulevar Churruca, y posteriormente a las avenidas Montíber y Palmosa, con incorporaciones adicionales en algunas calles perpendiculares. La previsión es completar toda la plantación antes de que llegue noviembre, aunque el ritmo dependerá de las condiciones climatológicas y de la evolución de los trabajos sobre el terreno.
Destronconar para crecer: el trabajo previo que nadie ve
Detrás de cada árbol nuevo hay, en muchos casos, la huella de uno anterior que ya no podía seguir. Antes de iniciar las plantaciones, el equipo técnico llevó a cabo labores de destronconado y eliminación de ejemplares deficientes. La gestión de riesgos es necesaria, especialmente en el caso de árboles viejos y enfermos que, cuando están en estado de decaimiento avanzado, deben ser retirados. En Sagunto, ese proceso fue además el punto de partida para rediseñar qué especie y en qué lugar debía plantarse cada nuevo ejemplar, priorizando variedades más adecuadas para el espacio urbano y con menores exigencias de mantenimiento.
Este tipo de planificación es precisamente lo que distingue una actuación de arbolado bien ejecutada de una mera replantación de urgencia. El arbolado urbano se posiciona como un elemento esencial en la planificación y desarrollo de las ciudades donde la sostenibilidad y la calidad de vida son prioridades, y su integración no solo mejora la estética urbana, sino que ofrece una amplia gama de beneficios ambientales, sociales y económicos.
La voz del alcalde: pensar en la ciudad de dentro de veinte años
"Plantar un árbol es pensar en la ciudad que dejaremos dentro de veinte años, y sin duda queremos que esa ciudad sea más verde" - Darío Moreno, alcalde de Sagunto
La reflexión del regidor resume bien el espíritu de la iniciativa: no se trata de una operación de maquillaje, sino de una apuesta a largo plazo. Moreno también apuntó que el objetivo es llegar a casi 270 nuevos árboles esta campaña, pero que la intención es continuar sumando ejemplares en los próximos años.
Más allá de su función estética, los árboles urbanos forman entre parques, calles y plazas una red de infraestructuras verdes que favorece la creación de espacios socializadores y de contacto con la naturaleza. La participación ciudadana en la conservación del arbolado urbano es un factor determinante para su sostenibilidad a largo plazo, y la implicación de la comunidad en la plantación y el mantenimiento de los árboles no solo fortalece el sentido de pertenencia y responsabilidad ambiental, sino que también mejora significativamente la tasa de supervivencia de los ejemplares plantados. En Sagunto, ese círculo virtuoso comenzó cuando los vecinos pusieron la mano en las urnas de los presupuestos participativos y eligieron, entre todas las opciones posibles, que querían más verde en sus calles. Ahora, árbol a árbol, la ciudad empieza a darles la razón.

