Casi cuatro millones de euros para devolver vida a castillos medievales, ermitas olvidadas, iglesias centenarias y abrigos de arte rupestre declarados Patrimonio de la Humanidad. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana ha publicado en el Diari Oficial la resolución por la que se conceden nuevas ayudas del Plan Restaura para la conservación y protección de bienes inmuebles del patrimonio cultural valenciano, con una dotación de 3.975.413,85 euros destinados a actuaciones que se ejecutarán entre 2026 y 2027.
El Plan Restaura no es una iniciativa nueva, pero sí una que ha ido ganando músculo económico con los años. El programa ha duplicado su dotación en los últimos ejercicios hasta situarse en torno a los 6 millones de euros , repartidos entre distintas líneas de actuación. La modalidad de bienes inmuebles, que es la que ahora recibe este nuevo impulso, llegó a duplicar su cifra en la convocatoria de 2025, pasando de 3 a 7 millones de euros. La pregunta que surge sola es evidente: ¿cuánto patrimonio hay en riesgo? La respuesta, a juzgar por la lista de proyectos aprobados, es que mucho más de lo que la mayoría imagina.
La joya de la corona: las pinturas de la Basílica de los Desamparados
De todos los proyectos financiados en esta convocatoria, uno sobresale con especial fuerza simbólica y artística. En el corazón de Valencia, las pinturas murales de la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados recibirán una intervención de conservación que llega en un momento cargado de significado: el de la celebración del Año Palomino, que conmemora el 325 aniversario del inicio de las pinturas murales de la cúpula de la Basílica y el tercer centenario de la muerte del pintor y tratadista Antonio Palomino. Una coincidencia que convierte esta restauración en algo más que una obra técnica: es, también, un homenaje en diferido a uno de los grandes maestros del barroco español.
También en la capital valenciana se impulsará la restauración de la iglesia de Jesuitas —conocida como Centro Arrupe— y la rehabilitación de la cubierta del transepto de la iglesia del Pilar y San Lorenzo Mártir. Dos edificios que conviven con el ritmo urbano diario sin que la mayoría de los transeúntes repare en el estado de sus estructuras.
Provincia a provincia: un mapa del patrimonio en riesgo
La provincia de Valencia concentra actuaciones de notable calado arqueológico e histórico. Se llevarán a cabo el estudio arqueológico y la consolidación del sector suroeste del Castillo de Domeño, así como obras de mantenimiento y conservación de la torre campanario de la Parroquia de Nuestra Señora de la Piedad de Alpuente. Y con una perspectiva menos monumental pero igualmente urgente, se financiará un proyecto específico para la conservación frente a incendios forestales de cinco abrigos de arte rupestre en Bicorp, una amenaza real en un entorno tan vulnerable como el mediterráneo.
En la provincia de Alicante, las ayudas alcanzan a monumentos con historias propias bien diferenciadas. El Palau Comtal de Cocentaina verá puestos en valor los restos arquitectónicos de su ala oeste, mientras que la torre del reloj del Castillo-Fortaleza de Santa Pola —punto final y baluarte costero de la célebre ruta de los Castillos del Vinalopó— recibirá intervención de restauración. A estos proyectos se suman la restauración de las fachadas de la iglesia de San Bartolomé Apóstol de Jávea y de la capilla de Santa Marta en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Villajoyosa.
Alicante aporta también uno de los proyectos más singulares de toda la convocatoria: la renovación y modernización de los recursos didácticos del conjunto ARAMPI-Abrigo de Pinos, un espacio de arte rupestre reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Que un enclave de semejante categoría internacional necesite actualizar sus recursos pedagógicos dice mucho sobre la brecha que existe a menudo entre el reconocimiento simbólico y los medios reales de gestión.
En Castellón, las actuaciones aprobadas incluyen la rehabilitación de la ermita de San Juan Bautista en Arteas de Abajo (Bejís), la consolidación estructural del ermitorio de San Cristóbal en Todolella y la rehabilitación del Molí Vell de Figueroles. Se suman, además, los trabajos de consolidación y musealización del yacimiento arqueológico de la Lloma Comuna de Castellfort, un proyecto que no solo conserva, sino que también abre el patrimonio a la ciudadanía.
Restaurar para transmitir
La protección del patrimonio cultural valenciano se consolida como una de las prioridades de la Generalitat, que apuesta por la cooperación entre instituciones y una estrategia a largo plazo para conservar y difundir los bienes históricos. La directora general de Patrimonio Cultural, Blanca Camarena, ha subrayado que el Plan Restaura aspira a garantizar que el patrimonio "no solo se conserve, sino que se adapte a las necesidades actuales de accesibilidad, seguridad y difusión", con una visión orientada a asegurar que ese legado sea accesible y relevante para las generaciones presentes y futuras.
Detrás de cada partida presupuestaria hay un tejado que se hunde, una pintura que se desprende o una piedra que cede. Los casi cuatro millones del Plan Restaura son, en ese sentido, mucho más que una cifra contable: son el reconocimiento de que el patrimonio no se conserva solo, y de que su pérdida es siempre irreversible. Castillos, ermitas, iglesias y pinturas prehistóricas que sobrevivieron siglos de guerras, abandonos y catástrofes naturales dependen ahora, también, de la voluntad política y presupuestaria de cada legislatura.


