Cinco comunidades autónomas firman la Declaración de Teruel para exigir al Gobierno un Corredor Cantábrico-Mediterráneo a la altura del siglo XXI

Valencia, Aragón, Castilla y León, Cantabria y La Rioja se unen para reclamar al Gobierno una solución urgente para el corredor ferroviario de mar a mar.

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  Cumbre 'La Hora del Corredor de mar a mar. El corredor que une el Mediterráneo con el Cantábrico'
Cumbre 'La Hora del Corredor de mar a mar. El corredor que une el Mediterráneo con el Cantábrico'
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Hace más de una década, en 2011, el Corredor Cantábrico-Mediterráneo se anunciaba como una de las grandes apuestas ferroviarias de España. Hoy, la infraestructura sigue sin completarse y la paciencia de las regiones que la necesitan se ha agotado. Esta semana, Teruel fue el escenario de una cumbre histórica en la que cinco comunidades autónomas cerraron filas para enviar al Gobierno central un mensaje inequívoco: el tiempo de las promesas ha terminado.

Un frente común de cinco comunidades

El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, participó en la cumbre 'La Hora del Corredor de mar a mar. El corredor que une el Mediterráneo con el Cantábrico', junto al presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, y al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, además de representantes de los ejecutivos de Cantabria y La Rioja. El acto culminó con la firma de la Declaración de Teruel, un documento de unidad que agrupa a cinco gobiernos autonómicos en torno a una misma exigencia: dotar al corredor de doble vía, ancho internacional y capacidad suficiente para las necesidades económicas, industriales, logísticas y sociales de las próximas décadas.

"Cualquier paso atrás en el desarrollo de los corredores puede comprometer el rendimiento de grandes infraestructuras que han sido financiadas por los contribuyentes con una perspectiva de futuro" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

La alianza no es menor. Las organizaciones empresariales de La Rioja, Cantabria, Castilla y León, Aragón y la Comunitat Valenciana ya habían respaldado iniciativas similares en torno a este corredor. Ahora son los propios presidentes autonómicos quienes toman la iniciativa política, elevando el tono de la reclamación al más alto nivel institucional.

El corredor que vertebra, pero que aún no llega

Para Pérez Llorca, esta infraestructura no es solo una línea de ferrocarril. Es, en sus propias palabras, una red estratégica capaz de conectar mercancías y personas, de vertebrar el territorio y de "generar oportunidades y proyectos de vida para muchas regiones". Una descripción que, paradójicamente, contrasta con la realidad actual: retrasos acumulados, actuaciones fundamentales sin ejecutar y decisiones que, según el president valenciano, "estrangulan" la infraestructura a mitad del camino.

El caso más concreto es el tramo Teruel-Sagunto, donde la Comunitat Valenciana ha realizado cuantiosas inversiones anticipando un corredor que todavía no funciona como debería. Entre ellas, la estación intermodal de Parc Sagunt, a la que se han destinado alrededor de 100 millones de euros con el objetivo de disponer de una red de comunicaciones preparada para el crecimiento industrial y logístico de ese enclave. Y mientras ese nodo logístico espera conectividad real, obras igualmente críticas como la Estación Central o el túnel pasante de València —que también afectan al Corredor Mediterráneo— siguen sin ejecutarse.

"De nada sirve que se hagan inversiones millonarias si luego no se completa el proyecto" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Alegaciones técnicas bloqueadas por falta de voluntad política

Uno de los puntos más delicados del debate es el de las alegaciones presentadas al proyecto del Ministerio. Pérez Llorca subrayó que estas responden a criterios estrictamente técnicos, planteados tanto por administraciones públicas como por empresas privadas, con el único objetivo de mejorar las infraestructuras previstas. Sin embargo, el bloqueo persiste. Y ahí está el nudo: cuando la técnica y la política no hablan el mismo idioma, son los ciudadanos quienes pagan la factura.

El president fue explícito al respecto: consideró que "no es lógico que cuestiones de carácter técnico no puedan ser consensuadas por falta de voluntad y de intereses políticos", y pidió al Gobierno central "reflexión, visión global y altura de miras" para apoyar medidas cuya única finalidad es mejorar el corredor. En iniciativas anteriores, ya se había instado al Ejecutivo a elaborar un Plan Nacional de Transporte del que derivara un Plan de Infraestructura Ferroviaria 2025-2040.

Los puertos valencianos, en el centro del tablero logístico

La Comunitat Valenciana no defiende este corredor de forma abstracta. Sus puertos —con el de Valencia como uno de los más importantes del Mediterráneo occidental— tienen mucho que ganar o perder según cómo avance la infraestructura. Pérez Llorca recordó que su capacidad para prestar servicio va mucho más allá de su entorno inmediato y que una buena conexión ferroviaria permitirá mejorar la conectividad, reducir los tiempos de traslado y ofrecer mayor inmediatez en el movimiento de mercancías. En un contexto en el que se ejecutaron obras por valor de unos 1.300 millones en el Corredor Mediterráneo en 2025 , la brecha entre lo invertido en el litoral y lo pendiente en el interior del país resulta llamativa.

La Declaración de Teruel, más que un papel

El documento firmado al cierre del acto aspira a ser algo más que una declaración de intenciones. Recoge la voluntad de cinco comunidades autónomas —Valencia, Aragón, Castilla y León, Cantabria y La Rioja— de construir un sistema ferroviario "con ambición, visión de largo plazo y compromiso con el equilibrio territorial y la igualdad de oportunidades". El estudio de viabilidad del tramo del corredor Cantábrico-Mediterráneo entre Logroño y Miranda de Ebro obtuvo recientemente un resultado favorable para varias alternativas , lo que demuestra que el proyecto técnico avanza, aunque a un ritmo que desespera a quienes llevan años esperando resultados tangibles.

Lo que hace especialmente significativa la Declaración de Teruel no es solo lo que dice, sino quiénes la firman. Cinco presidentes autonómicos, de distintos partidos y sensibilidades políticas, que han decidido aparcar sus diferencias para hablar con una sola voz ante Madrid. En el fondo, el mensaje es sencillo: España no puede permitirse construir infraestructuras a medias. Un corredor que conecta el Mediterráneo con el Cantábrico no es solo una obra ferroviaria; es una apuesta por un modelo de país donde ninguna región quede descolgada del futuro.