Hay pueblos en la Comunitat Valenciana que no aparecen en las noticias hasta que alguien decide que merecen atención. Cortes de Pallás, Palanques, Todolella, Bolulla... nombres que suenan a distancia, a interior, a silencios que algunos confunden con abandono. La Generalitat acaba de conceder 398.501,57 euros en ayudas para mejorar 24 senderos homologados repartidos por 18 de estos municipios en riesgo de despoblamiento, una apuesta que va más allá del asfalto o la señalética: es una estrategia para demostrar que los pueblos del interior tienen futuro.
Las subvenciones, concedidas por la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Presidencia, financiarán actuaciones de acondicionamiento, rehabilitación, mejora de la accesibilidad, señalización y refuerzo de la seguridad en senderos de pequeño y gran recorrido. El objetivo no es solo que los caminos sean más seguros o estén mejor marcados, sino que se conviertan en un motor económico real para municipios que llevan décadas perdiendo población.
Un plan que suma casi 900.000 euros en un solo año
Esta convocatoria no llega sola. La Generalitat destinará este año cerca de 900.000 euros en total a la mejora de 54 senderos en municipios rurales con riesgo de despoblamiento. A los casi 400.000 euros de esta partida se suman los 490.000 euros ya invertidos a través del programa Sendes de la Comunitat Valenciana, con el que se han acondicionado 30 senderos en 21 municipios para facilitar su homologación e incorporación a la red oficial de itinerarios naturales. Estas actuaciones han contado con financiación europea a través de los fondos Next Generation EU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El programa Sendes busca recuperar caminos tradicionales —rutas rurales, vías pecuarias, senderos históricos— y conectar municipios rurales mediante rutas naturales para impulsar el turismo activo y sostenible, y generar actividad económica local vinculada al turismo, la hostelería y los servicios, protegiendo al mismo tiempo el patrimonio natural y cultural. La idea de fondo es clara: un sendero bien mantenido y señalizado no es solo un atractivo para excursionistas, es una razón para que un bar abra el fin de semana, para que un alojamiento rural llene habitaciones, para que alguien decida quedarse.
El director general de Administración Local, José Antonio Redorat, ha señalado que los senderos homologados "pueden convertirse en una herramienta estratégica para combatir la despoblación y revitalizar el medio rural de forma sostenible", al generar actividad económica vinculada al turismo de naturaleza y favorecer la llegada de visitantes durante todo el año.
¿Qué municipios recibirán las ayudas?
Las bases de la convocatoria establecen condiciones claras: solo pueden beneficiarse los senderos ya homologados e inscritos con carácter definitivo en el Registro Público de Senderos de la Comunitat Valenciana, ubicados en municipios reconocidos en riesgo de despoblamiento conforme a la Ley 5/2023 de medidas contra el despoblamiento y por la equidad territorial. Además, deben ser itinerarios promovidos por el propio ayuntamiento, no rutas de competencia exclusiva de la Generalitat como los GR. El reparto no ha sido aleatorio: la valoración en concurrencia competitiva ha tenido en cuenta la población del municipio, los kilómetros de senderos homologados existentes y las ayudas recibidas en convocatorias anteriores.
La ayuda más elevada, 70.000 euros, corresponde a Cortes de Pallás, que destinará los fondos a mejorar los senderos PR-CV-252, PR-CV-249 y PR-CV-250. Le sigue Gestalgar con 43.197 euros para prevenir fenómenos erosivos y mejorar la señalización de sus rutas PR-CV-290 y PR-CV-291. Les Useres recibirá 24.997,11 euros y Tárbena 24.091 euros para actuaciones de acondicionamiento y mejora de distintos itinerarios.
Por provincias, la distribución es la siguiente:
- Castellón: Aín (GR-36), Alcúdia de Veo (GR-36), Cinctorres (SL-CV-33), Culla (PR-CV-225, PR-CV-297 y SL-CV-65.2), Espadilla (PR-CV-314), Forcall (PR-CV-322), Les Useres (PR-CV-316), Ludiente (SL-CV-197), Palanques (PR-CV-245) y Todolella (PR-CV-228).
- Valencia: Aielo de Rugat (SL-CV-43), Bicorp (PR-CV-173, PR-CV-235 y PR-CV-237), Castielfabib (PR-CV-131.1), Cortes de Pallás (PR-CV-252, PR-CV-249 y PR-CV-250) y Gestalgar (PR-CV-290 y PR-CV-291).
- Alicante: Bolulla (PR-CV-49), La Vall de Laguar (PR-CV-147) y Tàrbena (PR-CV-145).
El senderismo como argumento contra el éxodo rural
La selección de los municipios participantes tiene en cuenta criterios como la vulnerabilidad demográfica, la presencia de espacios incluidos en la Red Natura 2000 y la inscripción de las rutas en el Registro de Senderos de la Comunitat Valenciana. No es una apuesta improvisada. En municipios como Quesa, por ejemplo, algunos de estos senderos conectan con uno de los enclaves arqueológicos más importantes de la zona, que forma parte del Conjunto de Arte Rupestre Levantino, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. El interior valenciano guarda tesoros que muchos viajeros aún no conocen, y los senderos son, a menudo, la única llave que abre esa puerta.
Los ayuntamientos beneficiarios tendrán hasta el 13 de noviembre de 2026 para justificar las actuaciones financiadas, mediante la presentación de la documentación técnica y económica exigida en la convocatoria. Un plazo concreto para proyectos que llevan décadas esperando: el tiempo suficiente para que un camino recuperado empiece a cambiar, lentamente, el relato de un pueblo que no quiere desaparecer.

